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Françoise Bettencourt Meyers en una foto de archivo. Foto: Getty.

Françoise Bettencourt Meyers: ¿quién es la mujer más rica del mundo?

Por segundo año consecutivo, la revista 'Forbes' señala a la heredera del imperio L'Oreal, Françoise Bettencourt Meyers, como la mujer más rica del mundo. Austera, intelectual y alérgica a los focos, la hija de Liliane Bettencourt es un auténtico (y fascinante) misterio.

Ixone Díaz

Como buena multimillonaria (y siguiendo el ejemplo de otras ricas ilustres como MacKenzie Scott o Alice Walton), de Françoise Bettencourt Meyers apenas existen fotos. De hecho, la que ilustra este perfil tiene más de diez años. Pero su empeño por seguir siendo un misterio no ha conseguido, sin embargo, disipar la fascinación que despierta. No en vano, y por segundo año consecutivo, la heredera de L'Oreal es la mujer más rica del mundo según la revista Forbes, que estima su impresionante fortuna en  74.500 millones de dólares. Se lo debe al 33% de las acciones del imperio cosmético que ha conseguido retener bajo control familiar. Hija única de Liliane Bettencourt y nieta del fundador de la empresa cosmética Eugène Schueller, que en 1907 inventó una revolucionaria fórmula de tinte capilar, es la cabeza visible, aunque absolutamente esquiva, de la familia más rica y poderosa de Francia. 

Entró en la lista de las más ricas en 2018 poco después de la muerte de su madre, en 2017. Su relación con ella siempre fue tensa. Cuando era niña, y por temor a un secuestro, la sometió a una férrea sobreprotección. Y cuando Françoise decidió casarse con Jean-Pierre Meyers, nieto de un famoso rabino asesinado por Hitler, y decidió convertirse al judaísmo y educar a sus dos hijos en la religión, la distancia entre ellas se acrecentó. Quizá porque el padre de Françoise, ministro de varios gobiernos franceses, había sido colaborador de los nazis durante la II Guerra Mundial y ese siempre había sido un asunto delicado en el seno de la familia. 

Pero lo peor comenzó en 2008, cuando Françoise decidió demandar  al fotógrafo François-Marie Banier, que a lo largo de dos décadas recibió donaciones y regalos por valor de 1.300 millones de euros de su madre. Bettencourt Meyers, que trató de declarar a su madre mentalmente incompetente  durante el proceso, terminó ganando el caso y Barnier fue condenado a una pena de prisión además de una cuantiosa sanción económica."Ya no veo a mi hija y no quiero verla. Para mí se ha convertido en algo inerte", dijo Liliane de ella en 2012. El caso de convirtió en el escándalo de la década en Francia. 

Esquiva con la prensa (nunca ha dado una entrevista) es famosa por su carácter austero e intelectual: formada como pianista, ha escrito estudios bíblicos sobre las relaciones judeo-cristianas, pero también obras sobre mitología griega y hasta una guía práctica sobre cómo cuidar los oídos. Dicen que le gusta hacer ejercicio en chándal, que no viaja en jet privado sino en vuelos comerciales y que no se le conocen costumbres ni caprichos de multimillonaria.

Además de ser la heredera de un imperio con más de 35 marcas diferentes, 85.000 empleados en todo el mundo y que solo en 2021 facturó 35.000 millones de dólares, su labor filantrópica, canalizada a través de la Bettencourt Schueller Foundation, apoya diferentes proyectos científicos, pero también la reconstrucción de la catedral de Notre Dame en la que la fundación ha invertido 226 millones de dólares. 

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