Eventos inspiradores Actualidad imprescindible Voces extraordinarias

Te interesa

By WomenNow

20, Octubre, 2021

Crédito: Getty.

Gloria Steinem: "El feminismo siempre me ha resultado sexy"

Galardonada con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2021, Gloria Steinem participó el año pasado en Santander WomenNOW RESET, el congreso de liderazgo femenino más importante de Europa. En esta entrevista con Lourdes Garzón, directora de WomenNOW, Steinem repasa su trayectoria y su extraordinario compromiso feminista.

Lourdes Garzón.

Escritora, periodista, líder del movimiento por la igualdad en los años 60 y 70, cáustica y glamurosa, Gloria Steinem es probablemente la feminista más famosa del mundo, como han reconocido ahora los premios Princesa de Asturias 2021 que han decidido destacar su trayectoria en la categoría de Comunicación y Humanidades.

"¿Cuál diría que ha sido su mayor éxito?", le pregunto. La mujer de 87 años que me responde sentada al sol de Santa Bárbara, en California, a más de 9.000 kilómetros de distancia se toma, por primera y última vez en la entrevista, unos segundos para pensar. "Haber sido capaz de recorrer el largo camino que hay desde la pequeña ciudad de Ohio en la que nací, hasta aquí".

Y sí, tienen razón, el camino ha sido larguísimo, infinito. Gloria Steinem es , sobre todo, escritora y periodista. Y además, la feminista más famosa del mundo. Muchos la habrán redescubierto en la serie Mrs. América, (que ella odia absolutamente, "es una versión ridícula de lo que pasó"), interpretada por Rose Byrne, el personaje de piernas infinitas y gafas sin graduar que utilizaba como un escudo transparente.

Una imagen que forma ya parte de la cultura pop como la peluca de Andy Warhol o los trajes impolutos de Tom Wolfe. Al lado de Betty Friedman y Eleanor Smale, una de las líderes del movimiento por la igualdad en Estados Unidos que peleaba en las calles y en los medios de comunicación, para intentar hacerse un sitio en la política tradicional.

gloria-steinem-princesa-asturias

Icónica porque se ha convertido en una indiscutible referencia intelectual durante las últimas cinco décadas pero también porque muchos padres le envían cada año fotos de sus hijas disfrazada de Gloria Steinem en Halloween, con sus pantalones ajustados, su camiseta negra y su melena cardada con reflejos rubios.

Llegó a Nueva York con veinte años escapando de una infancia que aún le duele y de la que hablaremos más adelante. Demasiado guapa para ser tomada en serio como reportera por los editores de la época, demasiado joven para ser escritora, demasiado lista y hambrienta de éxito, supongo, para conformarse con ninguno de los frenos anteriores.

Y entonces, en 1963, publicó en la revista Show, A bunny’s Tale, una historia en la que contaba cómo era Playboy desde dentro, después de trabajar ella misma como conejita y en la que aparecía fotografiada como una estrella de cine. Gloria Steinem encontró el primer gran trampolín de su carrera. Se convirtió en algo así como un cuchillo de hoja afilada y mango de plata.

Desde entonces, ha continuado siendo una voz imprescindible del feminismo, una activista sin concesiones. Una escritora y periodista divertida y cáustica. Creadora y editora durante diez años de la revista que fundó, Ms. Una presencia glamurosa (si me permiten el tópico) en los medios y en el Upper East Side neoyorquino, que sigue bailando claqué y surfea esta cuarta ola del feminismo al lado de activistas que podrían ser sus nietas como Emma Watson y Lena Dunham. O de secundarias inesperadas pero virales como Meghan Markle.

gloria-steinem-revista-ms

La tarde en la que hablamos, reconozco el jardín en el que grabó la breve conversación con la duquesa de Sussex, recién llegada del autoexilio británico ("Oh –explicaría Gloria en el programa de Ellen DeGeneres–, Meghan vive muy cerca de aquí y simplemente vino a visitarme") y el mundo continúa expectante ante la victoria de Joe Biden y la surrealista resistencia de Donald Trump a abandonar la presidencia de Estados Unidos.

-¿Qué cree que significará el triunfo de Kamala Harris?

-Significa muchísimo. Es la primera vez que una mujer, y además de color, entra en la Casa Blanca. Hemos tenido que esperar mucho tiempo. Después de la victoria electoral, durante su discurso, vimos a muchas mujeres llorando… Sí, tiene un enorme significado.

-Usted apoyó de forma muy clara y pública a Hillary Clinton hace cuatro años. ¿Ha podido comentar con ella la victoria de Biden?

-No, la verdad es que no… Todavía estamos lidiando con nuestro particular y accidental ocupante de la Casa Blanca que se niega a irse.

-Es ciertamente impactante y difícil de creer lo que está ocurriendo...

-Lo siento mucho, pero el país recuperará pronto el juicio.

-La otra gran estrella emergente de esta campaña ha sido Alexandria Ocasio-Cortez...

