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Shi Zhengli. Crédito: Getty.

Shi Zhengli, la brillante viróloga de Wuhan que levanta sospechas y alimenta teorías (cada vez menos) conspirativas

Conocida como “la mujer murciélago”, por su trabajo con diferentes tipos de coronavirus, Shi Zhengli es una científica prestigiosa a nivel internacional y una auténtica estrella en China. Pero la teoría de que el virus de la COVID-19 salió del laboratorio que ella dirige la ha convertido en la protagonista de un culebrón científico, político y diplomático.

Ixone Díaz

A finales de mayo, Joe Biden ordenó a las agencias de inteligencia de Estados Unidos investigar el origen de la pandemia incluyendo, expresamente, la teoría de que el COVID-19 hubiera podido salir de un laboratorio de la ciudad china de Wuhan. Era la señal inequívoca de que la que durante mucho tiempo se consideró una mera teoría de la conspiración, empezaba a dejar de serlo. En su epicentro, una viróloga china de 57 años: Shi Zhengli, directora del Centro de Enfermedades Infecciosas del Instituto de Virología de Wuhan, el centro de investigación que, desde el inicio de la pandemia, está en el ojo del huracán por su posible vinculación con el origen de la crisis sanitaria.

Con un expediente académico brillante y formada entre China y Francia, Zhengli es la investigadora especializada en coronavirus más reputada del país asiático, responsable de identificar, entre otros, el virus del SARS, en 2002. Desde el inicio de la pandemia, Zhengli ha negado, por activa y por pasiva, que el virus estuviera vinculado a su laboratorio. Lo hizo en febrero de 2002 cuando lo "juró por su vida" en un chat privado entre amigos. Lo hizo, un mes después, en un artículo en 'Scientific American' en el que explicaba que su equipo nunca había trabajado con un virus con ese código genético, algo que volvió a repetir en la revista Science. Y volvió a afirmarlo cuando aseguró al equipo de la OMS encargado de investigar el origen de la pandemia que nadie en su staff había desarrollado anticuerpos de la enfermedad.

Y hace unos días, Zhengli se reafirmó en las páginas del New York Times. "¿Cómo diablos voy a ofrecer pruebas de algo de lo que no existen pruebas? No sé cómo el mundo ha llegado a esto, vertiendo constantemente suciedad sobre una científica inocente".

Y sin embargo, los indicios de que su laboratorio podría estar vinculado al origen de la pandemia cada vez son más elocuentes y menos conspiranóicos. El Wall Street Journal desveló recientemente que varios investigadores del Instituto de Virología de Wuhan enfermaron con síntomas compatibles con el COVID-19 y algunos requirieron atención hospitalaria antes del inicio de la crisis sanitaria.

"¿Cómo diablos voy a ofrecer pruebas de algo de lo que no existen pruebas?, se ha defendido Zhengli

La propia gestión de Zhengli está en el punto de mira. Y la hemeroteca no juega a su favor. En una conferencia pronuncia en 2018 explicó que, a menudo, los estrictos protocolos de seguridad de su laboratorio, −que tiene un nivel de bioseguridad P4 y en el que se investigan algunos de los patógenos más peligrosos del mundo− no se cumplían de manera estricta. Además, según el New York Times, la científica ha sido acusada de dirigir experimentos destinados a aumentar la fuerza de algunos virus para estudiar su efecto en los huéspedes y su capacidad de infección. Ella lo ha negado.

Desde el inicio de la pandemia, Zhengli ha contribuido significativamente a la investigación y el desarrollo de tratamientos efectivos contra la COVID-19. De hecho, según la prensa china, su trabajo en el campo de los coronavirus, plasmado en una de las mejores bases de datos del mundo sobre los virus asociados a murciélagos, fue fundamental en el entendimiento temprano del patógeno.

Por eso, en China es intocable, mientras en Occidente continúa siendo sospechosa de algo que, como ella misma dice, difícilmente se podrá demostrar. Continuará...

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