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Gwynne Shotwell, presidenta y jefa de operaciones de SpaceX. Foto: SpaceX.

Gwynne Shotwell, la ingeniera que ha hecho realidad el sueño espacial de Elon Musk

La presidenta y jefa de operaciones de SpaceX es la mano derecha del hombre más rico del mundo, pero también la ejecutiva más influyente del sector aeroespacial. En su ambición de conquistar el espacio, Gwynne Shotwell se ha convertido también en una de las mujeres más poderosas del planeta.

Ixone Díaz

Para ser una pionera espacial no hace falta vestir traje de astronauta (como Samantha Cristoforetti o Christina Koch) ni protagonizar paseos espaciales. Gwynne Shotwell, presidenta y jefa de operaciones de SpaceX, lo ha conseguido convirtiéndose en la líder de la compañía aeroespacial más importante del mundo, pero también en la persona que ha logrado hacer realidad el sueño futurista de su jefe, Elon Musk.

Desde su llegada a la compañía en 2002,  Shotwell puede presumir de una impresionante hoja de servicios: ha conseguido poner en órbita más 1.700 satélites e incrementar el valor de la compañía hasta los 74.000 millones de dólares. Y en mayo de 2020 y bajo su mando SpaceX pasaba a la historia como la primera compañía privada en poner a dos astronautas en órbita mientras ella se convertía, según Forbes o la revista Time, en una de las mujeres más poderosas del planeta. Y su leyenda no ha hecho más que empezar...

Hija de un cirujano y una artista, Shotwell creció a la afueras de Chicago y nunca mostró interés por el espacio. Cuando el Apollo 11 aterrizó en la Luna en 1969, tenía seis años y la hazaña espacial no le impresionó en absoluto. Tan buena estudiante como deportista, jugó al baloncesto, fue cheerleader y era una de las chicas más populares de su instituto. La epifanía llegó cuando su madre le llevó a una charla de mujeres ingenieras en el Instituto de Tecnología de Illinois.

Impresionada por la ingeniera mecánica del panel (que era elegante, hablaba bien y tenía su propia empresa) decidió que quería ser ingeniera. Dicho y hecho. Más tarde, se especializó en Matemáticas Aplicadas y consiguió su primer trabajo en la automovilística Chrysler antes de fichar por The Aerospace Corporation y especializarse en ingeniería aeronáutica. Después de diez años en la empresa y de un breve paso por Microcosm, donde fue directora de sistemas espaciales, en 2002 conoció a Elon Musk cuando acompañaba a un amigo a visitar las instalaciones de SpaceX. 

Unos días más tarde, ella misma se convertía en la empleada número 11 de la compañía. No fue una decisión fácil. En mitad de un divorcio y con dos hijos pequeños a su cargo, dar el salto a una start-up parecía un movimiento arriesgado. Pero Musk consiguió contagiarle su entusiasmo y Shotwell acabó aceptando el reto. Como ha explicado después quería "formar parte de algo excitante". Poco a poco, su papel (mitad técnico mitad comercial) fue adquiriendo más peso en el organigrama de la empresa y después de firmar el primer contrato de la compañía con la NASA la ejecutiva se convirtió en la presidenta de SpaceX y en la indiscutible mano derecha de Musk.

Mientras Musk se ha convertido en una auténtica fábrica de titulares (no hay más que ver su último movimiento para tomar el control de Twitter) y es el rostro más mediático de SpaceX, Shotwell es la responsable del día a día: ella es quien se encarga de controlar las operaciones de una empresa con más de 10.000 empleados y de establecer el crecimiento exponencial de la compañía. También es la ejecutiva que ha conseguido cerrar los contratos multimillonarias con la NASA y de generar una impresionante cartera de clientes, tanto públicos como privados. Y cuando Musk genera alguna polémica gratuita con sus declaraciones, Shotwell se ocupa de contener el impacto de sus palabras. A pesar de todo, cada vez que le preguntan por el desafío de trabajar para alguien como él, ella siempre contesta lo mismo: "Me encanta trabajar con Elon".

Y lo cierto es que sus personalidades, casi antagónicas, encajan: él controvertido, excéntrico y decididamente nerd; ella carismática, divertida y de trato fácil y amable. Los dos, sin embargo, comparten la misma ambición: cambiar la industria aeroespacial desde dentro y hacer realidad el sueño de viajar a Marte y convertir a la especie humana en multiplanetaria. 

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