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La ejecutiva de Netflix Bela Bajaria. Foto: Getty.

El poder del fracaso: cómo la ejecutiva de Netflix Bela Bajaria llegó a la cima después de un despido inesperado

Para llegar a la fórmula mágica del éxito hay que analizar minuciosamente el por qué de cada fracaso. Así le ocurrió a la ejecutiva televisiva Bela Bajaria: tras un despido fulminante, tuvo que recomponerse y volver a empezar. Toma nota, porque puedes aprender más que en un master y gratis total.

Elena de los Ríos

Detrás de cada gran éxito suele haber mucho trabajo, pero lo que pocas veces se cuenta la cantidad de fracasos que han permitido el aprendizaje que ha llevado hasta el triunfo final. ¿Por qué escondemos un ingrediente fundamental en la conquista de nuestros objetivos? Probablemente no estamos defendiendo como debiéramos la cultura del esfuerzo y, a la vez, nos hemos acostumbrado a fingir que casi todo lo llevamos incorporado en el material genético. Es como si quisiéramos subrayarnos como talentos iluminados en vez de como productos de la prueba y el error. Una vanidad más que, además, impide la transmisión de un hábito fundamental en los negocios y más allá: el autoanálisis.

Lo cuentan los sabios que han levantado empresas, han creado productos y movilizado marcas: para llegar a la fórmula mágica del éxito, han necesitado analizar minuciosamente el por qué de cada fracaso anterior. La experiencia de mirar con lupa lo que nos ha llevado al error nos permite acceder a un tipo de conocimiento inalcanzable en los mejores masters de negocios, porque se trata de nuestra vida, nuestro dinero y nuestro empeño, no de un relato teórico. Un fracaso nos puede indicar si cambiar de rumbo, cómo, hacia dónde y por qué. También podemos resolver, tras un proceso de análisis y reflexión meticuloso y honesto, que debemos insistir, pero más y mejor.

Pocas veces se cuenta la cantidad de fracasos que han permitido el aprendizaje que ha llevado hasta el triunfo final

Bela Bajaria, la ejecutiva estrella de Netflix que está detrás de hits como El juego del calamar o Gambito de dama, tiene una de esas historias de fracaso absoluto que inspiran mucho más que las narrativas del éxito que nacen de la nada. Bajaria alcanzó el trabajo de sus sueños cuando fue nombrada presidenta de Universal Televisión, pero a los cinco años fue despedida. Un golpe durísimo que tuvo que digerir, desde la amarga sensación del fracaso personal hasta el trago de tener que explicar a tus tres hijos que has caído, desde lo más alto, al paro.

"En Universal pude reconstruir prácticamente todo el proyecto, contraté a un equipo totalmente nuevo y produjimos shows que tuvieron mucho éxito, algunos de ellos aún siguen, de hecho, en antena", ha contado Bajaria en una entrevista reciente. "Fueron las tensiones internas las que me colocaron en el disparadero y, debido a ellas, me despidieron. Además de la sensación de rechazo y fallo personal, me daba vergüenza contárselo a mis hijos y que ellos sintieran temor por la inestabilidad o la falta de dinero".

Hacer las paces con una misma es la primera enseñanza que nos propone un fracaso. "Suelo ser una persona con mucho control, pero en aquel momento tuve que aprender a controlar una carrusel de emociones", confesó Bela Bajaria. Además, se dio cuenta de los recursos que tenía a mano para ir capeando el temporal: la familia, los amigos, la cultura… "Me di cuenta de lo importante que es poseer una vida personal rica y fuerte y colocar tus prioridades vitales fuera del trabajo. Me siento muy orgullosa de mi carrera, pero no es lo que soy. Gracias a mi despido, aprendí a separar mi identidad de mi trabajo".

A partir de ahí, el consejo de esta ejecutiva de Netflix es no ponerse limitaciones. "Acerté al no hacer planes demasiado específicos sobre cómo debía ser mi próximo trabajo. Mantuve todas las opciones abiertas". Ahí entró en juego un factor que, una vez que hemos fracasado, aprendemos a valorar: la red de colegas o networking. "Ya había trabajado 20 años en el negocio, así que conocía a casi todo el mundo. Sabía que en algún momento llegaría un nuevo reto. Y lo hizo, aunque tardó cinco años en aparecer". Ahora que Netflix le ha proporcionado su segundo trabajo soñado, Bela Bajaria es más consciente de la necesidad de hablar sobre su propio fracaso. "Ni somos perfectas ni tenemos que fingir que lo somos", afirma con convicción.

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