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Margrethe Vestager. Foto: Getty

Margrethe Vestager: la Juana de Arco de la Comisión Europea que quiere hacer pagar a las grandes tecnológicas

Esta economista lleva en política desde los 21 años. A los 30, fue ministra y terminó como viceprimer ministra de Dinamarca. Lo mamó en casa: sus padres fundaron el partido de centro Radikale Venstre. Ahora, desde la Comisión Europea, libra la batalla contra las grandes plataformas tecnológicas como Facebook y Netflix.

Elena de los Ríos

Comienza la cuenta atrás: Margrethe Vestager, vicepresidenta de Competencia de la Comisión Europea y, probablemente la mujer más temida en Bruselas, ha anunciado que en doce meses, más o menos en primavera de 2023, entra por fin en acción la nueva ley de mercados digitales. Esta Digital Markets Act (DMA) se propone meter en cintura a las grandes plataformas tecnológicas, las que ahora mismo ejercen de sheriff en ese salvaje oeste que continúa siendo internet. Vestager, jefa de antimonopolio de la UE, no ha señalado con nombre y apellido a qué compañías pretende poner coto, aunque las sospechosas habituales de GAFAM (Google ahora Alphabet, Amazon, Facebook ahora Meta, Apple y Microsoft) están en el menú. El mercado digital europeo mueve alrededor de 7,5 billones de euros anuales y atrae a al menos 45 millones de personas cada mes. El impacto de la DMA de Vestager puede ser considerable.

Lo de Margrethe Vestager (Glostrup, Dinamarca, 54 años) no es un farol: ya ha multado billones a Alphabet, Microsoft, Intel, Amazon, Apple o Meta por distintas cuestiones relacionadas con el abuso de su posición dominante. En una reciente entrevista en Bloomberg TV, Vestager explicó claramente cuál es el objetivo de DMA, la legislación que probablemente la hará pasar a la historia política y económica. "Su objetivo es muy simple: asegurar que el mercado está abierto y permite la competencia. El éxito debe depender de las ideas, de la ética del trabajo y de la financiación y no de si alguna compañía gigantesca te permite o no entrar en el negocio. Obviamente, para implementar este principio hay que afrontar una complejidad técnica considerable, pero queremos enviar claramente este mensaje. Las pequeñas compañías que deseen invertir en innovación deben tener la posibilidad de llevar sus servicios y productos al mercado de manera justa. Lo cierto es que los consumidores nos resignamos a una oferta pobre si dejamos que unos pocos actores dominen el mercado".

Quienes pensaron tras su nombramiento que sería más 'blanda' que Joaquín Almunia, su predecesor en el puesto de vigilante europeo del mercado digital, definitivamente se equivocaban. No solo está llevando a término la agenda que ya apuntó el español. Una de las nuevas patatas calientes sobre su mesa es cómo lograr que las plataformas contribuyan a la financiación de las redes de telecomunicaciones de las que se sirven gratis total. Operan a sus anchas: en 2021, Netflix, Microsoft, Amazon, Meta, Alphabet y Apple representaron más de 56% del tráfico de datos mundial. Una contribución anual de 20.000 millones de euros a los costes de la red podría dar un impulso de 72.000 millones de euros a la economía de la UE.

Margrethe Vestager pretende lograr que las plataformas contribuyan a la financiación de las redes de telecomunicaciones de las que se sirven gratis total

Margrethe Vestager lleva en política desde los 21 años, cuando todavía estaba estudiando la carrera de Económicas en Copenhague. No es casual que debutara tan joven: sus padres fueron fundadores del partido Radikale Venstre, de centro. Y, por cierto, también pastores luteranos, aunque el ambiente en casa no era convencionalmente religioso. "Mis padres consideraban la religión una práctica: la manera en la que participas y te comprometes con tu comunidad local", explicó Vestager en 2018. Economista, casada con un profesor de secundaria y madre de tres hijos ya universitarios, a los 30 años fue nombrada Ministra de Educación y Asuntos Eclesiásticos a través del Partido Social Liberal y terminó siendo la viceprimer ministra de Dinamarca. Se confiesa tímida, pero su determinación y ética estricta aterran.

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