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By WomenNow

6, Septiembre, 2021

Montaje Elizabeth Holmes. Crédito: Getty.

El 'efecto Elizabeth Holmes' o cómo el caso Theranos ha estigmatizado a una generación de mujeres emprendedoras


Empieza el juicio contra Elizabeth Holmes, la emprendedora que urdió el fraude más sonado de la historia de Silicon Valley. Mientras se dirime su futuro, su mediático caso (y su excéntrica personalidad) han puesto más difícil todavía el camino de las mujeres emprendedoras en el universo 'start-up'.

Ixone Díaz

Pasó de ser la heredera natural de Steve Jobs y una auténtica heroína feminista a protagonizar el escándalo más sonado de la joven historia de Silicon Valley. Ahora, Elizabeth Holmes se enfrenta a un juicio por fraude que podría llevarle a pasar más de 20 años en la cárcel y en el que su defensa pretende argumentar que fue su ex novio, el ejecutivo de Theranos Ramesh “Sunny” Balwani, quien con sus abusos emocionales y físicos le obligó a cometer las ilegalidades de las que se le acusa. Y mientras su estrategia legal ha sido acogida con escepticismo, Holmes se enfrenta a otro juicio paralelo sobre cómo su caso ha afectado a las mujeres que, desde su caída en desgracia, han tratado de abrirse camino con su 'start-up' en la meca de la tecnología.

Su historia y su extravagante personalidad, repleta de detalles excéntricos que han alimentado su leyenda, es una auténtica mina de oro para Hollywood. Por eso, Hulu prepara 'The Dropout', la serie en la que Amanda Seyfried le dará vida, y Jennifer Lawrence se pondrá en su pellejo en 'Bad Blood'. Efectivamente, el caso (y la propia Holmes) lo tienen todo: en 2003, cuando Holmes tenía 19 años, fundó Theranos, una 'start-up' cuya promesa de revolucionar los análisis de sangre con una novedosa tecnología consiguió atraer el interés de los inversores y situar su valor por encima de los 9.000 millones de dólares. 

Mientras los perfiles sobre Holmes, que abandonó sus estudios de ingeniería en Stanford un año después de fundar la empresa, proliferaban en los medios de todo el mundo, sus promesas empezaron a deshacerse como un azucarillo. Y cuando el Wall Street Journal destapó que la tecnología de la start-up no cumplía las expectativas (y estaba basada en resultados científicos endebles o directamente inexistentes) las demandas de los inversores no tardaron en llegar. Y así, la que hasta entonces era considerada "la multimillonaria hecha a sí misma más joven de la historia" de Estados Unidos se convirtió en una simple estafadora.

Pero más allá de su particular caída en desgracia, su historia ha resonado en Silicon Valley y aledaños durante años. Y ha tenido efectos colaterales. Pero también algunas víctimas inocentes. En agosto, el New York Times publicaba un reportaje que recogía el testimonio de varias emprendedoras y fundadoras de start-ups del sector de la biotecnología y la biomedicina. Todas compartían una historia muy similar

Después de abrirse paso en un sector eminentemente masculino, la sombra de Theranos y Holmes era tan alargada que se proyectaba en reuniones con inversores, entrevistas con futuros empleados y conversaciones informales con periodistas o consejeros. A veces, en tono jocoso; otras completamente en serio. En el caso de Alice Zhang, fundadora de la start-up farmacéutica Verge Genomics, su nombre llegó a aparecer publicado en una columna periodística junto a el de Holmes. "No puedo encontrar otra similitud salvo por el hecho de que las dos somos mujeres en el sector científico", explicaba Zhang al diario norteamericano. A otras, como Julia Ceek, fundadora de Everly Health, sus colaboradores le sugirieron que se tiñera el pelo de otro color para evitar las comparaciones. Ella se negó. 

Hace dos semanas, la revista Fortune publicaba otro reportaje ('¿Cuándo dejarán los inversores de preguntar a las fundadoras sobre Elizabeth Holmes?') que certifica que las derivadas del caso Holmes para las mujeres que tratan de emprender en el sector biotecnológico son más que anecdóticas y que constituyen el enésimo peaje de quienes se aventuran en el universo start-up en busca de financiación o una oportunidad. Una piedra más en el camino. En este caso, con nombre propio: el efecto Elizabeth Holmes.

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