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By WomenNow

1, Septiembre, 2021

Crédito: Getty.

Tres malos hábitos en la oficina: así puedes aprovechar la vuelta para romperlos de una vez por todas

Son costumbres que entorpecen tu productividad, pero también tu motivación en el trabajo. Y septiembre, cuando todavía notas los efectos beneficiosos de las vacaciones, puede ser un gran momento para deshacerte de ellos.

Elena de los Ríos

Aunque la tradición de los nuevos hábitos suele dejarse para final de año, te proponemos utilizar la vuelta a la oficina después de las vacaciones para plantearte un nuevo reto: dejar atrás tres malos hábitos que pueden estar lastrando tu desempeño laboral y que puedes sumar a las decisiones y los hábitos financieros que debes plantearte en septiembre y a las maneras más eficientes de gestionar tu tiempo.

Sabemos qué impide que este tipo de vuelcos en la conducta dificulte la tarea. En psicología se conoce como fricción, una resistencia que se mide en distancia, tiempo y esfuerzo.

"Lo que pasa con la fricción es que, a menudo, no nos fijamos en ella cuando nos proponemos cambios en el comportamiento", explica Wendy Wood, psicóloga investigadora de la Universidad del Sur de California y autora del libro ‘Buenos hábitos, malos hábitos’. "Nos enfocamos en nosotros mismos y luchamos por mantenernos motivados y ejerciendo fuerza de voluntad. Pero tenemos que darnos cuenta de que las cosas que pasan a nuestro alrededor tienen su influencia".

Impuntualidad, distracciones y negatividad

Pensemos, por ejemplo, en la impuntualidad. Probablemente nunca logremos llegar a la hora a la oficina si no diseñamos una estrategia para ayudarnos a conseguirlo. Y tiene que empezar por acostarse más temprano, dejar todo (ropa, material de oficina, bolsa para el gimnasio…) preparado por la noche y, por ejemplo, premiarse el madrugón con un desayuno goloso. 

Otro mal hábito tiene que ver con la mala gestión del tiempo. Aquí, lo inteligente es neutralizar las tentaciones: empieza por abolir las redes sociales durante la jornada laboral. Además, si te cuesta concentrarte en el mismo objetivo y por eso buscas distracciones, prepara cada mañana un set de tres o cuatro tareas de manera que puedas ir cambiando cada vez que la atención flojee. Así conseguirás que la distracción sea productiva. 

Por último, si tiendes a la negatividad o te sale el derrotismo, imponte la costumbre de no reaccionar en las conversaciones informales con los compañeros: no digas lo primero que te pasa por la cabeza. Y cuando decidas tomar la palabra en una reunión, sigue siempre el mismo guion: empieza agradeciendo a quien haya hablado antes por su aportación y termina sugiriendo una idea en positivo sobre el tema en cuestión. Todo el mundo te lo agradecerá.

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