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By WomenNow

9, Diciembre, 2021

Crédito: Getty.

¿Cómo ha conseguido Mackenzie Scott convertirse en la mujer más poderosa del mundo?

Forbes acaba de publicar su lista anual de las mujeres más poderosas y Mackenzie Scott lidera el nuevo 'ranking'. Su caso es paradigmático: sin apenas hacer ruido, huyendo de la atención mediática y deshaciéndose poco a poco de su inmensa fortuna ha conseguido convertirse en la más influyente del planeta. Pero, ¿cómo?

Ixone Díaz

Es la tercera mujer más rica del mundo (con una fortuna en permanente crecimiento estimada en más de 57.000 millones de dólares), pero ahora también es la más influyente del planeta. Al menos, según la lista anual de las mujeres más poderosas elaborada por la revista Forbes, que acaba de publicarse. Mackenzie Scott, ex mujer del fundador de Amazon Jeff Bezos, lo ha conseguido con un perfil y un estilo de liderazgo absolutamente heterodoxo. Ni es una líder política ni dirige una gran multinacional (aunque ayudó a fundar una). No tiene oficina ni staff. Ni si quiera una dirección de correo postal. Y quizá precisamente por eso Forbes la querido escogerla a ella por delante de mujeres como la vicepresidenta de Estados Unidos Kamala Harris, la presidenta del Banco Central Europeo Christine Lagarde, la CEO de General Motors Mary Barra o la filántropa Melinda Gates, que ocupan el top 5 de la lista.

"No hay duda de que Scott está cambiando por sí sola el modelo de cómo los multimillonarios donan sus fortunas y apoyan causas que buscan alterar el status quo. En un momento en el que multimillonarios como su ex marido se han lanzado a la conquista del espacio, Scott está utilizando su enorme fortuna no solo para apoyar a organizaciones sin ánimo de lucro que hacen un buen trabajo, sino también para desafiar la manera en la que se acumula la riqueza y el poder en este país", ha explicado Maggie McGrath, editora de ForbesWomen, sobre la decisión.

Forbes destaca además un modelo de filantropía único en su especie que ya ha repartido 8.600 millones de dólares entre 780 organizaciones diferentes y que se basa en una fórmula "sin ataduras" ni compromisos en la que las organizaciones beneficiarias (entre las que hay organizaciones que defienden la justicia social, el acceso a la educación, el empoderamiento femenino o la lucha contra el cambio climático) pueden utilizar el dinero como mejor consideren y sin dar explicaciones.

Scott lidera un modelo de filantropía "sin ataduras", que permite a las organizaciones beneficiarias utilizar el dinero como quieran.

Por su parte, Scott tampoco rinde cuentas a nadie. Ella y su marido, el ex profesor de instituto Dan Jewett, están asesorados por la firma de consultoría Bridgespan, pero no tienen un consejo de administración al que presentar sus donaciones ni la obligación de auditar sus acción filantrópica. Sin apenas estructura, su caso contrasta, por ejemplo, con el de la Fundación Gates que tiene más de 1.800 empleados en su organigrama.

De hecho, hace unos días, Scott anunciaba que aunque en los últimos meses ha seguido haciendo donaciones multimillonarias, dejará de hacer públicas las cantidades. Su alergia a los focos no es nada nuevo. De hecho, apenas existen un puñado de fotos suyas y hasta hace apenas tres años vivía en un placentero anonimato. 

Su divorcio de Jeff Bezos (al que conoció en los 90 trabajando juntos en una firma financiera en Nueva York) lo cambió todo. Hasta entonces, se había dedicado a su familia y a escribir dos novelas relativamente bien acogidas por la crítica especializada. En 2019,  firmó el  acuerdo de divorcio más ventajoso de la historia: 38.000 millones de dólares en 'stock' de Amazon, la compañía que ayudó a fundar y de la que fue primera contable. Poco después, anunció cuáles eran sus planes. 

"Cada persona tiene algo que puede ofrecer a los demás gracias a una infinita serie de influencias y golpes de suerte. Además de todas las cosas con las que me ha obsequiado la vida, tengo una cantidad desproporcionada de dinero para compartir. Mi acercamiento a la filantropía seguirá siendo considerada. Le dedicaré tiempo, esfuerzo y atención. Pero no pienso esperar.  Y me emplearé a fondo hasta que la caja fuerte esté vacía", explicó en mayo de 2019 al convertirse en una de las firmantes de 'The Giving Pledge', una iniciativa impulsada por  Bill y Melinda Gates, pero también por Warren Buffett, que compromete a las  grandes fortunas a donar la mayor parte de su fortuna.

Mientras cumplía con su compromiso, Scott se ha convertido en la mujer más poderosa del mundo. Pero no solo eso. También podría estar redefiniendo lo que se entiende por poder e influencia. 

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