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By WomenNow

14, Septiembre, 2020

Fotografía de la campaña 'Where is my name?'

Where is my name?: Qué busca (y qué ha conseguido) este movimiento de mujeres afganas

¿Te imaginas no poder usar tu nombre? Eso les ocurre a las mujeres en Afganistán. Ahora, tras años de activismo, el movimiento ‘Where is my name?’ ha conseguido que finalmente se vayan a imprimir sus nombres en los documentos de identificación. Pero aún queda mucho por hacer.

Lo que no se nombra, no existe. Por eso, son de vital importancia las iniciativas como ‘City of Women’, de Emma Watson y Reni Eddo-Lodge, o ‘Where is my name?’, de las mujeres afganas. Aunque con muchas diferencias entre sí, ambas reivindicaciones persiguen que se nombre a las mujeres de una vez por todas. El primer proyecto, incluyendo a las más importantes de la historia de Londres en sus paradas del metro. En el segundo caso, imprimiendo (por fin) los nombres de las afganas en los documentos de identificación. Pero eso no es lo único que demandan las activistas de Afganistán.

A través de la campaña '¿Dónde está mi nombre?', grupos de mujeres afganas que llevan años luchando por el derecho a que sus nombres aparezcan en documentos oficiales han conseguido que estos nombres finalmente se impriman en sus documentos de identificación. Esta victoria se considera un pequeño impulso para los derechos de las mujeres en este país, pero este movimiento demanda mucho más para normalizar la presencia pública en su sociedad, que aún sigue siendo un tabú.

Where is my name?: Laleh Osmany, su propulsora

El lema ‘Where is my name?’ fue difundido por primera vez hace tres años por Laleh Osmany, activista afgana de 28 años que usó las redes sociales para decir basta al marginamiento deliberado y público de las mujeres de su país de origen.

where is my name

“No somos lo que otras personas nos definen. Tenemos nuestra propia identidad. Llámame por mi nombre. Yo estoy con WhereIsMyName? Estoy con Laleh Osmany”

Algunas grandes personalidades afganas han respaldado la campaña de Laleh Osmany desde el principio, como el cantante y productor musical Farhad Darya, la cantantes y compositoras Aryana Sayeed y Ghezaal Enayat o la activista Sahar Samet.

Las luchas pendientes

Esta campaña ha llegado ya al parlamento afgano y ha dado ya algunos frutos, como decíamos antes. No obstante, las luchas pendientes de las mujeres afganas aún son numerosas.

Las niñas nacidas en este país tardan años en ser nombradas, usar el nombre de una mujer está mal visto y puede considerarse un insulto en Herat y otras provincias, los nombres de las mujeres que se casan no se mencionan ni en las invitaciones de boda, las afganas a menudo son obligadas por su familia a mantener su nombre en secreto cuando son atendidas por el personal sanitario o reciben recetas médicas y este tampoco aparece en su lápida ni en su certificado de defunción.

Todo esto provoca que, para identificarlas, se recurra a su parentesco con varones, reconociéndoselas como “la hermana de”, “la mujer de”, “la hija de”; que las hijas e hijos de las madres solteras queden en el desamparo legal al registrarse sólo el nombre de la madre en su certificado de nacimiento, y una normalización de la opresión de la mujer, a la que se trata como un ser inferior al hombre desde el momento en que nace y cuyo nombre provoca deshonra y vergüenza. "Cuando los hombres niegan las identidades de las mujeres, con el tiempo las mujeres mismas comienzan a censurar su propia identidad”, dijo Farhad Darya en una entrevista para la BBC.

 

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