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By WomenNow

2, Septiembre, 2021

Ilustración. Crédito: Getty.

¿Qué es el capitalismo 'sugar daddy'?

Según el economista Peter Fleming, autor de 'Capitalismo Sugar Daddy', las relaciones laborales están sujetas a las máximas de un mercado “uberizado”. Y lo que es más preocupante: este nuevo paradigma económico y social allana el camino a los abusos y los abusadores.

Marita Alonso.

¿Es posible establecer un vínculo entre las sórdidas reuniones laborales de Harvey Weinstein y la economía neoclásica? Peter Fleming, autor de 'Capitalismo Sugar Daddy', así lo cree. Cuando el escándalo de Harvey Weinstein estalló, la mayoría de análisis periodísticos ahondaron en la reputación del productor y reflexionaron acerca de su amoralidad, pero otros señalaron también que su conducta tenía que situarse en un contexto económico que sustentaba y propiciaba tal comportamiento. La razón por la que las mujeres vulnerables eran presas fáciles para el abusador era que las sanciones económicas a las que se enfrentarían si rechazaban sus insinuaciones resultarían meridianas. Pese a todo, mujeres como la modelo Ambra Battilana le plantaron cara.

Tampoco era nada necesariamente nuevo. En 2007, el controvertido empresario norteamericano Brandon Wade creó las páginas de citas WhatsYourPrice.com y SeekingArrangement.com que conectaba a hombres ricos (los 'sugar daddies' en cuestión) con chicas jóvenes que buscaban "pagar la matrícula de la universidad y los gastos de manutención y alojamiento y que las lleven a cenar a restaurantes caros y les compren regalos".

En su libro, Fleming señala que el desarrollo tecnológico de las últimas décadas ha reforzado los peores hábitos del capitalismo, pues desde el conductor de Cabify hasta el repartidor de Deliveroo, pasando por las mujeres "contratadas" por esos sugar daddies 3.0, son el reflejo de la desregulación del trabajo en la sociedad occidental, donde ni la protección de estado ni los sindicatos actúan con decisión frente a esas prácticas. En la era de la digitalización, de los algoritmos y del big data, el mundo laboral sigue anclado en lo que Fleming llama “barbarismo-binario”, un mercado en el que las relaciones laborales son primitivas y dejan expuestos a los más vulnerables a abusadores como Weinstein.

Otras figuras como Friedrich Hayek, un icono de la revolución neoliberal, señalan que los acuerdos entre individuos están por encima de las leyes y las regulaciones porque en ellos impera la libertad personal. En el ideal social de Hayek, todos estarían interesados en interactuar en marcos privados, guiados por la lógica del mercado y las preferencias personales. Si la economía se hubiera construido según esas ideas, todos seríamos adinerados emprendedores.

Sin embargo, cuando estas ideas se ponen en la práctica, ocurre precisamente lo que el fenómeno sugar daddy promulga: los débiles quedan expuestos en un mercado dispuesto a aprovecharse de ellos. "La economía neoclásica intentó enfrentar al individuo con la sociedad y sus organizaciones, tomando a la comunidad como un impedimento en relación con la libertad que añoramos. Cuanto más nos separemos los unos de los otros, más libres seremos... se supone. A pesar de que la idea es ridícula por múltiples razones, ha capturado en lo fundamental la lógica que configura el mundo, incluso ante fracasos monumentales y apuros económicos generalizados", explica Fleming en su libro mientras vaticina que ese ideal está a punto de caducar. "El final de esta oscura fantasía se acerca. El encanto ideológico se ha roto. No podemos expresar realmente nuestra individualidad y libertad personal si somos encapsulados lobos solitarios, a menos que seamos independientemente ricos, en cuyo caso no importa nada de lo que he dicho… de momento", concluye.

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