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¿Robos en la oficina de los que nadie habla? Atenta al 'hepeating'

¿Robos en la oficina de los que nadie habla? Atenta al 'hepeating'

¿Alguna vez has comentado una idea en una reunión y un compañero se ha quedado con ella y la ha expuesto como si fuera suya? Esa molesta maniobra existe, se llama 'hepeating' y, generalmente, la utilizan los hombres. Te damos consejos para frenarla.

Elena de los Ríos

No todas las "desapariciones" extrañas en la oficina se producen en la nevera común. De hecho, algunos de los robos más descorazonadores pueden suceder frente a testigos y sin que ellos mismos se den cuenta de lo que está pasando realmente. Este fenómeno misterioso pero nada extraño que se suma al molesto manterrupting ya ha sido bautizado como ‘hepeating’ y describe esa conocida situación en la que una mujer presenta una idea, hace un comentario o sostiene una opinión en una reunión, pero es un compañero, invariablemente un hombre, el que obtiene el crédito y recibe felicitaciones. Te suena, ¿verdad?

La mecánica de este perverso mecanismo es sencilla. Una mujer toma la palabra y realiza su aportación, pero incluso antes de que termine de exponerla un compañero la retoma, la repite con sus propias palabras y muchas veces sin añadir ningún matiz y termina consiguiendo el aplauso general. De ahí ‘hepeating’: una mezcla del inglés ‘he’ (él) y ‘repeat’ (repetir). Como ya te imaginarás, es una palabra del mismo universo que ‘mansplaining’, formada por ‘man’ (hombre) y ‘explain’ (explicar), o sea, los hombres me explican las cosas. Estamos ante el machismo más común y difícil de erradicar: el machismo paternalista.

'Hepeating': cuando un hombre retoma la idea de su compañera mujer como si fuera suya

El mensaje es claro: si en las reuniones de equipo son frecuentes estos robos más o menos conscientes, necesitamos afirmar la autoría cuando tomemos la palabra. Por ejemplo, comenzando con un inequívoco "me gustaría proponer", en vez de con un dubitativo "¿y si…?". Nos interesa además de insistir con frases del estilo "según lo que he podido leer en…" o "gracias a una investigación que he realizado en…", para indicar que no estamos ante una ocurrencia. También evita robos aprender a presentar ideas y argumentos muy bien terminados, de manera que hagan innecesaria la problemática repetición. Y, en los casos más descarados, interrumpir: "Estás repitiendo lo que ya he dicho. ¿Qué era exactamente lo que querías aportar?".

Una estrategia ya bien conocida por las mujeres que trabajan en entornos muy masculinizados es la de la amplificación. Fue una idea de las asesoras que trabajaron para la administración de Barack Obama en Washington y que veían cómo sus ideas eran ignoradas o robadas en las reuniones. Se pusieron de acuerdo para reafirmar la autoría femenina de una idea, repitiendo (amplificando) dicha idea clave e insistiendo en el nombre de la mujer que la había aportado. "Esto obligó a los hombres en la sala a reconocer la contribución y les negó la oportunidad de reclamar la idea como propia", explicó Julie Eilperin, la periodista del Washington Post que destapó este pacto de ejecutivas.

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