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By WomenNow

11, Agosto, 2021

Montaje. Crédito: Getty.

Katie Hill y su lucha para diferenciar el 'revenge porn' de la libertad de expresión

La excongresista ha señalado a la "cultura misógina" como la responsable de su dimisión. Descubre por qué su adiós no solo ha sido amargo, sino peligroso para la libertad de las mujeres.

Por Marita Alonso.

En noviembre de 2018, Katie Hill fue elegida legisladora por California. Un año más tarde, renunciaba a su cargo tras publicar un blog conservador una serie de imágenes en las que aparecía desnuda. "Mucha gente tiene pesadillas en las que aparece desnuda en público, atrapada y tratando de escapar. En los días previos a mi renuncia, mi vida se convirtió en la peor pesadilla de muchos", explica la excongresista demócrata acerca del escándalo sexual que fue responsable de su renuncia a la Cámara de Representantes de Estados Unidos.

En una columna publicada en ‘The New York Times’, confesó que la presión mediática vivida le hizo contemplar el suicidio. La excongresista interpuso una demanda contra el tabloide británico The Daily Mail, que publicó las imágenes en las que aparecía desnuda, pero la jueza determinó que las fotografías eran “de interés público". "He demandado al medio por la publicación en la que aparezco desnuda sin mi consentimiento. Hoy hemos perdido en el juzgado, porque una jueza, no un jurado, cree que la pornovenganza es libertad de expresión", explicó ella en su cuenta de Twitter.

Supuestamente, las imágenes y diversos mensajes privados intercambiados entre ella y una empleada con la que mantenía una relación fueron destapados por su marido, del que se estaba divorciando. Nancy Pelosi ha criticado el abuso y la explotación que supone la difusión de las fotografías, aunque no ha cuestionado su dimisión, pues la relación mantenida por Hill con una empleada de la campaña electoral supone una relación de subordinación laboral.

El que en 2021 se siga creyendo que el sexo cuestiona la moralidad de una mujer, mientras que el que un hombre difunda imágenes de una mujer sin su consentimiento no es motivo para que abandone su puesto en el mundo de la política, dice mucho de la inmensa hipocresía que nos rodea. Los cuerpos de las mujeres y su sexualidad siguen siendo empleados como armas arrojadizas, y el que la venganza sexual se ampare ante la ley bajo la libertad de expresión es otra prueba más de que la sexualidad sigue siendo empleada contra las mujeres.

"El que estas fotos privadas de momentos personales hayan sido utilizadas contra mí supone una invasión de mi privacidad, y voy a luchar para terminar con este tipo de explotación del que tantas mujeres son víctimas y que hará que muchas no se adentren en la vida política por miedo", asegura en su carta de dimisión. "Lo ocurrido asienta un peligroso precedente para las víctimas de la pornografía no consensuada. Cualquiera que quiera adentrarse en la mirada pública, ahora puede estar preocupado al saber que cualquier imagen sin ropa o de carácter sexual del pasado puede ser compartida y publicada por cualquier persona o medio al otorgarle la ley un interés periodístico", explicaba su abogada, Carrie A. Goldberg, en Twitter.

Por su parte Kamala Harris no ha dudado en señalar que Katie Hill "es víctima de ciberexplotación" y negar que existe un doble rasero que hace que la sexualidad de hombres y mujeres "no se juzgue con los mismo parámetros".

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