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Merkel en una comparecencia ante la prensa alemana. / Foto: Getty

Merkel: las claves del éxito de la ‘canciller científica’ en la gestión de la crisis del coronavirus

La gestión de Angela Merkel en la crisis que ha provocado el COVID-19 ha logrado el respaldo de los alemanes y se ha convertido en un ejemplo para Europa y el resto del mundo.

Su mirada analítica, racionalidad y rigor científico son algunas de las cualidades que han llevado a Angela Merkel a lidiar con éxito en la crisis del coronavirus. De hecho, Alemania es uno de los siete países que mejor están gestionando esta situación, todos ellos liderados por mujeres. Su caso, al igual que el de Jacinda Ardern, la primera ministra de Nueva Zelanda, ha sido elogiado en todo el mundo.

Las decisiones de Merkel basadas en el asesoramiento de expertos y una buena comunicación a la ciudadanía han logrado hacer frente a una realidad que ha convulsionado el planeta. Su país registraba a 28 de abril casi 160.000 contagiados y 6.319 fallecimientos. Esto supone un índice de mortalidad de 75,9 por millón de habitantes. Un dato muy alejado del de España, con 504,8 por millón de habitantes, o de Italia (455,3 por millón de habitantes). Estas cifras han hecho que la gestión de Merkel, de 65 años, 15 de ellos al frente del Gobierno alemán, sea aplaudida en Europa y en el resto del mundo. Doctorada en Química Cuántica, muchos la definen ya como la ‘canciller científica’. Estos han sido los aspectos claves de su éxito:

«Cada vida y cada persona cuentan», destacaba la canciller en su mensaje a la ciudadanía al iniciar las medidas frente al coronavirus.

Su mensaje directo y claro a la ciudadanía. A mediados de marzo, cuando comenzó a tomar medidas, Merkel se dirigió a la población a través de la televisión alemana, algo inusual. «La situación es seria. Tómenla en serio» insistía señalando que, tal y como se ha demostrado, este es el mayor desafío desde la Segunda Guerra Mundial. Un mensaje claro y directo, en el que avanzaba lo que estaba por acontecer. Y pedía el respaldo y el esfuerzo común ante esta crisis para paliar sus graves consecuencias. «Cada vida y cada persona cuentan» destacaba la canciller.

«Test, test, test y más test». Con estas palabras Merkel recordaba recientemente en el Bundestag el consejo de los expertos. El asesoramiento de un equipo multidisciplinar -con científicos, virólogos, juristas, psicólogos y expertos en educación- ha sido vital en la gestión de la canciller. Siguiendo sus consejos desplegó un gran dispositivo de atención temprana para que hospitales y centros médicos pudieran realizar tests a la población. Y continuará haciéndolos de forma masiva durante la vuelta a la normalidad.

Seguimiento de los casos y un sólido sistema sanitario. Además de los test masivos, en cada caso de contagio se ha alertado a las personas que han tenido contacto con ella en las dos últimas semanas. Han tratado así de controlar la cadena de contagios, una forma de cumplir con el objetivo de aplanar la curva. La propia Merkel estuvo en cuarentena después de haber estado en contacto con un médico contagiado. A esto se suma también un sólido sistema sanitario, con mayor capacidad de ingresos en la UCI, que no ha llegado a colapsar.

Su clara explicación matemática sobre la propagación del virus y su repercusión en el sistema sanitario. Hace dos semanas Merkel comparecía para anunciar el calendario de levantamiento las restricciones fijadas en Alemania. Un acto en el que sorprendió con una explicación sencilla pero muy representativa de la importancia de no relajarse en las medidas a tomar.

En ese momento, según explicó, Alemania estaba en un factor de contagio de 1, es decir una persona contagia a otra. Incrementar una décima ese factor -que una persona infecte a 1,1-  supondría que «en octubre habremos alcanzado el tope de capacidad de nuestro sistema sanitario». Y con 1,2 supone que «cada persona está infectando a un 20% más; es decir, de cada cinco personas, una infecta a otras dos, y cuatro infectan cada una a otra persona». «Así, alcanzaremos el límite de nuestro sistema de salud en julio. Y si subimos a 1,3 personas, entonces ya en junio habremos alcanzado el límite de nuestro sistema sanitario». Mostraba así cómo un margen pequeño de incremento en la tasa de contagio tiene graves consecuencias.

El vídeo con esta explicación se ha vuelto viral. Y el discurso ha sido definido como un ejemplo de comunicación política. El índice había bajado en los últimos días hasta el 0,7. Pero un repunte hasta el 1 ha hecho a Alemania restringir nuevamente los contactos para evitar nuevos contagios.

Llamadas a la solidaridad europea. «En la lucha contra la pandemia y sus consecuencias, la solidaridad europea es más necesaria que nunca», decía hace unos días en el Bundestag. La canciller defiende como una prioridad asegurar que «la UE responde con rapidez a las necesidades de los países más afectados por el coronavirus».

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