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Una imagen de la entrevista que se emitirá el próximo domingo. Foto: CBS.

Oprah Winfrey y el imperio mediático y filantrópico que Meghan Markle podría tratar de imitar

Su esperadísima entrevista con el príncipe Harry y Meghan Markle solo es la última exclusiva de una impresionante carrera que le ha permitido amasar una inmensa fortuna, construir su propio imperio mediático y tejer una red de influencias que solo está al alcance de algunos jefes de estado. Si Estados Unidos fuera una monarquía, Oprah Winfrey sería la reina.

Es la entrevista que todos querrían hacer y que solo ella ha conseguido. El próximo domingo, CBS emitirá la conversación que Oprah Winfrey mantuvo hace unos días con el príncipe Harry y Meghan Markle y que promete batir todos los récords de audiencia. Se espera que el matrimonio hable sobre su (traumática) experiencia como miembros de la familia real británica, el acoso de los medios, su nueva vida en California, su próxima paternidad y sus planes para construir un pequeño imperio mediático propio.

De Oprah se espera que consiga arrancarles un puñado de titulares jugosos. O lo que es lo mismo, que ponga en marcha la "Oprahficación". Dícese de la confesión pública de los problemas personales como forma de terapia, que Winfrey inventó hace tres décadas y a la que ha sometido con éxito a personajes como Michael Jackson o Lance Armstrong. Su amiga íntima, Gayle King, ya ha calificado la entrevista como la "mejor que ha hecho nunca". Por eso, las expectativas son enormes. El 'teaser' de la entrevista, que CBS hizo público ayer, no ha hecho más que alimentar el morbo.

Pero por muchos trapos sucios que Harry y Meghan puedan airear para disgusto de Buckingham Palace, su historia nunca podrá superar a la de la propia Winfrey. Hija de una empleada doméstica adolescente, creció en la pobreza extrema, estudió en una escuela segregada, sufrió abusos sexuales desde los nueve años y se quedó embarazada con 14, aunque terminó perdiendo el hijo que esperaba. Con gran ambición y perseverancia, consiguió una beca para estudiar comunicación y después de trabajar en varios canales locales, terminó teniendo su propio espacio, 'The Oprah Winfrey Show', que se emitió durante 25 años convirtiéndola en la reina absoluta (y absolutista) de la televisión norteamericana.

Por el camino, Oprah construyó un imperio que sigue en expansión y cuyo valor está estimado es más de 2.600 millones de dólares. Tiene su propia revista (O, The Oprah Magazine), una productora (Harpo Studios), un canal de televisión por cable (OWN), es embajadora y propietaria del siete por ciento de las acciones del programa de pérdida de peso Weight Watchers y ha publicado cinco libros, entre memorias, recetarios y obras de autoayuda. Y en 2018, firmó un contrato para producir contenidos para Apple TV por valor de 70 millones de dólares.

Pero Winfrey no solo amasa dinero, también se encarga de repartirlo. Además de haberse convertido en la primera multimillonaria negra de Estados Unidos, es la mayor filántropa afroamericana de la historia. Solo durante la pandemia, ha donado más de 10 millones de dólares a las comunidades vulnerables. Igual que hizo durante la catástrofe del Katrina. Se estima que solo en programas educativos, Winfrey ha repartido más de 400 millones de dólares.

Su influencia es tan impresionante (o más) que su fortuna. Amiga personal de los Obama, que siempre están dispuestos a concederle una entrevista, según muchos analistas políticos norteamericanos su apoyo durante la campaña de 2008 fue decisivo en la victoria electoral del demócrata. Tanto es así que los rumores sobre su propia carrera política nunca le han abandonado, por mucho que ella siempre se haya encargado de negarlos.

Y su relación con los Sussex podría responder a esa misma lógica de poder e influencias cruzadas. No hay más que ver cómo se ha cocinado la entrevista más esperada. En 2018, Oprah conoció a la pareja después de recibir una invitación formal para visitarles en Kensington Palace. Unos meses más tarde, y después de aquella única cita, la presentadora fue una de las invitadas estrella de la boda del año. Desde entonces, han mantenido un contacto estrecho y en verano, la pareja se mudó al mismo vecindario de Montecito, California, en el que Winfrey tiene su residencia habitual, un impresionante rancho valorado en más de cien millones de dólares. De hecho, su relación personal ya ha cristalizado en proyectos conjuntos. En 2019, el príncipe y la presentadora anunciaron su colaboración en una serie documental sobre salud mental producida por Apple.

Con sendos contratos con Netflix y Spotify, el príncipe Harry pero, sobre todo, Meghan Markle tienen en Winfrey el mejor ejemplo de cómo construir un imperio mediático y filantrópico a su medida. Y sin necesidad de pertenecer a una familia real...

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