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Una visitante contempla El jardín de las delicias, de El Bosco, en el Museo del Prado. Foto: Getty.

¿Por qué el Museo del Prado se olvida de las mujeres artistas?

El periodista e historiador Peio H. Riaño intenta explicar en su libro 'Las invisibles' por qué la obra de las mujeres están infrarrepresentada en las salas del Museo del Prado.

El Museo del Prado abrirá sus puertas de nuevo en junio. La pinacoteca madrileña recibirá a los visitantes con la exposición Invitadas. Fragmentos sobre mujeres, ideología y artes plásticas en España (1833-1931). La inauguración debería haber sido el 31 de marzo, pero todo quedó interrumpido por la pandemia y el estado de alarma. 

La muestra trata de explicar cuál ha sido el papel de la mujer en el panorama artístico de nuestro país entre los siglos XIX y XX y expone algunas obras de mujeres artistas. Como el propio título de la exposición señala, las mujeres fueron sólo "invitadas" en el sistema cultural de aquellos años.

Esta exposición permitirá que algunas pinturas realizadas por mujeres artistas cuelguen en los venerables muros del Museo del Prado. Pero a más de un visitante inquieto le asaltará una pregunta: ¿por qué hay tan pocas pintoras en una de las principales pinacotecas del mundo?

En las salas del Museo del Prado sólo hay expuestos 11 cuadros pintados por mujeres de un total de 1.150.

Una desigualdad histórica

El Museo del Prado sólo tiene expuestas en sus salas piezas de cinco mujeres artistas. Las afortunadas son: Sofonisba Anguissola, Clara Peeters, Angelica Kauffmann, Artemisia Gentileschi y Rosa Bonheur. Entre todas suman 11 pinturas en una exposición que tiene más de 1.150. ¿Qué ha ocurrido? ¿Por qué existe esta diferencia abismal entre hombres y mujeres artistas en el museo?

Estas son las preguntas que intenta responder Peio H. Riaño en el ensayo Las invisibles. ¿Por qué el Museo del Prado ignora a las mujeres? (Ed. Capitán Swing). La idea principal del periodista e historiador es que el museo es, al final, un espejo en el que se miran las sociedades. "Es la historia de la cultura, un relato de hombres hecho para hombres en el que ellas no han contado. No cuentan. No han sido olvidadas: las han hecho desaparecer", dice Riaño en el libro.

Eso sí, las mujeres son las protagonistas de infinidad de cuadros en el Museo del Prado. Pero, en la mayoría de las escenas, ellas son meros objetos decorativos o están envueltas en situaciones terribles que han sido observadas con normalidad durante siglos, como violaciones, asesinatos o violencia de género. Riaño pone como ejemplo el cuadro La historia de Nastagio degli Onesti, de Sandro Botticelli. La pintura narra cómo un noble, al ser rechazado por una mujer, decide asesinarla sacándole el corazón y echándolo a los perros.

Como decían las Guerrilla Girls en su famoso cartel de los años 80: "¿Tienen las mujeres que estar desnudas para entrar en el Metropolitan Museum?". El grupo feminista se refería a que las mujeres artistas estaban infrarrepresentadas en la pinacoteca neoyorquina, pero muchos de los cuadros allí colgados tenían como protagonistas a mujeres desnudas.

Clara Peeters y otras pioneras 

El Museo del Prado ha intentado subsanar esta desigualdad histórica en los últimos años a través de exposiciones temporales. En 2016, la pinacoteca organizó una muestra de Clara Peeters, la pintora flamenca del siglo XVII. Era la primera exposición dedicada en exclusiva a una mujer en los dos siglos de existencia de la institución. Y a principios de este año, el Prado clausuraba la exposición Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana. Historia de dos pintoras. En los tres meses que estuvo abierta había recibido 130.000 visitas. Esperemos que Las invitadas tenga, al menos, tanto éxito.

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