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Von der Leyen en el momento en el que Recep Tayyip Erdogan y Charles Michel le dejan sin asiento.

Von der Leyen, Merkel, Pelosi y otras grandes líderes que han sufrido los desplantes de dirigentes políticos

No es la primera vez que vemos a un dirigente político tener un desplante hacía una mujer. Y es que a pesar de estar ante las cámaras, en ocasiones, la desigualdad se sigue produciendo sin ningún miramiento. ¿Por qué Trump estrecha la mano a un presidente pero no a una presidenta? O ¿por qué le niegan el asiento a la presidenta de la Comisión Europea?

Paula Llorente

Esto fue lo que le ocurrió a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien con un simple "¡Ehm!" se quedó perpleja cuando en la visita a Turquía de los presidentes de la Comisión Europea y del Consejo Europeo se quedó sin silla. El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, se sentaron en las dos únicas sillas que había sin dejar lugar para ella.

Justo cuando Turquía acaba de retirarse del Convenio de Estambul, el acuerdo internacional para proteger a las mujeres de la violencia machista, podemos ver esta falta de protocolo hacia la dirigente europea. No fue casualidad. Tal y como se aprecia en el vídeo que se filtró en redes sociales, el Gobierno turco había dispuesto para la reunión tan solo dos sillones con banderas colocadas estratégicamente a su espalda para los hombres, Erdogan y Michel, a quien se les ve dirigirse al lugar que tenían dispuesto con naturalidad mientras von der Leyen quedaba relegada a tomar asiento en un sofá accesorio, sin banderas y como un asesor o un acompañante de nivel inferior, a pesar de ser la jefa del Ejecutivo comunitario.

Son innumerables los desplantes y comentarios machistas de Trump hacia mujeres políticas. Como el apretón de manos que negó a la presidenta de Alemania, Angela Merkel, en marzo de 2017. Aquello dio mucho que hablar para los medios que interpretaron el gesto como un desplante de Trump hacia la dirigente alemana, ya que unas semanas antes la había acusado de 'arruinar Alemania'.

El año pasado, también negaba el saludo a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, en su discurso anual ante los diputados, senadores y jueces del Supremo. Pelosi respondió a la ofensa rompiendo, ante las cámaras y ante todo el público, una copia del discurso.

Otro de los desplantes de Trump

Durante una cena de gala a la que acudieron el entonces presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y la primera ministra británica, Theresa May, hizo gala de nuevo de sus modales. Mientras subían la escalinata que les llevaba al Blenheim Palace, el mandatario cogió de la mano a May para ayudarla a subir, pero acto seguido se la soltó y le dio la espalda,. Todo lo contrario al trato que le dio el esposo de May a Melania Trump durante el mismo trayecto.

La congresista demócrata Alexandria Ocasio Cortez (Nueva York, 1989) ha sido protagonista de numerosos ataques por parte de políticos del Gobierno de Trump, como el que sufrió en los pasillos del Capitolio, cuando el legislador republicano Ted Yoho la llamó "loca, repugnante y peligrosa" después de un debate sobre el aumento de la criminalidad y el desempleo en Nueva York.

No satisfecho con ello, cuando minutos después Yoho habló ante los medios, definió a Ocasio-Cortez como "una jodida puta" ("a fucking bitch"). A raíz de hechos como este la congresista conocida en redes con el apodo de AOC ha llevado la causa feminista al Congreso de los Estados Unidos con una brillantísima intervención en la que ha reflexionado sobre el uso -y aceptación- del lenguaje machista y la violencia verbal contra las mujeres.

Lo mismo ha sucedido con las congresistas a las que Trump ha ninguneado por el simple hecho de ser mujeres. A ninguno de los hombres congresistas o senadores de otros grupos étnicos que lo han criticado les ha dicho que se vayan a los países donde tienen sus raíces, sin embargo, a Alexandra Ocasio-Cortez, Ilhan Omar, Rashida Tlaib y Ayanna Pressley, sí. Este grupo de políticas, todas mujeres racializadas, estuvieron en el punto de mira de Donald Trump desde que llegaron al Congreso en enero de 2019. Tanto es así que, en julio del mismo año, el presidente les pidió que volvieran "a su país", algo que desató las críticas de la oposición y algunos republicanos, que le acusaron de racista y supremacista blanco.

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