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Safer Cities for Girls, la web para denunciar el acoso callejero

'Safer Cities for Girls' es una web que recoge datos de acoso callejero sufrido por chicas de entre 15 y 25 años en Madrid, Barcelona y Sevilla.

El acoso callejero es un fenómeno cotidiano y normalizado en todo el mundo. Cada día, muchas mujeres deben enfrentarse a este tipo de violencia de género que, en la mayoría de los casos, queda impune. Según datos de la ONG Plan International, creadora del proyecto Safer Cities For Girls, solo uno de cada diez casos de acoso callejero es denunciado y, de ellos, menos del 30% llega a tramitarse.

Para hacer frente a este problema, a través de la página web Safer Cities for Girls, las chicas que vivan en Madrid, Barcelona y Sevilla (las ciudades más pobladas de España) y que tengan entre 15 y 25 años puedan señalar en un mapa los lugares de la ciudad en los que se han sentido o no seguras y por qué. El objetivo es recabar y cuantificar datos fiables sobre el acoso callejero y buscar respuestas y soluciones a esta lacra social. El programa Safer Cities for Girls también está presente en las tres principales ciudades de Bélgica –Bruselas, Amberes y Charleroi– y está financiado por la Unión Europea. Además, se enmarca dentro de un programa global más amplio, denominado Ciudades Seguras, puesto en marcha por Plan International con ONU Habitat y ONU Mujeres.

“Si las chicas modifican su comportamiento para protegerse hay un problema que debemos resolver. Vemos que la sociedad vive con preocupante normalidad que las chicas sean acosadas a diario en el espacio público”, lamenta Lara Martínez, Directora de Comunicación e Incidencia Política de Plan International. La idea de crear el proyecto Safer Cities for Girls surgió hace un par de años. En abril de 2017, la ONG lanzó en Madrid un programa piloto llamado Free To Be, que analizaba el acoso callejero. De la experiencia salieron una serie de estudios: (In)seguras en Madrid, (In)seguras en la ciudad e (In)seguras en las calles. Entonces, decidieron hacer algo más grande para estudiar el acoso callejero.

“Hay que dejar de ver el acoso como algo normal y el piropo como una broma”, dicen desde Plan International.

Acoso callejero impune

La mayoría de los casos de acoso callejero queda impune. ¿Por qué? “En muchos casos las propias chicas son las que lo ven normal. Está tan normalizado que no se denuncia. Además, lo que vimos a través del caso piloto es que, muchas veces, el acoso callejero es muy difícil de demostrar. A excepción de los casos donde hay abuso sexual, es muy difícil demostrar que una chica ha sido acosada. En el fondo podría ser la palabra de una persona contra otra”, explica Martínez.

Otro punto de vista del problema es que el acoso callejero no está tipificado como delito en la mayoría de los países del mundo. Según datos de ONU Mujeres, 177 de los 189 estados que en 1979 firmaron la Convención sobre la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer –CEDAW por sus siglas en inglés–, no cuentan con una legislación contra el acoso callejero. En Europa, solo la tienen Bélgica, Francia, Holanda, Portugal y Reino Unido. En Bélgica en 2014 se aprobó una ley contra los piropos, hay multas de 50 a 1.000 euros y penas de hasta un año de prisión. En Francia también se aprobó en 2018 una norma similar que contempla multas. Pero en España el acoso callejero no está recogido en el Código Penal.

safer cities

Sin embargo, en Plan International consideran que aunque hay que sancionar estos comportamientos, la educación tiene un papel muy importante. “Es necesario hacer más campañas de sensibilización y acabar con lo que subyace en el fondo de todo esto, que son las normas de género y los estereotipos. Creemos que a través de la educación se podría ayudar a que las generaciones futuras no toleren estos comportamientos”, dice Álvarez.

Para ella, es muy importante sumar a los hombres y los chicos en la lucha por la igualdad y la superación de las relaciones desiguales. Pero las chicas también tienen que participar en la toma de decisiones. “Lo que nosotros queremos es escucharlas y que a la hora de aplicar estas medidas se respeten sus experiencias y sus recomendaciones. También es muy importante permitirles participar en el diseño de las ciudades, incluida la infraestructura, los servicios y las políticas que las regulan”, añade. 

De igual modo, es imprescindible, dice Álvarez, dejar de culpabilizar a la víctima. “Hay que dejar de ver el acoso como algo normal y el piropo como una broma. Hay que dejar de responsabilizar a las chicas por el acoso: cómo visten, por dónde andan, si era muy tarde o si iba borracha. Siempre centramos las medidas en que las chicas estén más protegidas, en que hay que aumentar el número de policías, en que las calles deben estar más iluminadas, pero a lo mejor tenemos que cambiar el foco y centrarnos en el problema de que hay alguien que está acosando, discriminando y vulnerando los derechos de otras personas”.

 

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