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Crédito: Netflix.

¿Cómo se las ha ingeniado 'Emily in Paris' para indignar al gobierno de Ucrania?

El éxito de Netflix protagonizado por Lily Collins vive abonado a la controversia desde el mismo día de su estreno. Y su segunda temporada no ha dejado pasar la oportunidad de sumar otra polémica a la lista. Esta vez, el agraviado es un país entero: Ucrania. ¿Qué ha pasado?

Ixone Díaz

Desde su estreno, el 2 de octubre de 2020, 'Emily in Paris' ha logrado la cuadratura del círculo: convertirse en uno de los contenidos más vistos de Netflix (con permiso de 'El juego del calamar' o 'Los Bridgerton'), pero también en una de las series más vapuleadas por la crítica en la historia reciente del streaming y en una auténtica fábrica de polémicas. La serie protagonizada por Lily Collins, sobre una joven norteamericana que se traslada a París para trabajar en una firma de marketing parisina, primero indignó a los franceses por los constantes y trasnochados estereotipos que se filtran en sus diálogos y tramas sobre la cultura y la sociedad francesas. Y la segunda temporada −tan cargada de fashion victims y alta costura como la primera− ha traído más de lo mismo, pero con otro país como protagonista del agravio: Ucrania.

En el cuarto episodio de la segunda temporada Emily decide, por fin, matricularse en una clase de francés. Allí conoce a Petra, una  joven excéntrica de procedencia ucraniana. Al salir de clase, las dos se van de shopping y Petra coacciona a Emily para robar en una de las tiendas.

Según el Washington Post, la escena ha levantado ampollas en Ucrania y el propio ministro de cultura del paísOleksandr Tkachenko, ha publicado un post en Telegram dónde califica el estereotipo de "caricatura inaceptable y ofensiva". "¿Es así como se percibe a los ucranianos en el extranjero? No debería serlo", denunciaba el ministro.

Ante las críticas que recibió la primera temporada de la serie, la propia Collins, que también es productora de la ficción de Netflix, hizo propósito de enmienda hace unos meses. "Ha sido un regalo recibir esos comentarios y críticas creativas, para poder escuchar, crecer y crear una segunda temporada que nos parece aún mejor que la primera". Y sin embargo, después de tropezar de nuevo con la piedra de los estereotipos, ni la actriz ni la plataforma se han pronunciado todavía sobre el enfado del gobierno ucraniano.

Por si fuera poco, la serie de Netflix está otra vez de actualidad por haber sido la gota que colmó el vaso de los defenestrados Globos de Oro, que aunque se celebran este domingo, no tendrán ni alfombra roja ni estrellas ni retransmisión en dinero. De hecho, previsiblemente se revolverán con un simple anuncio de los ganadores de cada categoría.

Y es que el escándalo que supuso la nominación, el año pasado, de 'Emily in París' todavía sigue coleando. El LA Times desveló que un tercio de los miembros de la Hollywood Foreign Press Association (HFPA), responsable de los premios y acusada también de graves problemas de diversidad en sus filas entre otros muchos escándalos, fueron invitados por la productora a un exclusivo y carísimo viaje a París para visitar el rodaje de la serie.

Unos meses más tarde, se confirmó su nominación en la categoría de mejor comedia, pese a que la crítica especializada había sido implacable con la serie. El escándalo evidenció las vergüenzas de la asociación y de su gala de premios, cuya supervivencia como segunda gran cita de la award season está seriamente en entredicho.

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