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By WomenNow

24, Agosto, 2021

Crédito: Getty.

Soraya Tarzi, la revolucionaria reina de Afganistán que luchó por los derechos de las mujeres hace un siglo

En un país de costumbres ancestrales, Soraya Tarzi, reina de Afganistán en los años 20, defendió la educación de las mujeres y su derecho a no usar velo y luchó contra la poligamia. Su revolucionaria figura pone de manifiesto el increíble retroceso que significa el regreso del régimen talibán al poder.

Ixone Díaz

"Yo soy su rey, pero la ministra de Educación es mi esposa, su reina", solía decir Amanullah Khan, rey de Afganistán, que ostentó el poder en el país árabe entre 1919 y 1929. Hace casi un siglo, Soraya Tarzi fundó la primera escuela para mujeres afganas en Kabul y defendió sin descanso la educación femenina en una país de costumbres ancestrales y moral ultraconservadora. Por eso, y por su compromiso por modernizar la sociedad afgana, la revista 'Time' la destacó entre las 100 mujeres más influyentes del siglo XX. Con el regreso del régimen talibán al poder, su figura y su legado dejan de manifiesto el terrible retroceso que los derechos femeninos han sufrido en Afganistán y que están denunciando activistas como la ex parlamentaria Fawzia Koofi, la artista Rada Akbar o la empresaria Roya Mahboob.

Nacida en Damasco, Siria, en 1899, fue educada en los valores liberales de su padre, el influyente político e intelectual afgano Mahmud Tarzi. La familia regresó a Afganistán cuando Habibullah Khan (padre de Amanullah) fue nombrado emir en 1901 y Tarzi pudo abandonar el exilio. Soraya y Amanullah se casaron en 1913 y, bajo la influencia de Tarzi, su matrimonio rompió esquemas y siglos de tradiciones y costumbres desde el principio.

Para empezar, se convirtieron en un ejemplo de monogamia en un país donde los hombres coleccionaban mujeres. De hecho, cuando Amanullah llegó al poder, su mujer fue la primera consorte en aparecer en público junto a su marido. También predicó con el ejemplo al asegurarse de que sus propias hijas recibieran una educación formal. "abrió la primera escuela para niñas y dio ejemplo a las demás familias al permitir que sus dos hijas mayores, mis hermanas, recibieran una educación. Los logros de mi madre todavía son muy apreciados por los afganos", explico su hija, India, en 2014 en una entrevista concedida a Al Jazeera. 

Fundó la primera revista femenina de Afganistán y creó la primera escuela para niñas de Kabul. Y predicó con el ejemplo asegurándose de que sus propias hijas recibieran una educación.

Comprometidos con la modernización del país, el matrimonio hizo campaña a favor de la educación de la niñas, pero también contra la obligatoriedad del velo y la poligamia. Después de uno de los discursos de su marido, Soraya se quitó el velo en público, gesto que imitaron otras mujeres después de ella. Pero la reina también protagonizaba sus propios discursos. En 1926, se expresó así en público sobre el derecho de las mujeres a recibir una educación. "(La independencia) nos pertenece a todos y por eso la celebramos. ¿Creen, sin embargo, que nuestra nación sólo necesita de hombres para servirla? Las mujeres también deben participar como lo hicieron las mujeres en los primeros años de nuestra nación. Por tanto, todas deberíamos intentar adquirir tanto conocimiento como sea posible, a fin de poder prestar nuestros servicios a la sociedad de la misma manera que lo hicieron las mujeres en los inicios del Islam".

Soraya asistía a reuniones del gobierno, cazaba a caballo con su marido y vestía ropa occidental. También fundó la primera revista femenina de Afganistán. En 1928, la pareja protagonizó una gira europea en la que buscaban referencias para promover reformas sociales y culturales en el país. Pero las fotos de la reina sin velo, rodeada de hombres extranjeros y luciendo un vestido sin mangas, provocaron, según un artículo de la BBC, una reacción visceral en los sectores más conservadores del país y, unos meses más tarde, el rey decidió abdicar para evitar una guerra civil. Poco después, las escuelas para niñas que Soraya ayudó a fundar fueron clausuradas y el velo se convirtió en obligatorio para las mujeres.

Soraya murió en 1968 en su exilio italiano, aunque más tarde recibió funeral de estado en Afganistán. Aunque las reformas propuestas por el matrimonio fueron rescatadas en los años 70, Afganistán se enfrenta ahora a un nuevo retroceso con el regreso, 20 años después, de los talibanes al poder. Aunque bajo la lupa de la atención internacional los líderes extremistas han asegurado que las mujeres podrán seguir estudiando y trabajando, la trampa está en la letra pequeña. Deberán hacerlo en el marco de "la ley islámica" y la interpretación radical de los extremistas, que limita dramáticamente la intervención de las mujeres en la vida pública y social.

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