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Foto: Getty.

Melinda Gates y su opinión sobre Jeffrey Epstein confirma por qué las mujeres con poder son un testigo incómodo

Casi un año después de anunciarse su divorcio, Melinda Gates empieza a diferenciar su actividad filantrópica de la de la fundación que comparte con su ex marido, Bill Gates. También ha decidido romper su silencio sobre la relación que Gates mantenía con Jeffrey Epstein.

Elena de los Ríos

Cada paso y cada declaración de Melinda Gates, como también le ocurre a MacKenzie Scott, suscita un interés inusitado. La presencia de ambas mujeres en la élite económica, empresarial y filantrópica global es algo tan excepcional, que cualquier manifestación o decisión se convierte en motivo de reflexión y disección. Sus trayectorias tienen algo de paralelas: ambas acompañaron, sostuvieron y contribuyeron al éxito de sus respectivos maridos, Bill Gates (Microsoft) y Jeff Bezos (Amazon), hasta que un divorcio separó sus caminos. Tras la separación y convertida en la mujer más poderosa del mundo, MacKenzie Scott quiso distinguirse de su ex convirtiéndose en la persona que más dinero ha donado a causas sociales en los últimos años. Desde su divorcio hace dos años, ha transferido al menos 8.610 millones de dólares a más de 780 organizaciones, deshaciéndose de su fortuna más rápido que cualquier multimillonario de la historia. Melinda Gates comienza a mostrar, ocho meses después de su separación, su propia estrategia de diferenciación.

Los Gates se han convertido en los filántropos más importantes del mudo, gracias a las constantes donaciones que realizan a través de su fundación y a su compromiso con su propia iniciativa Giving Pledge, por la que donarán la mayor parte de su fortuna en vida. Y aunque Melinda Gates ya está dando muestras de cómo quiere diferir su rumbo del de su marido (ha anunciado, por ejemplo, que no utilizará la ciencia de datos y las métricas para decidir el destino de sus donaciones, sino la asesoría directa de activistas y expertos), su contribución al esclarecimiento de la circulación del poder en la elite global no tiene que ver estrictamente con lo económico, sino con la violencia contra las mujeres. En una entrevista de televisión con la periodista estadounidense Gayle King, Melinda Gates ha hablado por fin de las razones de su divorcio y de los rumores que apuntaban a Jeffrey Epstein como uno de los causantes de la tensión en la pareja.

Recordemos: Jeffrey Epstein fue un inversor financiero estadounidense que, tras años de impunidad en supuesta connivencia y complicidad con hombres igualmente poderosos, fue finamente encarcelado por abuso sexual y tráfico de menores en julio de 2019. Desafortunadamente, Epstein se suicidó en su celda en agosto, con lo que el juicio no pudo realizarse y no trascendieron los nombres de los invitados a sus fiestas de abuso, más allá del príncipe Andrés, quien ha llegado a un acuerdo económico con la víctima que le denunció. Solo la persona que le surtía de jóvenes vulnerables, la ex millonaria británica Ghislaine Maxwell, ha sido enjuiciada y espera su veredicto en la cárcel. Todo el caso es espeluznante, sobre todo porque la actividad de Epstein y Maxwell era un secreto a voces en la alta sociedad. ¿Cómo es posible que el financiero consiguiera citarse en varias ocasiones con Bill Gates?

"No me gustó que tuviese reuniones con Jeffrey Epstein, la verdad. Y se lo dejé claro", explicó en su entrevista en televisión Melinda Gates. La billonaria accedió a encontrarse con el proxeneta condenado "en una única ocasión" porque "quería ver quién era ese hombre". Y no tuvo duda: "Me arrepentí en cuatro entré por la puerta. Era detestable. Era la maldad personificada. Tuve pesadillas después de conocerle".

Esta impresión de Melinda Gates, más allá de desvelar el disenso en el matrimonio, confirma por qué son tan incómodas las mujeres en la élite del poder, allí donde solo se reúnen hombres. Hombres que pueden decidir ignorar cuestiones que consideran laterales, en este caso el abuso de mujeres, en favor de otras ventajas. Difícilmente una mujer con poder haría ojos ciegos a un personaje tan oscuro como Epstein. ¿Por qué Bill Gates decidió seguir viendo a Epstein a pesar de la petición de su entonces esposa para que no lo hiciera? "Eso se lo tenéis que preguntar a él", contestó Melinda.

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