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Los 10 errores más frecuentes a la hora de crear un perfil de LinkedIn (y cómo evitarlos)

Una foto inadecuada, no interactuar con tus contactos o subir contenido demasiado personal son algunos de los errores más frecuentes a la hora de utilizar LinkedIn. Con estos consejos, no volverás a repetirlos.

Todos los expertos en recursos humanos y marca personal coinciden: hoy en día es imprescindible tener una cuenta en LinkedIn. Con más de 600 millones de usuarios registrados, es la red laboral más utilizada del mundo y una de las mejores formas de hacer networking. Sin embargo, es fácil cometer algunos errores a la hora de crear nuestro perfil de LinkedIn. Estos son los más frecuentes, según los expertos.

Pensar que es un mero currículum online. Lo interesante de LinkedIn es que es una red viva que ofrece muchas posibilidades, no es solo una web donde volcamos nuestro currículum de papel. Así que, publica contenidos interesantes, únete a grupos e interactúa con tus contactos. Esto te dará mucha más visibilidad.

Una imagen inadecuada. La foto de nuestro perfil de LinkedIn es muy importante. "Supone el 90% de que otras personas nos sigan o no", advierte Eva Collado, experta en marca personal y autora del libro "Marca eres tú". En efecto, la fotografía es nuestra carta de presentación, el elemento que genera la primera impresión de nosotros, así que, hay que cuidarla. Los expertos recomiendan usar una foto profesional, sonriente y con fondo neutro. Y, por supuesto, tiene que ser coherente. Si eres CEO de una empresa, no pongas una imagen montando en bicicleta.

LinkedIn no es Facebook. Esto es una obviedad, pero hay gente a la que se le olvida.

Un titular y extracto poco inspirados. Al igual que ocurre con la fotografía, el titular y el extracto de nuestro perfil nos van a definir como profesionales y sirve para que los demás tengan una primera impresión de nosotros, así que hay que dedicarle tiempo a crear unos con gancho. El titular no tiene que ser muy generalista o, en las búsquedas, quedaremos perdidos entre la multitud. Por ejemplo, si eres ingeniero informático, añádele algo más. Por ejemplo, ingeniero informático especializado en software para un sector determinado. En cuanto al extracto, hay que huir del aburrimiento, presentarnos con pasión y volcar algo de nuestros valores y logros.

Una redacción deficiente… O, aún peor, que incluya faltas de ortografía. Esto hay que cuidarlo en extremo porque puede dar al traste con todo lo demás. La redacción en tu perfil de LinkedIn debe ser clara y atrayente. Si no se te da muy bien redactar, quizá puedas pedirle ayuda a alguien.

Crear contenido que no aporte valor. Subir contenido porque sí o utilizar LinkedIn como si fuese Instagram puede hacer que nuestro perfil profesional sea irrelevante y pase desapercibido. Si no interesas, nadie reparará en ti. Por eso, hay que hacer publicaciones que añadan valor y generen interés. "Tenemos que crear contenido propio que permita a los demás descubrir quiénes somos, qué hacemos, qué nos interesa, y qué podemos hacer por ellos", explica Juan Luis Polo, socio fundador de Good Rebels y profesor de IE Bussines School.

Subir contenido personal. LinkedIn no es Facebook. Esto es una obviedad, pero hay gente a la que se le olvida y, a estas alturas, sube en su perfil profesional las fotos de la última quedada con los amigos o escenas familiares.

Información desactualizada. Precisamente, la ventaja de un perfil online frente al currículum de toda la vida es que puedes mantener actualizada al día la información profesional, así que, hazlo. De lo contrario, puedes estar perdiendo oportunidades con los reclutadores o, incluso, dar sensación de descuido.

Falta de datos de contacto. Al menos debes incluir un correo electrónico. Si no, puedes estar perdiendo algunas oportunidades, ya que algunos reclutadores prefieren contactar con posibles candidatos fuera de LinkedIn.

Contactar a través de mensajes programados. Esto puede dar muy mala imagen o dar la sensación de falta de interés. Si decides contactar con alguien a través de LinkedIn, nunca envíes un mensaje estándar de los que te brinda la aplicación. Debes personalizar los mensajes, dirigirte a la persona por su nombre y conocer, al menos, algo de la organización para la que trabaja.

Tener un perfil únicamente centrado en ti. Esto necesita una aclaración: evidentemente, tu perfil de LinkedIn debe hablar de ti, pero la consultora de estrategias de marketing en LinkedIn Inge Sáez recomienda orientarlo al cliente, es decir, a los contactos o posibles empleadores. Y para ello, tienes que decir en qué les puedes ayudar o qué van a conseguir de ti.

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