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By WomenNow

17, Febrero, 2022

Crédito: Getty.

Kristalina Georgieva, la milagrosa economista búlgara que vigila el mercado global

Después de dirigir el Banco Mundial durante tres años, la número uno del Fondo Monetario Internacional (FMI) ocupa uno de los puestos globales más calientes y ha conseguido sobrevivir a agresivos intentos de deponerla en el cargo.

Elena de los Ríos

Cumple ahora mismo tres años como directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que la convierte en la mujer con mejores vistas de la economía global del planeta. Digamos que su papel arbitral no está sujeto a poder alguno, más allá de la junta de gobernadores que la nombra. Sin embargo, a finales de 2021 Kristalina Georgieva, la segunda segunda mujer al frente del FMI (se le adelantó Christine Lagarde) estuvo a punto de perder su cargo a cuenta, dicen, de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Georgieva, reconocida por su insistencia en actuar como agente verdaderamente libre del mercado global, fue acusada de trato de favor a China en la elaboración del influyente informe Doing Business del Banco Mundial, durante su mandato como directora en 2018.

Tras unas semanas de máxima tensión en las que hasta The Economist pidió su dimisión, Georgieva recibió el apoyo público del Nobel y ex economista jefe del Banco Mundial Joseph Stiglitz, quien llegó a hablar de "un intento de golpe en el FMI"; el del asesor especial del secretario general de la ONU Jeffrey Sachs; el de la Unión Europea al completo y el de 16 ministros de economía y finanzas africanos, quienes confirmaron el compromiso de Georgieva con el desarrollo del continente y subrayaron su integridad. Sintomáticamente, Janet Yellen, secretaria de Tesoro estadounidense, eludió responder a las llamadas de teléfono de Georgieva durante esta crisis que se resolvió el pasado octubre con su ratificación.

Resistencia a prueba de maniobras políticas

No es habitual que este tipo de maniobras al más alto nivel, constantes en unos espacios de poder siempre tensionados, lleguen a las portadas de los periódicos. En este caso, ha permitido comprobar la consistencia del mandato y la resistente credibilidad de Kristalina Georgieva (Sofía, 1953), la primera funcionaria de un país en desarrollo, Bulgaria, que logra dirigir primero el Banco Mundial y luego, el FMI. Su perfil es inesperado: en su agenda política siempre figura la cooperación internacional para la lucha contra la pobreza, la igualdad de género y la preocupación por la crisis climática (ha escrito más de un centenar de artículos académicos sobre política económica y ambiental).

En su impresionante currículo no existe, de momento, tacha alguna: doctora en Economía y master en Economía Política y Sociología, llegó a la vicepresidencia del Banco Mundial en 2008, fue comisaria europea de Cooperación Internacional, Ayuda Humanitaria y Respuesta a las crisis (2010-2014) y vicepresidenta de la Comisión Europea y comisaria europea de Programación Financiera y presupuestos (2014-2016). Tras dirigir el Banco Mundial entre 2016 y 2019, tomó posesión de su cargo como directora del FMI. Georgieva, de 66 años de edad, era considerada demasiado mayor para el puesto pero, tras la intervención de Francia, el FMI renunció al límite de edad de 65 años que hasta la fecha imponía a sus directores.

Un cargo abonado a la polémica

En los últimos tiempos, la dirección del FMI se ha convertido en uno de los cargos globales más calientes. La carrera de Rodrigo Rato (2004-2007) entró en barrena tras su abrupta salida del Fondo, cuando empezaron a emerger los cargos de corrupción en torno a su persona. Su sucesor, el francés Dominique Strauss-Kahn (2007-2011), dimitió tras ser arrestado en un caso de agresión sexual a la empleada de un hotel en el que se hospedaba. La también francesa Christine Lagarde (2011-2019) fue imputada por "negligencia" en un caso de corrupción mientras estaba en lo más alto de la escala de poder del organismo, aunque salió airosa y hoy dirige el Banco Central Europeo.

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