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Crédito: Getty.

Xiomara Castro, de primera dama derrocada y exiliada a primera presidenta de Honduras

Apoyada por el gobierno de Estados Unios, Xiomara Castro llega a la presidencia de Honduras con la promesa de luchar contra la corrupción, "refundar el país" y legalizar el aborto de mínimos. Es la primera mujer en el cargo.

Elena de los Ríos

El 28 de junio de 2009, el presidente de Honduras Manuel Zelaya fue derrocado por un golpe de estado: asaltaron su casa y, le metieron en pijama en un avión con destino Costa Rica, ante el espanto de su mujer, Xiomara Castro. Unas elecciones bajo el estado de excepción le dieron la victoria a Juan Orlando Hernández, un presidente vinculado al narcotráfico bajo el que la inestabilidad, la corrupción y el deterioro institucional han derivado en una situación de emergencia. Honduras es el país más pobre de Latinoamérica junto a Haití (la tasa de pobreza supera el 70%), con el récord de feminicidios del continente y con una corrupción que ya es carcoma: Transparencia Internacional le asigna el puesto 157 en una lista de 180 países.

Xiomara Castro (Tegucigalpa, 1959), primera dama entre 2006 y 2009, acaba de coger las riendas de un Honduras destrozado. Y, de hecho, su celebrada victoria electoral en noviembre con el partido Libertad y Refundación, apoyada expresamente por Joe Biden (Kamala Harris estuvo presente en su toma de posesión), se tambalea ahora por la rebelión de 20 de sus 50 diputados. La legislatura se anuncia, por lo menos, accidentada.

Kamala Harris y Xiomara Castro.
Kamala Harris y Xiomara Castro.

Familia de hacendados

Si la dejan, Xiomara Castro terminará con 40 años de bipartidismo (hasta ella, se han alternado en el poder los progresistas del Partido Liberal y los conservadores del Partido Nacional) y vinculará Honduras con la corriente de nuevos gobiernos de izquierda que están tomando posiciones en Latinoamérica: los recién llegados Gabriel Boric (en Chile) y Pedro Castillo (en Perú) y, este año, quizá Lula da Silva en Brasil y Gustavo Petro en Colombia. Su experiencia política está evidentemente vinculada a Zelaya, con el que se casó a los 16 años (era, además, su primo) y tuvo cuatro hijos. Nacida en una familia de hacendados y formada en administración de empresas, se hizo cargo de la rama femenina del Partido Liberal en 2005 para luego hacer campaña apoyando a su esposo.

En cuanto Manuel Zelaya anunció su intención de realizar una consulta para cambiar la Constitución fue derrocado por los militares, de ahí que Xiomara Castro mencione más tímidamente su propuesta de convocar una Asamblea Constituyente. El día de su triunfo, propuso una "refundación de país" y la modificación de varias leyes del mandato anterior: "Vamos a formar un gobierno de reconciliación, de paz y de justicia. Vamos a iniciar un proceso para garantizar una democracia participativa, una democracia directa". En su agenda figura, además, terminar con "la corrupción, el narcotráfico y los escuadrones de la muerte" y legalizar un aborto de mínimos que termine con la pena de cárcel (hasta ocho años) para las mujeres que interrumpen sus embarazos o tienen abortos espontáneos.

Xiomara Castro y Manuel Zelaya.
Xiomara Castro y Manuel Zelaya.

A la tercera, la vencida

También ha prometido derogar la polémica Ley Orgánica de las Zonas Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE), que establece zonas del territorio nacional sujetas a un régimen especial, en las que los inversionistas están a cargo de la política fiscal, de seguridad y de resolución de conflictos, entre otras competencias. Su objetivo es, en teoría, promover la inversión, pero la sociedad civil las considera inconstitucionales, "estados dentro del propio Estado" que pueden convertirse en refugio de extraditables. La ONU ha pedido a Honduras que "revise" su compatibilidad.

No es la primera vez que Xiomara Castro intenta retomar la agenda de su marido desde el Palacio José Cecilio del Valle. Tras hacerse muy popular protagonizando una gran marcha en Tegucigalpa para pedir la restitución de Zelaya en el gobierno y liderar el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) que buscaba traerle de vuelta, en 2012, lanzó su primera candidatura presidencial por el recién fundado Partido Libre, en el que integró a medioambientalistas y campesinos. Fue derrotada y, en las elecciones de 2017, se presentó junto a Salvador Nasralla, presentador de televisión y líder del Partido Salvador de Honduras. Ha sido en su tercera intentona, de nuevo en solitario, cuando ha ganado con el respaldo del 51% del electorado, aunque de nuevo ha tenido que pactar con Nasralla, asegurándole la presidencia del Congreso. Son precisamente estos pactos de coalición los que debilitan ya un gobierno que todavía no ha comenzado a andar.

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