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La brecha salarial, la conciliación, el paro... 5 razones por las que en plena pandemia es más necesario que nunca celebrar el 8M

El virus ha potenciado desigualdades existentes. Las mujeres han sufrido más la carga mental de la pandemia y el desempleo femenino se ha disparado. Por eso, este Día de la Mujer marcado por el virus es igual de necesario, o más, que nunca.

En pleno siglo XXI, a la princesa Latifa Al Maktum, hija del emir de Dubái, su familia la tiene secuestrada en una mansión. A Samira Zargari, la entrenadora del equipo de esquí femenino de Irán, su marido le prohíbe asistir al Mundial amparado en una ley de su país. Son solo dos casos extremos, con nombres y apellidos, pero muy descriptivos del camino que aún queda por recorrer en cuanto a igualdad de género. Existen muchas razones por las que reivindicar el Día de la Mujer, pero nosotros hemos seleccionado estas cinco. Y ahora es más necesario reclamar la equidad: la pandemia ha puesto de manifiesto lo vulnerables que son los derechos de las mujeres.

1. Desempleo femenino. Cuando el panorama económico tiene nubarrones, las mujeres son las que más dificultades encuentran. En 2020, el año de la pandemia, España fue el país de la Unión Europea donde más creció el desempleo femenino. Según datos de Eurostat (la Oficina Europea de Estadística), el paro femenino aumentó en nuestro país tres puntos porcentuales en solo un año: en 2019, era del 15,7%. En 2020, del 18,4%. Solo Grecia, con un 20,6%, supera a España en mujeres desempleadas.

2. La brecha salarial. Muchos indicadores lo reflejan: las mujeres ganan menos que los hombres. Según datos de 2019 de la Comisión Europea, la diferencia salarial media entre hombres y mujeres en la Unión Europea es del 16%, aunque en España es algo menor: alcanza el 15,1%. Ya centrados en nuestro país, la Encuesta de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística (cuya última edición es de 2018) refleja que el salario medio bruto de los hombres es de 26.738 euros anuales. ¿El de las mujeres? 21.012 euros. Es decir, una trabajadora gana 5.726 euros menos al año.

¿Las causas de esta diferencia salarial? Son múltiples, pero tiene mucho que ver con el hecho de que sean las mujeres, sobre todo, las que deciden interrumpir su carrera cuando nacen los hijos y son las que cargan del trabajo de cuidados en el hogar. Según datos del INE, en 2020, del total de excedencias que los trabajadores se tomaron para cuidar a familiares, el 87,2% fue de las mujeres.

3. El techo de cristal. Todavía, a las mujeres les cuesta mucho más ascender en el organigrama corporativo. El 'IX Informe Mujeres en los consejos de las empresas cotizadas', elaborado por IESE y Atrevia y publicado hace unos días, ofrece una de cal y otra de arena: las empresas cotizadas en el Ibex-35 ya cuentan con un tercio de mujeres (31,2%) en sus consejos de administración, que era el objetivo que se había marcado la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) para 2020. El número de consejeras del Ibex-35 se ha duplicado en la última década… pero esta cifra también refleja que aún estamos lejos de la paridad. Ahora, la CNMV ha marcado el reto de llegar al 40% de consejeras en las empresas cotizadas en el selectivo para 2022.

4. Los cuidados tienen rostro de mujer. Los hijos, las personas mayores, las tareas domésticas... Detrás de estas variables cotidianas casi siempre hay una mujer. La carga de cuidados en el hogar recae, sobre todo, en los hombros de ellas. Y es un tipo de trabajo que pasa desapercibido. Intermón Oxfam ha calculado que ellas realizan 12.500 millones de horas diarias de trabajo no remunerado en el mundo. Esto equivale nada menos que a 10,8 billones de dólares anuales.

Esta mayor carga de trabajo en el hogar, que durante la pandemia se ha multiplicado (el teletrabajo y los colegios cerrados durante el confinamiento fueron un binomio infernal para muchas familias) ha hecho mella en la salud emocional de muchas mujeres. Un estudio elaborado por cinco universidades españolas encuestó el año pasado a 6.800 personas adultas para conocer cuáles fueron las consecuencias psicológicas de la Covid-19 y el confinamiento. El trabajo señala que las mujeres encuestadas han tenido más problemas que los hombres para desconectar de las preocupaciones (un 37% frente a un 26%). Además, ellas han notado que aumentaban los ataques de angustia y ansiedad (un 44% de mujeres frente a un 25% de hombres) y los sentimientos depresivos (un 48% contra un 36%). También las mujeres experimentaban más sentimientos de culpa, cambios de humor y tenían más problemas de insomnio. De hecho, según el estudio, el 59% de las mujeres encuestadas ha tenido problemas para conciliar el sueño durante el confinamiento, frente al 46% de los hombres.

Además, debido a la estructura por género del trabajo sanitario, ellas han sido las que más se han situado en la primera línea del campo de batalla durante la pandemia. Según un informe de la OCDE, el 70% de los trabajadores del sector de la salud son mujeres. Y llegan al 85% en el sector de enfermería.

5. La violencia... de todo tipo. Durante el confinamiento se agravaron los casos de violencia machista, según el Ministerio de Igualdad. Pero la violencia que aún soportan muchas mujeres vienen desde muchos frentes. El último informe de Naciones Unidas sobre la situación del mundo durante la crisis sanitaria ofrecía un panorama desolador. Según el organismo, debido a la pandemia, puede haber 2 millones adicionales de casos de mutilación genital femenina para 2030 (este problema afecta a 200 millones de mujeres en todo el mundo); 13 millones más de matrimonios infantiles, 47 millones más de mujeres forzadas a la pobreza extrema y, por cada tres meses de encierro, 15 millones más de mujeres y niñas sometidas a violencia de género.

 

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