Eventos inspiradores Actualidad imprescindible Voces extraordinarias

Te interesa

Fotograma de la segunda temporada. Foto: Netflix.

¿Por qué hay menos sexo (y más tensión sexual) en la segunda temporada de 'Los Bridgerton'?

La segunda temporada de 'Los Bridgerton' acaba de aterrizar en Netflix y, para sorpresa de sus legiones fans, el sexo tiene mucho menos protagonismo del esperado. ¿Por qué ha decidido Shonda Rhimes rebajar el tono y la cantidad de las escenas íntimas en la serie de época?

Ixone Díaz

Coincidiendo con el estallido de la pandemia, Netflix decidió subir la temperatura de su catálogo de contenidos. No fue algo casual, sino un movimiento consciente, probablemente estratégico. Lo hizo con títulos sexualmente explícitos como el porno para mamás de 'Sexo/Vida' y Oscuro Deseo, pero también apostando por las escenas de alto voltaje en series tan mainstream como 'Los Bridgerton'. De hecho, además de la pomposidad y ostentación propia de la serie de época, las escenas de sexo entre el duque de Hasting y Daphne se convirtieron en uno de los grandes alicientes de la primera temporada de la serie y, con toda probabilidad, en uno de los secretos de su éxito. Por eso (y porque lo poco que se sabía de su segunda temporada apuntaba a un prometedor triángulo amoroso) los fans de la serie se han llevado una sorpresa al comprobar que la ficción ya no apuesta tanto por las escenas de sexo como por el romance puro y duro. Desde su estreno, el cambio de rumbo de la ficción producida por Shonda Rhimes ha revolucionado las redes sociales e inspirado decenas de piezas de opinión en los medios.

La premisa de la temporada no tiene trampa ni cartón: Anthony Bridgerton busca esposa. Desinteresado por la mayoría de las candidatas, la tensión sexual entre él y la recién llegada Kate Sharma (interpretada por Simone Ashley) es evidente desde el primer episodio. Entre ellos hay miradas cargadas de intención, peleas apasionadas, caricias furtivas, sentimientos a flor de piel y besos frustrados en el último segundo, pero sexo, lo que se dice sexo, más bien poco. Al menos (y sin destripar la temporada con spoilers) hasta los capítulos finales y sin ser ni tan explícito ni tan sexy como el que compartían el duque y Daphne en la primera temporada.

Curiosamente, la respuesta tampoco está en los libros de Julia Quinn en los que está basada la serie. Al contrario. La segunda novela de la escritora británica tiene más carga sexual que la primera. Entonces, ¿qué ha pasado? Chris Van Dusen, 'showrunner' de la serie, se lo explicaba así al Hollywood Reporter: "Fue increíblemente emocionante crear esas escenas de tensión y toda esa angustia y ese anhelo y ver cómo su química se construía realmente para que la recompensa valiera la pena cuando llegara el momento". 

En otras palabras: las escenas de sexo están al servicio de la historia y no al revés. Además, la apuesta narrativa por la historia de amor tiene sentido comercial. El romance también cotiza al alza en la plataforma de streaming como han demostrado títulos como Un lugar para soñar, que estrenará su cuarta temporada este año. "Nunca rodamos una escena de sexo gratuita. Y nunca lo haremos. Todas las escenas íntimas tienen un propósito. Están contando una historia y están empujando la narrativa hacia delante", ha explicado Van Dusen. Efectivamente, tiene sentido. Mientras la primera temporada giraba en torno al despertar sexual de la protagonista, en la segunda el triángulo amoroso entre Bridgerton y las hermanas Sharma justifica que el sexo se haga esperar para evitar una imperdonable traición entre hermanas.

Pero el hit de Netflix todavía tiene mucha vida por delante. Con cuatro temporadas confirmadas y un spin-off dedicado a la reina Carlota, el sexo podría volver a ser un ingrediente clave en próximas entregas de la franquicia. Como en las mejores producciones, todo dependerá de la historia. 

TE INTERESA

NO TE PIERDAS