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By WomenNow

16, Noviembre, 2021

Crédito: Getty.

​'Slow dating' o cómo la pandemia terminó con los amores de usar y tirar

La pandemia también ha cambiado la forma en la que ligamos. Los singles buscan ahora conexiones más profundas y están menos interesados que antes en las relaciones de una sola noche. Por eso, triunfan las 'apps' y el 'slow dating'.

Piluca Santos.

Aquel marzo de 2020, sentados en el sofá mientras hacíamos tiempo entre videollamada y videollamada, nos invadió el miedo a la soledad o, quizá, al aburrimiento. Había muchos libros que leer y muchas películas y series que ver, pero llegó un momento en el que todo se nos hizo poco y buscamos otro tipo de emociones que entre las cuatro paredes de nuestras casas eran imposibles de encontrar.

Quizá por eso, y según un estudio de la Universidad Europea, los usuarios de aplicaciones para ligar aumentaron un 13,5% durante el confinamiento y, desde entonces, encontrar pareja ya no ha vuelto a ser lo mismo. De hecho, la pandemia ha puesto en cuarentena los amores de usar y tirar y las relaciones de una sola noche mientras los singles abrazaban una nueva tendencia: el slow dating.

Y es que, a pesar de las ganas de disfrutar del ocio nocturno tras año y medio de restricciones, el 53% de los jóvenes confiesa que siente miedo de ligar en restaurantes, bares y discotecas y el 68% ya da por hecho que la forma de encontrar pareja no será igual que antes, según un estudio realizado por la app AdoptaUnTío.es. El miedo al contagio y el desconocimiento de los hábitos de higiene entre los nuevos ligues son las principales razones detrás de estas cifras.

La preocupación es tal que el 74% de los encuestados consideran importante que sus ligues cumplan las medidas de seguridad e higiene mientras un 79% afirma que las aplicaciones de citas seguirán siendo una herramienta clave en la búsqueda de pareja en el escenario post-pandemia.

"Muchos deseaban el regreso del ocio nocturno en las mismas condiciones que antes, pero tenemos que tener en cuenta que el escenario actual es completamente distinto. Las medidas de seguridad e higiene, como el distanciamiento social, están ahora muy arraigadas y ya forman parte de nuestros hábitos, pero también nos hemos vuelto más virtuales y hemos descubierto nuevos espacios para socializar que son igualmente efectivos y que nos permiten cumplir con nuestro objetivo de conocer gente. Además, nos permiten controlar los encuentros y evitar exposiciones innecesarias", explica Laura Solé, country manager de Adoptauntio.

En este contexto, donde las relaciones de "usar y tirar" han dejado de tener el mismo sentido y atractivo que antes, el slow dating está viviendo su momento: citas que se desarrollan a un ritmo más lento, donde los intereses en común y la personalidad están muy por encima de lo físico. Este coqueteo prolongado, que deja un deseo de querer saber más, se ha impuesto al tradicional "aquí te pillo, aquí te mato", también llamado fast dating, muy común en las fiestas y discotecas donde, hasta hace poco, se buscaban encuentros rápidos y sin compromiso. Ahora, sin embargo, es el "protocolo" de ligoteo de apenas un 22% de los jóvenes.

Sin embargo, la clave del cambio, según el estudio de la Universidad Europea, podría estar en una nueva visión de la sexualidad. "Es muy necesario abogar por una educación sexo-afectiva crítica, científica e integral que huya del tabú y de concepciones morales o puritanas de la sexualidad. También que sea capaz de entender el profundo impacto que ha tenido la tecnología en la expresión de nuestra identidad y de nuestros afectos", explica el investigador Jorge Ramiro Pérez, responsable de la investigación.

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