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By WomenNow

21, Febrero, 2022

Crédito: Getty.

Seis meses de gobierno talibán: hablamos con la artista Rada Akbar sobre la realidad de las mujeres afganas

Medio año después de que los talibanes tomaran el poder en Afganistán, hablamos con la artista y activista Rada Akbar para analizar la situación de las mujeres afganas, el futuro de su país y la tímida respuesta de la comunidad internacional.

Ixone Díaz

Hace seis meses que Rada Akbar llegó a París tras una caótica evacuación desde Kabul después del regreso de los talibanes al poder en Afganistán. Lo consiguió después de unos días en los que, literalmente, temió por su vida. Artista, fotógrafa y activista en favor de los derechos de las mujeres era un blanco evidente del nuevo régimen extremista. Para evitar ser capturada, llegó a urdir un plan para quitarse la vida. Pero, finalmente, consiguió huir. Aunque confiesa que convive con un gran sentimiento de culpa, ha conseguido construir una nueva vida después de solicitar asilo político en Francia.

"Estoy en París y he conseguido tejer una gran red de contactos: he exhibido mi trabajo en varias exposiciones, he recibido mucho apoyo y tengo más proyectos entre manos. Estoy bien. Además, mi trabajo me hace sentir poderosa, esperanzada y optimista. Y me ayuda a seguir alzando la voz", dice Akbar, que ha sido reconocida por la BBC entre las 100 mujeres más influyentes del año y que, recientemente, recibió el premio Mujer Hoy por su activismo. Para ella seguir hablando de la situación de su país y, en particular, de la realidad de las mujeres afganas forma parte de su compromiso.

"La situación es terrorífica. Todos los avances conseguidos en las últimas décadas se han esfumado. A las niñas no se les permite ir al colegio y a las mujeres no les dejan trabajar excepto en algunos sectores. La mayoría de las mujeres son prisioneras en sus propias casas. Además, la violencia de género ha crecido de manera exponencial porque antes, al menos, había organizaciones a las que podían acudir. Ahora no tienen adonde ir en busca de apoyo o seguridad", explica Akbar.

"La violencia de género ha crecido de manera exponencial. Ahora las mujeres no tienen adonde ir".

La artista todavía tiene amigos y familiares en Afganistán que no lograron abandonar el país antes de que las tropas norteamericanas se retiraran. "Mi prima era la secretaria del presidente y ahora no puede trabajar. Tampoco puede salir del país. Y ni siquiera puede viajar sola. Si quiere hacerlo, debe ser en compañía de un hombre, un guardián que puede ser su hermano, su marido o su padre. Las mujeres ya no pueden viajar solas", explica.

La situación de quienes deciden plantar cara al régimen es todavía más complicada. "Un grupo de mujeres ha estado protestando en las calles de Kabul y otras ciudades defendiendo sus derechos. Hace meses, algunas de ellas desaparecieron. Después de que los talibanes negaran haberlas arrestado, la presión de las organizaciones humanitarias consiguió que las liberaran la semana pasada. Pero ninguna está hablando porque han sido torturadas y ha habido más detenciones. Esa es la situación. No hay libertad ni seguridad. Es terrorífico", explica.

Cuando llegaron al poder en agosto, los talibanes prometieron ante la comunidad internacional que las mujeres podría conservar sus derechos. Eso sí, en el estricto marco de la sharia. Seis meses después, la realidad se ha impuesto. A las restricciones de la enseñanza universitaria y las trabas al acceso de la educación secundaria se suman las noticias sobre ejecuciones, como la decapitación de una jugadora de voleibol en octubre.

"Son los mismos que llevan dos décadas luchando por volver al poder en Afganistán. Ahora que buscan el reconocimiento internacional tratan de parecer más suaves, pero para los afganos son los mismos y están implantando las mismas leyes", explica Akbar para quien la comunidad internacional no está sabiendo responder. "No creo que el mundo se haya olvidado de Afganistán. Simplemente, creo que no saben cómo gestionar la situación. Algunos países quiere reconocer al régimen y otros no, porque es obvio que se están vulnerando los derechos humanos y la libertad de expresión", explica la artista, cuyo trabajo ha sido reconocido recientemente por la propia Angelina Jolie.

Pese a todo Akbar conserva el optimismo. "La esperanza es lo que único que me permite gestionar la situación: ser optimista acerca del futuro de Afganistán y de mi gente. Hemos perdido muchas vidas y hemos pagado un precio enorme. Y no es fácil aceptar, simplemente, que todo haya terminado. Pero también creo que aunque estos regímenes son muy duros y dejan cicatrices muy profundas, no durarán para siempre".

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