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Money & Career

By WomenNow

4, Octubre, 2021

Crédito: Getty.

Si te ofrecen un ascenso, analiza bien la oferta: ¿estás ante un acantilado de cristal?

Un ascenso no siempre es lo que parece. En ocasiones, la promesa de un puesto nuevo está ligada a situaciones de crisis o proyectos condenados al fracaso desde el inicio. Estudia bien la propuesta antes de aceptarla.

Elena de los Ríos

En principio, conseguir un ascenso se considera un paso adelante, un progreso en una carrera profesional que se afianza dentro de una organización. Pero, en ocasiones, acceder a un puesto con más responsabilidades puede responder más a movimientos estratégicos que a la confianza en las propias capacidades. Por eso, conviene analizar muy bien el contexto en el que se nos ofrece, sobre todo, si no nos hemos movido activamente para conseguirlo. En el caso de las mujeres, este ejercicio reflexivo puede ser vital si el objetivo es alcanzar una posición de liderazgo.

No exageramos. Y la mejor prueba de ello es la existencia del concepto ‘acantilado de cristal’, una metáfora perfectamente visual que nos invita a plantearnos si hay suelo sobre el que caminar cuando nos invitan a dar un paso adelante en la empresa. Acuñado en 2004 por la investigadora de la Universidad de Exeter Michele K. Ryan, señala el estereotipo que convierte a las mujeres en las gestoras de crisis ideales, mientras que los hombres aprovechan el momento para refugiarse en posiciones menos visibles, evitando el liderazgo en situaciones de dificultad.

"Las mujeres tienen más probabilidades de ser nombradas para puestos de liderazgo en tiempos de crisis", ha demostrado Ryan con sus investigaciones. En otras palabras: nos ascienden, pero cuando la confianza en reflotar un proyecto es pequeña o inexistente.

Cecilia Castaño, catedrática de economía aplicada en la Universidad Complutense de Madrid, señala cómo en los puestos de responsabilidad también existe una división sexual del trabajo: "Los hombres se ubican preferentemente en espacios más visibles, más brillantes, y las mujeres en lugares que te queman y no te proporcionan méritos".

Como ves, no siempre un ascenso es lo que parece. A veces puede responder a un giro más o menos desesperado ante una situación comprometida y, muchas veces, suele significar un abaratamiento del sueldo, sobre todo cuando el relevo se da de un hombre a una mujer. Por eso, es vital ser estratégica y reflexionar sobre si nos interesa o no aceptar cada ascenso. Si la misión que plantea es casi imposible, conviene valorar también que una re-colocación a corto o medio plazo es tanto más difícil cuando mayor es el cargo que se desempeña en una organización.

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