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Ghosting en la oficina. Foto: Getty

'Ghosting' en la oficina: el síntoma que mejor detecta un entorno laboral tóxico

El 'ghosting' (del inglés, fantasma) no solo se refiere a cuando tu pareja desaparece sin dar señales de vida. Esa mala praxis se ha extendido al entorno laboral y adopta muchas formas, todas ellas tóxicas. ¿Identificas alguno de estos comportamientos entre tus compañeros?

Ixone Díaz

Aunque la mala costumbre del ‘ghosting’, desaparecer sin dejar rastro, como un fantasma (ghost, en inglés), se ha popularizado en el terreno de las relaciones sentimentales, tiene su paralelismo en la oficina. Y no hablamos de ese "ya te llamaremos" de las entrevistas de trabajo que jamás se materializa. O de esos trabajadores que, un buen día, deciden no volver a su puesto de trabajo sin dar noticia de ello (algo no tan raro en sectores duros y mal pagados como el de la hostelería). Parece que los procesos de reclutamiento a través de Zoom e incluso los contactos por LinkedIn favorecen la práctica del ghosting: los empleadores contactan con tantos profesionales, que en vez de cerrar la comunicación con una explicación, aunque sea por correo electrónico, directamente desaparecen.

Un estudio reciente de la compañía estadounidense Indeed descubrió que el 77% de los buscadores de empleo habían sido ignorados por sus empleadores al menos una vez en 2021, un 10% después de haber recibido una oferta formal de trabajo. De hecho, solo el 27% de los empleadores participantes en el estudio admitieron no haber ignorado a ningún candidato. Parece que esta es una nueva realidad del mercado de trabajo que debemos integrar de la mejor manera: asumiendo sin dramatismo que si nos quedamos en el limbo de las contestaciones, la respuesta es "no".

El castigo del silencio: cuando los jefes o compañeros deciden dejar de comunicarse con un empleado

Existe, sin embargo, otras formas de ghosting en la oficina que resultan mucho más preocupantes. Nos referimos a lo que Erica Dhawan llama "el castigo silencioso" en su libro ‘Digital Body Language'. Se refiere a esos jefes o colegas que deciden dejar de comunicarse (por correo electrónico, por teléfono o en las conversaciones informales en la máquina del café) o minimizar los intercambios de información, hasta el punto de dejar de ponernos al día. Existen varias razones por las que algo así puede ocurrir: un pico de estrés en la oficina, un comportamiento de evitación (algunas personas tienen dificultades para decir que no y optan por desaparecer) o una estrategia para sortear el conflicto. En estos casos, la situación suele resolverse cuando desaparece la causa.

Sï nos tenemos que preocupar cuando este castigo silencioso es literal: un castigo por parte de jefes que optan por una actitud pasivo-agresiva contra algún empleado incómodo. Cuando un jefe indica su disgusto con una persona haciéndole ghosting (evitando dirigirse a él, no convocándole a reuniones o asignándole tareas), asume una conducta que puede desembocar fácilmente en una situación de acoso laboral, sobre todo si el resto del equipo sigue el ejemplo del líder y decide ignorar también a su colega. Nos enfrentaríamos aquí en un espacio laboral tóxico, provocado por un liderazgo incapaz de solucionar los problemas de manera pro-activa y efectiva.

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