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By WomenNow

29, Septiembre, 2021

Crédito: Getty.

El caso ‘Linda Evangelista’: ¿han banalizado las redes sociales los peligros de los retoques estéticos?

La carrera y la vida de la 'top model' Linda Evangelista se vieron truncadas cuando una intervención cosmética de adelgazamiento facial salió mal y la dejó "brutalmente desfigurada". Una confesión que ha realizado en Instagram, donde los influencers presumen de cirugías no invasivas a diario, alertando así sobre sus gravísimos efectos adversos.

Carmen Raya.

"Hoy he dado un gran paso para reparar el daño que he sufrido y he mantenido oculto durante cinco años. A mis seguidores, que se han preguntado por qué he estado sin trabajar mientras la carrera de mis compañeras prosperaba: el motivo es que he sido brutalmente desfigurada por el procedimiento coolsculpting de la clínica Zeltiq, que provocó en mi cuerpo lo opuesto a lo que habían prometido". Con estas duras palabras, Linda Evangelista, una de las top models que junto a Cindy Crawford dominaron las pasarelas en los 90, ponía fin a cinco años de silencio y retiro mediático forzado. Su historia esconde una cruda realidad de la que nadie parece querer hablar. Hasta ahora.

En 2015, cuando tenía 50 años, Linda Evangelista decidió someterse a una intervención cosmética no invasiva de adelgazamiento facial llamada criolipsis, que forma parte de los llamados tratamientos de contorno corporal o body counturing. Lo que se busca con esta técnica es congelar el tejido adiposo aplicando temperaturas muy bajas y así separar la grasa y eliminarla de los tejidos sin necesidad de cirugía. Sin embargo, la criolipsis hizo que la modelo desarrollase una condición llamada Hiperplasia Adiposa Paradójica (HAP) por la que las células adiposas, en lugar de disminuir, aumentan su tamaño de manera peligrosa.

"Estoy cansada de vivir así. Me gustaría salir por la puerta con la cabeza en alto, a pesar de que ya no me veo como yo", aclara Linda, quien vive recluida en su casa, víctima de una "profunda depresión" y que ahora lucha, demanda mediante, para que la clínica en la que se realizó el tratamiento alerte a sus clientes de las gravísimas consecuencias que este tipo de procedimientos pueden tener. "Zeltiq era consciente de la incidencia real del HAP y de otros efectos adversos graves, y conocía la responsabilidad a la que se enfrentaba, al menos desde marzo de 2013", puede leerse en el comunicado emitido por el abogado de la modelo.

Los peligros ¿silenciados? de los tratamientos no invasivos

Desde que Instagram y TikTok se convirtiesen en el mejor escaparate para la industria de la belleza, muchas celebrities comparten abiertamente los tratamientos cosméticos, alternativos a la cirugía estética a los que se someten: relleno de labios con bótox, eliminación de arrugas con infiltraciones de vitaminas, masajes reductores... Una larga lista de técnicas de las que, a menudo, solo muestran los resultados positivos sin alertar nunca de sus posibles efectos secundarios. ¿Deberían?

En un mundo cada vez más digitalizado, este tipo de tratamientos (que permiten rejuvenecer sin necesidad de bisturí y anestesia) han encontrado su mejor escaparate en las redes sociales y a sus mejores embajadores en los influencers. Sin embargo, el hecho de que se hable con tanta naturalidad de ellos plantea un debate urgente: ¿banaliza esa exhibición sus posibles efectos secundarios negativos?

Mientras someterse a tratamientos cosméticos para cambiar y mejorar nuestros cuerpos ha dejado de ser un tabú, su normalización no debería estar reñida con alertar de sus posibles peligros. La batalla de Linda no ha hecho más que comenzar. ¿Cambiará la demanda de Evangelista la realidad legal de estos tratamientos?

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