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Montaje. Crédito: Getty.

Julissa Reynoso: cómo la jefa de gabinete de Jill Biden se ha convertido en la nueva embajadora de Estados Unidos en España.

Con experiencia diplomática y excelentes contactos dentro del partido demócrata, Julissa Reynoso será la nueva embajadora de Estados Unidos en España después de ganarse la confianza de Joe Biden y de ser, durante unos meses, la jefa de gabinete de la primera dama.

Ixone Díaz

Superada la etapa Trump, la embajada de Estados Unidos en España tendrá una nueva inquilina. Nominada por Joe Biden, Julissa Reynoso rompe un techo de cristal al convertirse en la primera mujer embajadora de un gobierno norteamericano en nuestro país. Reynoso, de 46 años y abogada de profesión, es una figura de enorme proyección dentro del partido demócrata, donde mantiene excelentes relaciones con los Clinton, los Obama y, ahora también, los Biden. De hecho, Reynoso es todavía jefa de gabinete en la oficina de la primera dama, Jill Biden, que ayer le dedicaba un afectuoso tuit después de que se anunciara su siguiente misión diplomática. "Ha sido una líder y una amiga excepcional e increíble. Dada su experiencia y su corazón, no puedo pensar en nadie mejor que Julissa para representarnos en España y Andorra".

Nacida y criada en la Republicana Dominicana, Reynoso llegó a Estados Unidos con su familia cuando tenía siete años. Se instalaron en el Bronx, un barrio neoyorquino con una arraigada comunidad dominicana. Siempre destacó como una estudiante brillante y terminó licenciándose en Harvard, donde fundó varios grupos estudiantiles, cursando un máster en Cambridge y convirtiéndose, por fin, en abogada en Columbia. 

Después de trabajar en bufetes tan prestigiosos como el neoyorquino Simpson Thacher & Bartlett, su puerta de entrada a la política fue la campaña electoral de Hillary Clinton en 2008. Más tarde, cuando Clinton fue Secretaria de Estado, Reynoso ejerció de subsecretaria de Estado adjunta en la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental. Y por recomendación de Clinton, Obama le ofreció su primer puesto diplomático como embajadora de Uruguay. Allí pudo conocer de cerca la realidad latinoamericana, mantuvo una buena relación con el presidente Mújica ("era abogada, pero no lo parecía") y ocupó los titulares cuando una discoteca de Montevideo le negó la entrada alegando, primero, que no tenía reserva y después, que iba vestida de manera inapropiada. Más tarde, los guardias de seguridad admitieron que no la habían dejado entrar por el color de su piel.

En los (oscuros) años Trump, ejerció de subdirectora del comité de Finanzas del Partido Demócrata y criticó  con dureza al presidente, escribiendo una tribuna conjunta con Jill Biden sobre las políticas migratorias del republicano. Su afinidad con la mujer de Joe Biden cristalizó en su designación como jefa de gabinete de la oficina de la primera dama, pero también en la presidencia adjunta del Consejo de Política de Género de la Casa Blanca, cuyo cometido es promover políticas para garantizar la igualdad de género. 

Feminista, influyente y muy implicada en la agenda migratoria, su llegada a España podría demorarse semanas o, incluso, meses. Antes, tendrá que pasar por el filtro del Senado donde, como es habitual, será sometida a un examen exhaustivo sobre su trayectoria y sus finanzas para evitar posibles conflictos de interés en su nuevo puesto. Un trámite que suele prolongarse entre seis y ocho meses. Depende, en gran medida, de lo quisquillosos que sean los senadores republicanos durante el proceso.

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