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By WomenNow

24, Febrero, 2021

La princesa Sheikha Latifa, hija del emir de Dubái, en una imagen de 2006. Foto: Getty.

¿Dónde está la princesa Latifa Al Maktum? El infierno de ser mujer en Dubái

Mientras Amnistía Internacional y la ONU exigen al emir dubaití pruebas de que la princesa sigue viva y la familia real dubaití asegura que está "siendo atendida en casa", el caso ha vuelto a poner en evidencia la precariedad de los derechos de las mujeres en el emirato árabe.

"Estoy en una mansión, pero soy una rehén, porque esta mansión se ha convertido en una cárcel. Todas las ventanas están cerradas, no puedo abrir ninguna". Hace unos días el programa 'Panorama', de la BBC, emití  a varios vídeos grabados en secreto por la princesa Sheikha Latifa, hija del emir de Dubái, denunciando una situación que ya se prolonga más de tres años. Desde entonces, organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, pero también la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos, han exigido que Emiratos Árabes Unidos ofrezca pruebas de que la princesa está viva y se encuentra bien. Aunque la familia real dubaití, a través de la embajada de Emiratos Árabes Unidos en Londres, ha explicado que Latifa "está siendo atendida en casa", no han aportado vídeos ni fotos para certificar su situación, como denuncia la campaña #FreeLatifa. Un terrible ejemplo más de la vulneración de los derechos de las mujeres respaldados por leyes machistas, como la que impedía hace unos días a la entrenadora del equipo de esquí de Irán viajar a Italia para participar en el Mundial, por la prohibición de su marido. 

Cuando tenía 16 años, Latifa trató de huir por primera vez. Volvió a intentarlo en 2018, cuando con la ayuda de su instructora de arte marciales se subió a una lancha hinchable y navegó hasta aguas internacionales, donde fue rescatada por un barco con bandera estadounidense. Pero unos días más tarde, el barco fue asaltado por un comando que, usando granadas de humo, detuvo a la princesa y le obligó a volver a Dubái por la fuerza. Según algunos de sus amigos, los vídeos que han visto ahora la luz fueron grabados en 2019, pero hace meses que nadie fuera del emirato tiene comunicación con ella.

Su padre, el emir Mohammed bin Rashid Al Maktoum, es uno de los hombres más influyentes del mundo árabe. Vicepresidente y primer ministro de Emiratos Árabes Unidos, es también uno de los jefes de estado más ricos del mundo. Y este no es el primer escándalo familiar que le salpica. Casado con seis mujeres y padre de al menos 30 hijos, en 2000, la princesa Shamsa, hermana de Latifa, también intentó escapar y fue secuestrada y devuelta al emirato. Hace unos días, la 'BBC' hacía pública una carta de Latifa escrita en 2019 en la que solicitaba al Reino Unido que se reabriera el caso de su hermana. Y en junio de 2019 su mujer, la princesa Haya de Jordania, huyó al Reino Unido, donde pidió protección para ella y sus hijos. A raíz de la demanda que interpuso contra él, un tribunal británico ha considerado probados los dos casos de secuestro que afectan a sus hijas.

El caso ha vuelto a poner de manifiesto la precaria situación de las mujeres en el emirato árabe. Aunque sobre el papel las mujeres pueden conducir, trabajar, votar o heredar propiedades, según la BBC Emiratos Árabes Unidos ocupa el puesto 120 (de 153) en el ranking de los países según la igualdad de género. Para empezar, muchos de estos derechos están supeditados a la aprobación de los maridos o parientes masculinos. Por ejemplo, las mujeres dubaitís necesitan el consentimiento explícito de un familiar para casarse. Además, mientras los hombres pueden solicitar el divorcio de manera unilateral, las mujeres deben hacerlo por la vía judicial. Y en la práctica, aunque la ley no lo exija de manera explícita, es habitual que las mujeres pidan permiso a sus tutores para solicitar un trabajo o alquilar un apartamento.

Las últimas reformas legislativas impulsadas en el emirato establecen un preocupante sistema de castas en el que las mujeres expatriadas tienen derechos muy superiores a las emiratís.

Aunque en 2016 el emirato reformó el código penal, que hasta entonces permitía que los hombres hicieran uso de la violencia contra sus esposas, y ahora la ley admite que las víctimas soliciten órdenes de alejamiento, las organizaciones de derechos humanos denuncian que la legislación deja la puerta abierta a que sean los jueces quienes decidan en último término si el agresor estaba actuando dentro de su autoridad.

Además, las últimas reformas legislativas impulsadas en el emirato están promoviendo un preocupante sistema de castas en el que las mujeres expatriadas ricas tienen derechos muy superiores a las emiratís, sobre todo en lo que concierne al divorcio o el derecho a la herencia. Sin embargo, la situación más precaria es la que afecta a las empleadas domésticas procedentes de países asiáticos. En Dubái, las mujeres que se quedan embarazadas fuera del matrimonio pueden enfrentarse a un año de cárcel, una circunstancia que afecta a muchas de estas trabajadoras. Incluso aquellas que han sufrido una violación puedes ser perseguidas por las leyes que sancionan el sexo fuera de las relaciones conyugales.

De hecho, ni siquiera las turistas se libran de la persecución. En 2017, una mujer británica fue sentenciada a un año de cárcel por mantener relaciones sexuales con un hombre con el que no estaba casada. Las autoridades del emirato descubrieron el caso cuando ella denunció al hombre por enviarle mensajes amenazantes. Está claro que el mediático caso de la princesa Latifa solo es la punta del iceberg de la aberrante situación que padecen las mujeres en el país árabe.

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