Cósima Ramírez: «Vivimos en una sociedad muy obsesionada con el amor»

noticiafeb 11, 2020

By WomenNow

La jefa de relaciones internacionales de la firma Ágatha Ruiz de la Prada es una mujer polifacética muy orgullosa de la educación que ha recibido.

Pablo Cuadra/Getty Images.

La hija de la diseñadora Ágatha Ruiz de la Prada, Cósima Ramírez, lleva años trabajando en la empresa familiar. Le gusta viajar y aprender cosas nuevas. Ahora ha vuelto a montar a caballo y está aprendiendo artes marciales. Se siente presionada por el mundo tan hipervisual y falso que estamos viviendo.

Cósima, ‘Cósmica’ para los amigos, rebelde, provocadora, única… Lleva las Relaciones Internacionales de Ágatha Ruiz de la Prada. ¿Cómo consiguió agathizarte?

Pues la verdad, de pequeña me agathizada sin problemas e iba mejor vestida que nunca en la vida. Luego tuve mi época rebelde, en la que lo único que quería era ser anti Ágatha, y más tarde, con los años, fui madurando y me di cuenta de que he nacido payasa y seré payasa de por vida.

Estudiaste mucho porque no querías trabajar con tu madre o porque buscabas dedicarte a otra cosa…

«Con los años me he dado cuenta que he nacido payasa y seré payasa de por vida»

La educación ha sido el mayor regalo de toda mi vida. Tendríamos que imponer las reformas necesarias para que los jóvenes españoles disfruten estudiando. Yo tuve la suerte de que en Inglaterra la norma es divertirte con tus estudios. Entonces no lo pensaba por ninguna salida eventual, sino simplemente por el disfrute.

¿Te consideras un poco pija?

Supongo que soy un poco pija, puede ser, que por supuesto tiene sus connotaciones buenas y malas. Sé que soy una privilegiada, pero lo ideal sería no tener la ceguera de que la pequeña burbuja en la que vivo es el fin del universo. Puede ser que sea una pija, pero eso no significa que sea una pija insensata, sin lógica o sin sentido común.

Además, fuiste una de las españolas que acudió al baile de debutantes de París. ¿Para qué sirve eso?

Diríamos que por eso soy una pija. El baile del Crillon de París es la pijada máxima y una gran absurdidad. Hoy en día no me metería en tales sitios, pero, bueno, entonces era una ingenua. En realidad, lo que me convenció a hacerlo era que me dejaron un vestido de alta costura de Christian Lacroix. Por muy pija que sea, jamás he vuelto a tocar algo de tal nivel .

Consideras que al ser la imagen de una marca de moda estás obligada a estar perfecta. ¿Eres un poco esclava o no le das importancia?

Pues, definitivamente, noto una presión muy alta que tiene mucho que ver con el mundo tan hipervisual y falso en el que vivimos. Yo voy de colorines todos los días, eso lo admito, pero hay mucha presión, por ejemplo, por llevar ropa nueva y cambiar de look todo el rato, cuando yo soy de ponerme una sola pieza de ropa o un zapato hasta que se me caiga. Es el dilema constante de querer cambiar algo pero tener que seguir compitiendo. Es como funciona el mundo pero también es como funciona la industria.

Entre viajes y curro, ¿te queda tiempo libre?

Pues quizás se me ha quedado el gusanillo de los hobbies, de ser principiante en muchos de ellos. Estas Navidades he retomado el tema de los caballos, porque mi hermano es un fanático absoluto y me he pasado 15 años con miedo a subirme a uno. Luego soy principiante en varias artes marciales…

¿Por defensa propia o por placer?

Por fantasías de defensa propia, porque muchas veces ando por la calle y tengo fantasías así. De hecho, en cuanto sea buena, voy a meterme en situaciones muy chungas solo por el placer y las fantasías que he tenido. Pero también creo que las artes marciales te dan bastante disciplina, las recomiendo.

Muy polifacética…

Yo soy de la teoría de que nunca es tarde para aprender algo.

Y en el amor, la última vez tenías un novio italiano, que yo sepa. ¿Has sufrido por amor o te has sentido muy querida?

Lo bonito del amor es sufrir, ¿no? Quizás soy joven y todavía no he captado el mensaje. Vivimos en una sociedad muy obsesionada con el amor. No eres nadie si no estas con alguien en pareja o enamorado. Aunque ahora están viniendo pequeñas ráfagas de mentalidades hippie que piensan que estar enamorada de tí misma es el mejor amor.

DE CERCA

– Cósima Ramírez, polifacética, culta y futurista

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