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Kersti Kaljulaid. Foto: Getty.

Kersti Kaljulaid, ex presidenta de Estonia y la mujer que podría convertirse en secretaria general de OTAN

Es bióloga de formación, tiene 52 años, cuatro hijos (de dos matrimonios) y entre 2016 y 2021 fue presidenta de Estonia. Si como apuntan los rumores se convierte en la nueva secretaria general de la OTAN, determinará la geopolítica occidental.

Elena de los Ríos

En el momento más delicado de la geopolítica occidental de las últimas décadas, con Finlandia y Suecia (lideradas por Sanna Marin y Magdalena Andersson) considerando entrar en la Organización del Tratado del Atlántico Norte en la próxima cumbre de los días 29 y 30 de junio en Madrid, Kersti Kaljulaid (Tartu, 52 años) suena como la próxima secretaria general de la OTAN. Sería la primera mujer en llegar lo más alto de esta organización internacional político-militar, pero sin duda su designación tendría un significado que trasciende a su género. Hablamos de colocar al frente de la Alianza a la que fuera mandataria de Estonia entre 2016 y 2021, una república ex soviética que sufre en su misma frontera la tensión constante con Rusia: es la única que aún no ha ratificado un tratado fronterizo. De hecho, Estonia aspira junto a las también bálticas Letonia y Lituania a una mayor presencia permanente de la OTAN en sus territorios. Maximizar los efectivos militares se justificó en su momento como un movimiento disuasorio, pero tras la invasión de Ucrania el tacticismo ha dejado paso a una pura y dura urgencia.

"Lo que está ocurriendo en Ucrania debería afectar a la posición de Occidente al respecto de Rusia", ha declarado Kaljulaid en una entrevista reciente. "Si repasamos la historia, veremos que Rusia es un ejemplo más de cómo ningún autócrata con suficiente poder económico y la capacidad para ignorar a su propio pueblo se ha resistido a utilizar ambos factores para su propia ventaja geopolítica. Arden en deseos de controlar el vecindario y, si pueden, el mundo. Aunque para ello deban causar mucho dolor. Esta es, probablemente, la lección más importante que podemos sacar de todo esto. Un autócrata siempre va a infringir daño sencillamente porque puede hacerlo".

Durante su mandato como presidenta de Estonia, incidió en los valores de tolerancia e integración para con los rusos

Durante su mandato, Kersti Kaljulaid desplegó su poder de convicción en todos los frentes posibles. Trasladó su oficina a Narva, la más oriental de las ciudades estonias, con una población mayoritariamente rusa. Además, incidió en sus discursos en los valores de la tolerancia y la integración para con los rusos, en la práctica una minoría étnica en la zona (son alrededor del 25% de la ciudadanía estonia). A pesar de la incesante y creciente actividad del espionaje ruso, Kaljulaid visitó a Vladimir Putin en el Kremlin en 2019, en un intento de mostrar su disposición para la cooperación y el diálogo que no se producía desde 2008. Y no cesó en su demanda de una mayor implicación de la alianza del Atlántico Norte en la defensa del territorio frente a Moscú.

Funcionaria de confianza en la Unión Europea y conocedora de primera mano de la ambición imperial rusa, las conclusiones e intuiciones de Kersti Kaljulaid pueden jugar a favor de la OTAN, si finalmente llega a convertirse en secretaria general cuando termine el mandato del noruego Jens Stoltenberg, prolongado debido a la invasión rusa de Ucrania hasta septiembre de 2023. "Técnicamente, Rusia perdió la guerra contra Ucrania antes de comenzarla”, afirma la ex presidenta Estonia. Es el tipo de hombre que cree que la gente normal y corriente es pasiva. Realmente pensó que a los ucranianos les iba a dar igual quién estaba en la presidencia mientras plantaba sus patatas y sembraban su trigo. Pero para su sorpresa, a la gente sí le importa su libertad".

Bióloga de formación pero ligada casi toda su carrera política a instituciones económicas (el Tribunal de Cuentas Europeo, por ejemplo), Kaljulaid fue la primera jefa del estado estonio y la más joven: tenía 46 años cuando fue investida, en una candidatura de consenso entre los diputados del Riigikogu, el parlamento nacional. Le avaló su impecable trayectoria como vigilante de la utilización de los fondos europeos más que su inclinación conservadora-liberal o su participación en la formación política Unión Pro Patria, predecesora del actual partido conservador Unión Pro Patria y Res Publica. De hecho, fue elegida como "candidata no política", después de haber desestimado a varios candidatos para el cargo.

Kersti Kaljulaid está casada, tiene dos hijos con su actual marido, Georg-Rene Maksimovski, y otros dos de un anterior matrimonio. Y aunque en su agenda priorizó la lucha contra la violencia de género, la brecha salarial y la protección de la infancia, su batalla más ardua fue contra la polarización del populismo de ultraderecha. Los discursos de odio son la otra batalla que lidia toda Europa.

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