-Es maravilloso verla…

-¿Se siente especialmente cercana a ella?

-Se ha convertido en una figura muy influyente de una manera gloriosa. Y ha sido capaz de conseguirlo porque es auténtica. Confías de manera instintiva porque sientes su honestidad y su autenticidad.

-Su contribución al movimiento feminista durante los años 60 y 70 fue enorme y tanto el feminismo, como usted misma, parecen estar viviendo una segunda edad de oro… Está incluso a punto de estrenarse una película sobre su vida, The Glorias, protagonizada por Alicia Vikander y Julianne Moore. ¿Se está divirtiendo ahora más que cuando tenía veinte años?

-Todavía hay muchas organizaciones con las que colaboro y que me preocupan mucho: lo que me gustaría es volver a convertirme en escritora de nuevo, porque eso es lo que se supone que soy.

-En cualquier caso, estará de acuerdo en que el feminismo parece haberse convertido en un tema muy sexy otra vez. Para el cine, la moda, para la cultura popular en general. ¿Por qué?

-A mí siempre me ha resultado un asunto sexy, así que no lo sé (ríe).

-Para mi generación no lo era tanto, si le soy sincera. Nos resultaba algo un tanto pasado de moda.

-Sí, lo entiendo, hubo un momento en que parecía una cuestión zanjada, muchas mujeres pensaron que sus madres ya se habían ocupado de ese asunto. Luego resultó obvio que era necesario continuar. Y ahora es maravilloso ver cómo el feminismo toma distintas formas y llega a distintas edades de manera muy natural.

-En el documental que repasa su vida, Gloria in her own words, explicaba lo difícil y doloroso que fue cuidar de su madre enferma cuando era una niña. Y tuve la sensación de que todavía hoy siente ese dolor.

-No es algo en lo que piense cada día, pero probablemente si formó parte de manera natural de mis decisiones. Haber sido una niña cuidando de un adulto seguramente influyó en la falta de deseo de tener mis propios hijos. No quise convertirme de nuevo en una cuidadora.

mujeres-protagonistas-2020-gloria-steinem

La madre de Gloria, Ruth Nuneviller, era una mujer poco común, reportera en un periódico local, cuando Gloria nació había sufrido ya una crisis nerviosa de la que nunca se recuperaría. Después de un año ingresada en un sanatorio psiquiátrico, de alguna manera, se rindió.

Gloria Steinem ha contado que su madre abandonó todo lo que amaba: su trabajo, sus amigos y el sueño de continuar su carrera en Nueva York. Durante su infancia vivieron en una caravana viajando por todo Estados Unidos. Cuando Gloria tenía diez años, sus padres finalmente se separaron, su padre se mudó y ella se quedó viviendo y cuidando de Ruth. Hasta que dejó Ohio y se marcho para vivir, curiosamente, un tipo de vida muy parecido al que su madre siempre había soñado.

-Su infancia fue nómada. Habla de su padre, un comerciante de antigüedades al que seguían por todo el país, como alguien "encantador pero no demasiado responsable, alguien que siempre tenía deudas".  Me gustaría preguntarle si, en cierto sentido, fue una niña descuidada, si sentía que sus padres no se preocupaban por usted.

-No en el sentido más importante. Siempre supe que me querían. Siempre pensaban en si yo estaba bien alimentada o me encontraba bien, antes que en ellos mismos. Los niños saben ese tipo de cosas. Pero, por otro lado, no eran capaces de cuidarme. Mi padre estaba ausente y enviaba dinero de cuando en cuando y mi madre estaba presente pero no era capaz de ocuparse de mí.

-¿Por qué quiso convertirse en periodista?

-Leía sin parar. No iba al colegio pero estaba obsesionada con la lectura. No pensaba en escribir como carrera profesional porque no creía que eso fuera posible. Cuando era una niña, no veía a ninguna mujer que lo hiciera. Más tarde supe que mi madre había sido periodista. Algo extraordinario en aquella época.

-Preparando esta conversación encontré una entrevista en la que un grupo de mujeres brillantes, inteligentes, muy conocidas, le hacían cada una de ellas una pregunta distinta. Jane Fonda, Melinda Gates, Annie Leibovitz… Tiene usted muchas amigas famosas.

-Sí, es cierto, pero por la naturaleza de nuestro trabajo. No porque sean famosas.

-En los últimos meses le hemos visto en varias ocasiones con Jane Fonda, ¿Cómo es su relación?

-Estamos muy unidas, confiamos mucho la una en la otra. Ella vive sobre todo en California y yo en Nueva York así que no nos vemos demasiado en persona. Tratamos de coincidir en eventos y manifestaciones y, mientras tanto, nos comunicamos por email.

-Me voy a permitir tomar prestada una de esas preguntas, creo que era de Melinda Gates. ¿Cómo es tener 86 años? ¿Cómo se siente en este momento?

-No me da miedo envejecer pero me encanta la vida. ¡No quiero irme!

TE INTERESA

NO TE PIERDAS