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Jacquelin Mars y sus famosas chocolatinas. Foto: Getty. Montaje WomenNOW.

Jacqueline Mars: el imperio de chocolatinas de una de las mujeres más ricas del mundo

Jacqueline Mars es la tercera generación de un imperio chocolatero que incluye las barritas Mars, M&M y Snickers, entre otros productos alimenticios, bebidas y comidas caninas. Pero no todo es dulce en 'Candyland'. La apacible vida de esta rica heredera saltó por los aires en 2013, tras un trágico accidente.

Carolina Rodríguez

Si los productos de cuidado personal de L'Oréal han llevado a Françoise Bettencourt Meyers al primer puesto de las mujeres más ricas del mundo según la lista Forbes de 2022, las chocolatinas Mars son las responsables de que Jacqueline Mars, de 82 años, ocupe un dulcísimo sexto lugar. 

Parece un sueño levantar un imperio millonario sobre la base de chocolate y caramelo, pero así es. Los orígenes de la compañía se remontan a 1911 en Washington, cuando el abuelo de Jacqueline, Franklin Clarence Mars, descubrió su amor por los dulces cuando su madre le entretenía preparándolos mientras él superaba un brote de polio. Cuando Franklin murió de manera inesperada a los 50 años de un ataque al corazón, su hijo Forrest, padre de Jacqueline, se puso al frente de la compañía y la convirtió en el gigante que es hoy, una empresa que no solo produce dulces tan conocidos como Mars, M&Ms y Snickers, sino también productos alimenticios, bebidas y comida canina. A diferencia de su progenitor, Forrest Mars estuvo activo hasta los 95 años –falleció en 1999– y dejó su empresa a sus tres hijos: Jacqueline, Forrest Jr. y John F Mars. 

Y así, nuestra protagonista pasó a ocupar un puesto en la lista de las mujeres más ricas del mundo (hoy se le estima una fortuna de 33.000 millones de dólares según Forbes). Además de ocupar un puesto de responsabilidad en la empresa familiar, esta mujer cuya fama es inversamente proporcional a la de las golosinas que llevan su apellido, es una amante de la ópera –forma parte de la junta directiva de la Ópera Nacional de Washington–, de los caballos –participa de forma activa en el equipo ecuestre oficial de Estados Unidos– y tiene una gran finca en Virginia (donde reside y está la fábrica familiar) dedicada al cultivo orgánico. También está muy volcada en labores benéficas: realiza importantes donaciones en educación y ahora ayuda a los refugiados de la guerra de Ucrania.

Al margen del trabajo y la diversión, Jacqueline se ha casado dos veces: la primera con David H. Badger, padre de sus tres hijos Alexandra, Christa y Stephen, hoy directivo de la empresa familiar, y con Harold 'Hank' Vogel con quien compartía pasión por los caballos y del que se divorció a los ocho años de casarse.

Pero no todo es dulce en el paraíso Candyland y Jacqueline vivió su momento más amargo en el año 2013, cuando el Porsche que conducía se estrelló contra una furgoneta con seis ocupantes. A consecuencia del golpe, una mujer de 86 años falleció y una embarazada de ocho meses perdió al bebé que esperaba. Jacqueline, que confesó se había quedado dormida al volante, dio negativo en las pruebas de drogas y alcohol, pero fue igualmente condenada.  

Ese trágico accidente sacó a Jacqueline de su anonimato, a su pesar ya que siempre ha mantenido un perfil bajísimo. Su empresa Mars Inc., situada en un polígono de Virginia, se conoce como el Kremlin por su hermetismo. Lo que no ha cambiado es su "dulce" y millonario imperio.  

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