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By WomenNow

20, Septiembre, 2021

Crédito: Getty.

La opresión talibán contra las mujeres afganas continúa: sin educación secundaria ni derecho a trabajar

El goteo de atropellos contra los derechos de las mujeres no cesa: este fin de semana el régimen talibán anunciaba nuevas restricciones al trabajo femenino, pero también a la educación. Las escuelas de secundaria han iniciado su actividad sin niñas ni profesoras en las aulas.

Ixone Díaz

Poco a poco, el nuevo régimen talibán, que en sus primeras semanas en el poder ha jugado a una relativa moderación,  se va quitando la careta. Aunque los líderes talibanes prometieron que las mujeres podrían trabajar y estudiar en el marco de sharia, la terrible realidad se va imponiendo en Afganistán. Después de que la semana pasada la enseñanza universitaria de las mujeres afganas se pusiera en cuestión desencadenando una campaña de protesta en Instagram, este pasado fin de semana, las escuelas de secundaria reanudaban su actividad en todo el país aunque únicamente para los niños y los educadores. Ellas se quedaban en casa.

"Todos los profesores y estudiantes varones deben asistir a sus instituciones educativas", anunció el gobierno talibán hace unos días. De momento (y no se ha especificado hasta cuándo) las niñas y las profesoras no volverán a las aulas, una notica que ha desatado una cascada de denuncias al más alto nivel, desde el gobierno de Estados Unidos hasta organismos como UNICEF. 

Al mismo tiempo, el ayuntamiento de Kabul pedía a todas las trabajadoras municipales (un tercio de su plantilla) que no regresaran a sus puestos de trabajo. O, al menos, a esos puestos donde no puedan ser sustituidas por un hombre. Así lo explicaba el alcalde de la ciudad: "Sí podrán trabajar, por ejemplo, las mujeres que se encargan de la limpieza en los aseos femeninos de la ciudad donde los hombres no pueden entrar. Pero para los puestos que puedan ser ocupados por hombres, las mujeres deberán quedarse en casa hasta que la situación se normalice".

Las nuevas restricciones han sido recibidas con protestas en las calles de Kabul y el domingo, un grupo de políticas afganas pertenecientes al Movimiento para el Cambio en Afganistán dio una rueda de prensa en la capital. "La eliminación de la mujer por parte de los talibanes es la eliminación del ser humano. ¡Tomasteis nuestra tierra sagrada, pero no tomaréis nuestros libros y bolígrafos! El derecho a la educación y al trabajo es el símbolo de la libertad", fueron, según la Agencia EFE, algunas de las consignas escuchadas en el acto.

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Pese a su inicial compromiso de relajar el control ejercido sobre las mujeres vigente durante el primer gobierno talibán, cada día es más evidente que los extremistas pretenden replicar las mismas fórmulas de opresión utilizadas durante el lustro que estuvieron en el poder. Sin embargo, Afganistán es un país diferente al que dejaron. Según el Banco Mundial, las mujeres en Afganistán presentan el 20 por ciento de la fuerza de trabajo y, durante las dos últimas décadas, han llegado a ocupar todo tipo de puestos: desde juezas y policías hasta médicos, profesoras y funcionarias públicas. Además, la tasa de alfabetización femenina se ha duplicado en la última década. Ahora, todo ese progreso está en entredicho. 

El nuevo régimen talibán, en cuyo gabinete no hay ni una sola mujer, ha anunciado, además, que sustituirá el anterior Ministerio de Asuntos de la Mujer por el Ministerio para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio que en la etapa previa de los talibanes en el poder era responsable de una policía religiosa cuyo trabajo era hacer guardar la sharia y que se hizo tristemente famosa por castigar con especial crueldad a las mujeres que desafiaban los códigos de vestimenta o se relacionaban con hombres fuera de su núcleo familiar.

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