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Las flores y los mensajes se acumulan en Clapham Common, cerca del lugar donde desapareció Sarah Everard. / Getty.

El asesinato de Sarah Everard en Londres, que ha movilizado incluso a Kate Middleton, reabre el debate sobre el acoso callejero a las mujeres

La mujer, de 33 años, fue supuestamente secuestrada y asesinada por Wayne Couzens, un policía de 48 años. El caso de Sarah Everard ha conmocionado a la sociedad británica y ha puesto sobre la mesa la seguridad de las mujeres en la calle.

Sergio Muñoz

Sarah Everard tenía 33 años, era ejecutiva de marketing. El miércoles 3 de marzo, hacia las 21.30 h, volvía sola a su casa dando un paseo por el sur de Londres. Durante una semana, nadie más volvió a saber de ella. El día 10, la policía encontró su cuerpo en un bosque de la localidad de Kent, al sureste de Inglaterra. Había sido asesinada. Hasta el momento, los investigadores han detenido a un sospechoso acusado de su secuestro y homicidio. Se trata de Wayne Couzens, un policía de 48 años. El brutal caso ha levantado una oleada de indignación y rabia en el Reino Unido y ha puesto sobre la mesa el debate sobre el acoso callejero que sufren las mujeres británicas. En la calle y en las redes sociales, muchos se preguntan cómo es posible que en pleno siglo XXI en Europa una mujer todavía no se sienta segura si decide ir sola por la calle.

El caso de Sarah Everard ha supuesto un terremoto en Reino Unido a varios niveles. Ciudadanos anónimos han levantado un memorial con flores, velas y carteles en el quiosco de música de Clapham Common, al sur de Londres, cerca del lugar donde se vio a la mujer por última vez. Una prueba de la conmoción que ha provocado el asesinato es que Kate Middleton, Duquesa de Cambridge, decidió el sábado acercarse al lugar del homenaje para dejar unas flores, al parecer de una manera muy discreta, sin séquito, aunque fue grabada por alguna de las personas que había allí.

Según un testimonio de la Casa Real británica hecho público por una periodista de 'Hello!', Middleton "quería presentar sus respetos a Sarah y su familia. Recuerda caminar por Londres por la noche antes de casarse. [El asesinato de Sarah Everard] tocó una fibra sensible".


Además, el asesinato ha sacudido los cimientos de la política británica. El sábado, a pesar de que las autoridades habían prohibido las manifestaciones debido a la pandemia, se organizó una vigilia en memoria de Sarah Everard que fue disuelta por la policía de forma poco pacífica, lo que ha provocado la repulsa de parte de la sociedad y un seísmo político: ante las imágenes de la policía deteniendo a varias mujeres, la Ministra del Interior, Priti Patel, ha pedido un informe completo de la actuación de los agentes. Además, cada vez son más las voces que piden la dimisión de la responsable de la policía metropolitana de Londres, Cressida Dick. El hecho de que el sospechoso del asesinato sea un policía solo ha avivado la indignación.

Mujeres inseguras en las calles

Tras el asesinato de Sarah Everard, las redes sociales se han llenado de testimonios de mujeres que narran sus propias experiencias de acoso en espacios públicos, acompañados de los hastags #SheWasJustWalkingHome (Ella solo estaba caminando a casa), #ReclaimTheseStreets (Reclamando estas calles) y #WeCouldAllBeSarah (Todas podemos ser Sarah), que ya tienen miles de entradas.

El debate toca puntos de vista diversos. Mientras algunas usuarias ofrecen consejos sobre cómo mantenerse seguras en las calles, otras rechazan que se ponga la responsabilidad sobre la víctima. Y, en general, sobre todas las mujeres: tras la desaparición de Everard, la policía hizo un llamamiento para que las mujeres no saliesen de casa por la noche, lo que avivó el fuego de la indignación. "[El hashtag] #SheWasJustWalkingHome me molesta. Un hilo sobre por qué... Lo que #SarahEverard estaba haciendo la noche en que fue secuestrada y asesinada debería ser completamente irrelevante para nuestro dolor y rabia por este crimen", dice una usuaria.


Mientras, otros ciudadanos reclaman que los hombres también alcen la voz para denunciar estas situaciones. "Estamos en un momento en el que ya no basta con ser un 'buen tipo', tenemos que ser aliados y hablar abiertamente sobre la demolición de la cultura de la violación y el acoso sexual. Ninguna mujer debería sentirse ansiosa caminando por las calles de este país", dice otro usuario de Twitter.


La repercusión del asesinato de Sarah Everard parece ser la gota que colma el vaso de una sociedad donde las mujeres siguen sintiéndose inseguras en muchos espacios públicos. Un informe de ONU Mujeres en el Reino Unido elaborado en enero, asegura que más de un 70% de las británicas ha experimentado acoso sexual en algún lugar público. En el caso de las más jóvenes (de 18 a 24 años), el porcentaje sube hasta el 97%.

Pero la lacra del acoso callejero está extendida a todo el mundo. El 84% de las niñas y jóvenes de Madrid aseguran haber sido acosadas sexualmente en la calle, según una investigación de la ONG Plan International. El año pasado, el organismo impulsó el proyecto 'Safer Cities for Girls', una web para denunciar el acoso callejero en Madrid, Barcelona, Sevilla y otras cuatro ciudades belgas. Este tipo de violencia contra las chicas van desde silbidos, miradas indeseadas o comentarios a tocamientos no deseados que se producen, en mayor medida, en calles poco concurridas, bares, conciertos y estaciones de metro.

Además, una investigación de la ONG pone de manifiesto que durante la pandemia el acoso callejero se ha disparado. Con la menor afluencia de gente en la calle los agresores se sienten más impunes. Por eso, el organismo preguntó a 500 jóvenes europeos qué medidas deberían tomar las autoridades para hacer frente a esta lacra. Entre las cinco medidas para acabar con el acoso callejero estaba la de crear una asignatura sobre igualdad entre hombres y mujeres o la creación de un número de emergencia en el transporte público.

 

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