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By WomenNow

11, Octubre, 2021

Crédito: Getty.

Laurene Powell, la multimillonaria viuda de Steve Jobs que ha doblado la fortuna que heredó (y planea gastarse hasta el último céntimo)

Diez años después de la muerte de Steve Jobs, su viuda, Laurene Powell, ha conseguido duplicar su patrimonio sin apenas interesarse por la rentabilidad, dedicando todos sus esfuerzos a la filantropía y prometiendo que se gastará toda la fortuna que heredó del fundador de Apple.

Ixone Díaz

El 5 de octubre de 2011 Steve Jobs moría a los 56 años víctima de un cáncer de páncreas. Su viuda, Laurene Powell Jobs, se convertía también en la heredera de 38,5 millones de acciones de Apple y del 7,3 % del stock de Disney. En aquel momento, su fortuna se estimó en 10.200 millones de dólares, un cifra que en los últimos años se ha llegado a duplicar, aunque en la actualidad la revista Forbes estima que Powell posee un patrimonio cercano a los 16.500 millones de dólares que le sitúa entre las cien mayores fortuna del planeta (puesto 95). Igual que otras multimillonarias como MacKenzie Scott, Melinda Gates o Alice Walton, lo ha conseguido, además, mientras se convertía en una de las mayores filántropas del mundo.

Powell, que estudió Ciencias Políticas y Economía y obtuvo un máster en negocios por la universidad de Stanford, trabajó en Merill Lynch y Goldman Sachs antes de conocer a Jobs durante una conferencia en 1989. Aquel día, cenaron juntos y, un año y medio después, se casaron en una ceremonia oficiada por un monje budista.

Desde la muerte de Jobs, hace ahora diez años, Powell ha invertido su fortuna en franquicias deportivas (como el equipo de la NBA Washington Wizards), medios de comunicación (como la histórica revista The Atlantic), empresas de podcasting (Axios) y hasta tres estudios cinematográficos diferentes.

Sin embargo, según la revista Forbes, a pesar de que el valor de las acciones de Apple se ha multiplicado por diez en la última década, sus finanzas no han crecido al mismo ritmo exponencial. Quizá se deba a que Powell está menos interesada en la rentabilidad de su patrimonio (su posición en la lista de los más ricos ha perdido relevancia año tras año) que en su labor filantrópica. 

Aunque Steve Jobs siempre se negó a unirse al Giving Pledge, la iniciativa filantrópica impulsada por Warren Buffett y el matrimonio formado por Bill y Melinda Gates que comprometía a las mayores fortunas de Estados Unidos a donar la mayor parte de su patrimonio, en 2004 Powell fundó la sociedad de responsabilidad limitada Emerson Collective.

Aunque criticada por su falta de transparencia (no es una ONG y no está obligada a hacer públicas sus finanzas ni sus resultados) desde entonces ha financiado proyectos relacionados con la educación, la justicia social, la reforma migratoria o el medio ambiente, pero también proyectos periodísticos sin ánimo de lucro o la investigación de diferentes enfermedades.

Recientemente, la organización anunciaba también la creación de un fondo filantrópico de 3.500 millones de dólares para luchar contra la crisis climática en los próximos diez años. 

"No me interesa construir sobre el legado de una herencia y mis hijos lo saben. Si vivo lo suficiente, se termina conmigo"

Destacada donante del partido demócrata (ha financiado campañas de líderes como Hillary Clinton, Kamala Harris o Joe Biden), en 2017 Powell pagó de su bolsillo anuncios contra Donald Trump y su política migratoria. Muy alejada de la personalidad ególatra de Jobs, su viuda siempre ha huido del protagonismo de los grandes eventos, aunque quienes la conocen dicen de ella que es una persona humilde, pero también profundamente carismática. "Tiene el don de Jackie Kennedy de hacerte sentir como si fueras la única persona en el mundo cuando te habla", ha dicho de ella Graydon Carter, ex editor jefe de Vanity Fair. 

Madre de tres de los cuatro hijos de Jobs, ha dejado claro que el plan no es crear una saga de ricos herederos. De hecho, sus hijos se han encargado de tener oficio y beneficio: Reed Paul (de 30 años) es oncólogo, Erin (de 26) estudió Arquitectura y diseño y Eve (de 23), que también pasó por las aulas de Stanford, es jinete y modelo. "No me interesa construir sobre el legado de una herencia y mis hijos lo saben. Steve tampoco estaba interesado en eso. Si vivo lo suficiente, se termina conmigo", le contó al New York Times en 2020. Powell, de 57 años, comparte misión con Mackenzie Scott, que ha prometido literalmente "vaciar la caja fuerte".

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