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By WomenNow

10, Febrero, 2021

Özlem Türeci, directora médica de BioNTech, es una de las artífices de la vacuna de Pfizer. Foto: BioNTech..

Özlem Türeci, la inmunóloga que quiso ser monja pero terminó desarrollando la vacuna de Pfizer contra la COVID-19

Ella y su marido, Ugur Sahin, lideran BioNTech, la empresa biotecnológica alemana que ha desarrollado la vacuna de Pfizer contra la COVID-19. Su historia ha despertado conciencias sobre los prejuicios contra los inmigrantes en Alemania.

La revista 'Time' ha dicho de ellos que son "el matrimonio de científicos más célebre desde que Marie y Pierre Curie descubrieron la radioactividad". Y no exageran. Özlem Türeci y su marido Ugur Sahin han liderado la investigación de la vacuna producida por su empresa de biotecnología, BioNTech, y la farmacéutica Pfizer, que fue la primera en ser aprobada y administrada tanto en Europa como en Estados Unidos. Y por eso, Türeci es, junto a investigadoras como Sarah Gilbert, Teresa Lambe o la china Chen Wei, una de las científicas que más está contribuyendo a terminar con la pandemia.

Todo empezó hace un año, durante un desayuno en su casa. En enero de 2020, Ugur Sahin leyó por primera vez en 'The Lancet' que un virus de origen desconocido estaba causando una extraña neumonía en la ciudad china de Wuhan. Lo comentó con su mujer mientras tomaban el primer café de la mañana. Unos días más tarde, BioNTech ya tenía un prototipo de vacuna y 500 empleados de la compañía trabajaban a destajo en el "Proyecto Velocidad de la Luz".

Türeci y Sahin se conocieron en la Universidad de Sarre de Homburgo. Él ya era médico y estaba especializado en oncología; ella era estudiante de medicina. Compartían, además, historia familiar. Sahin nació en Turquía, pero con cuatro años llegó a Alemania, donde su padre consiguió un trabajo en una fábrica de automoción. Türeci había nacido en Alemania, pero también era hija de turcos. Su madre era bióloga y su padre trabajaba como cirujano en un hospital. Ha contado que de niña pensó en ser monja, después de ver cómo las religiosas cuidaban de los enfermos en el hospital en el trabajaba su padre.

Se casaron en 2002 en una ceremonia rápida y sin grandes fastos, porque aquel día también fueron a trabajar al laboratorio. Investigaban cómo entrenar al sistema inmune para atacar a las células cancerígenas. Cuando se quedaron sin fondos, decidieron emprender. En 2001, fundaron Ganymed, de la que Türeci fue CEO, para desarrollar anticuerpos monoclonales contra el cáncer. En 2016, la vendieron a una empresa farmacéutica japonesa por 1.400 millones de dólares. En 2008, crearon BioNTech. La idea detrás de la compañía era revolucionaria: usar ARN mensajero para entrenar al sistema inmune en la producción de sus propios antígenos. Ese es, precisamente, el mecanismo que utiliza la vacuna desarrollada por la compañía, en la que Türeci ejerce de directora médica.

Su austeridad ya es parte de su leyenda. No tienen coche, viven en un apartamento modesto y van a trabajar en bici.

La fama y la fortuna del matrimonio han crecido exponencialmente en los últimos meses. Se estima que el valor de la biotecnológica supera los 25.000 millones de dólares. Además, ellos ya figuran entre las 100 personas más ricas de Alemania. Y a pesar de eso, su austeridad se ha convertido en parte de su leyenda. La pareja, que tiene una hija adolescente, vive en un apartamento modesto de la ciudad de Magenta. Van a trabajar en bicicleta, no tienen coche y siguen dando clases en la universidad local. Cuando Albert Bourla, CEO de Pfizer, les llamó en noviembre para anunciarles que la efectividad de la vacuna superaba el 90 por cierto, lo celebraron con una taza de té.

Alérgica a los focos (apenas existen imágenes de ella) Türeci también es la presidenta de la Asociación para la Inmunoterapia en Cáncer y su nombre aparece en más de 500 patentes diferentes. Está claro que no se equivocó de vocación.

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