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Simone Biles durante la competición en la que hizo historia al realizar un ‘Yurchenko con doble mortal carpado’. Foto: Getty.

Conseguir lo imposible: ¿el 'pecado' de Simone Biles?

Hace unos días, la gimnasta norteamericana lograba hacer historia al realizar un ‘Yurchenko con doble mortal carpado’, un complejo salto que nunca había sido ejecutado por una mujer durante una competición. Y sin embargo, con los Juegos Olímpicos a la vuelta de la esquina, las puntuaciones no han hecho justicia a la hazaña, que es considerada peligrosa e injusta con sus competidoras.

Ixone Díaz

Llevaba 18 meses sin competir y en su primera cita oficial antes de los Juegos Olímpicos de Tokio, Simone Biles hizo historia. Fue hace solo unos días en Indiana, donde la gimnasta norteamericana clavó el 'Yurchenko con doble mortal carpado', un salto que hasta ahora solo estaba al alcance de algunos gimnastas masculinos debido a una complejidad técnica que requiere una enorme precisión y control. Biles, propietaria de 19 medallas de oro, ya ha hecho historia otra veces: en 2019 fue la primera gimnasta en ejecutar un triple-doble y a sus 24 años ya es toda una leyenda de la gimnasia. Y la próxima cita olímpica en Tokio solo puede contribuir a aumentar su leyenda. Y sin embargo, Biles, protagonista de una trágica historia narrada en un documental de Netflix y en uno de nuestros podcasts 'Una habitación propia', ha recibido críticas veladas por su hazaña y puntuaciones que no corresponden a sus méritos.

Aunque la gimnasta rusa Natalia Yurchenko que le dio nombre al ejercicio fue la primera persona en realizar el salto en los años 80, ninguna atleta lo había conseguido durante una competición oficial hasta que Biles lo logró hace unos días. En el año 2000, el campeón olímpico chino Yang Wei fue el primer hombre en ejecutarlo. Hace unos días, el New York Times calificaba así su gesta: "Tan peligroso y desafiante que ninguna otra mujer lo ha intentado en una competición, y es poco probable que alguna gimnasta en el mundo esté entrenando para intentarlo". El comentario reflejaba un problema al que Biles ya se ha enfrentado antes, que tiene que ver con cómo los jueces suelen valorar sus ejercicios y que volvió a repetirse en Indiana.

Los jueces le concedieron una puntuación de 6.6, similar a la que ha obtenido con otros ejercicios en el potro sin valorar ni reconocer una pirueta que hasta ahora se consideraba imposible de ejecutar para una gimnasta. La revista Salon lo explicaba así: "En lugar de reconocer o recompensar las rutinas y movimientos extremadamente difíciles de Biles con los puntos adicionales que merecen por su dificultad, los jueces a menudo han subestimado sus actuaciones. A menudo, el fundamento de esta puntuación ha sido que existen riesgos de seguridad para otras gimnastas que no pueden completar los movimientos que Biles realiza. Y si sus movimientos son recompensados con puntuaciones altas, otras gimnastas estarán motivadas para intentarlos".

Para el medio norteamericano, detrás de estas puntuaciones a la baja podrían esconderse otras motivaciones: "Como joven mujer negra, está siendo castigada y sometida a un doble rasero innegablemente racista y sexista debido a su grandeza". O, en otras palabras, por ser capaz de hacer algo que no está al alcance de nadie más. Algo que, según recuerda el medio, nunca ha pasado con deportistas como Michael Phelps que, entre sus muchas cualidades físicas, produce unos niveles de ácido láctico mucho más bajos de lo normal que le hacen experimentar menos cansancio y le permiten recuperarse antes después de realizarse un esfuerzo. Y sin embargo, nadie ha cuestionado nunca sus méritos.

La propia Biles criticó la evaluación del ejercicio en conversación con The New York Times: "Son puntuaciones demasiados bajas y lo saben. Pero no quieren que el campo de juego esté demasiado desnivelado. Y eso es algo que les incumbe a ellos. Eso no es cosa mía".

SANTANDER WOMENNOW

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