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Una enfermera del Hospital de San Diego (EE.UU.) cuida de un paciente de Covid-19. Foto: Getty.

Las enfermeras son clave en la lucha contra el coronavirus, pero se enfrentan a estrés, desigualdad y agresiones

Durante la pandemia, las enfermeras son consideradas casi heroínas, pero esto choca con su realidad cotidiana: muchas podrían desarrollar estrés postraumático y han aumentado los casos de agresiones contra ellas.

Las enfermeras celebran hoy su día en unas circunstancias extrañas. La pandemia del Covid-19 ha colocado a estas profesionales sanitarias en primera línea de la lucha contra la enfermedad, provocando una rara situación bipolar. Por un lado, la sociedad se ha dado cuenta de la importancia de las enfermeras en el cuidado de las personas. Pero por otro, la situación de emergencia sanitaria está sometiendo a estas profesionales a un nivel de estrés insostenible.

El 70% de los profesionales de la salud son mujeres, lo que une los problemas del sector sanitario a una realidad más amplia: la mitad femenina del mundo está sufriendo mucho más las consecuencias de la pandemia. El 1 de mayo, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ya alertaba de que las mujeres están siendo las más golpeadas por la crisis del Covid-19: tienen más riesgo de pobreza y de contagio.  

El año de las enfermeras

Hoy, 12 de mayo, no solo es el día de las enfermeras. Todo este 2020 fue declarado Año Internacional de la Enfermera y la Partera por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Para celebrarlo, algunas ciudades han decidido iluminar de azul algunos de sus monumentos. Toledo lo hará con el Puente de Alcántara y la Plaza del Zocodover. Cádiz, con el Puente de la Constitución de 1812. Granada, con el Rectorado de la Universidad. La sociedad rendirá homenaje a las enfermeras como si fuesen heroínas.

El Consejo Internacional de Enfermeras alerta de que, durante la pandemia, la ansiedad y el exceso de trabajo están afectando a la salud mental y al bienestar de las enfermeras.

Pero, como asegura Cristina Monforte Royo, presidenta de la Conferencia Nacional de Decanas y Decanos de Enfermería, en un artículo publicado por The Conversation, la realidad es otra: “Durante dos meses hemos salido cada tarde a los balcones a aplaudir a médicos y enfermeras, considerados héroes. Pero no son héroes: son personas de carne y hueso. Eso sí, formadas para atender profesionalmente a los que sufren, a los vulnerables y a los necesitados; para estar presentes en los momentos más duros de la vida de las personas”.

Estrés, agresiones y desigualdad

Las enfermeras no son heroínas y, además, el Covid-19 puede pasar factura a su salud mental. Hace unas semanas, el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) alertó de que, durante la pandemia, la ansiedad y el exceso de trabajo están afectando a la salud mental y al bienestar de estas profesionales sanitarias. Y advertía de que esto puede desembocar en trastornos de estrés postraumático. Además, el CIE, que engloba a 130 asociaciones de enfermeras de todo el mundo, denuncia que el estigma de trabajar con pacientes de Covid-19 está provocando abusos y agresiones contra las enfermeras por parte del público.

Según la OMS, las mujeres representan el 70% del personal sanitario, pero solo el 25% ocupa puestos de responsabilidad.

El pasado 20 abril, la jefa de enfermeras del Instituto Mexicano del Seguro Social, Fabiana Maribel Zepeda, dio una rueda de prensa en la que, al borde del llanto, pidió acabar con las agresiones contra los trabajadores sanitarios. Los ataques se producen no solo en los lugares de trabajo, sino también en la calle y en el transporte público. México es uno de los países con más agresiones contra sanitarios, pero en España también se han producido amenazas contra ellos y algunos, incluso, han tenido que dejar sus hogares por miedo a represalias de sus vecinos.

Pero esta situación excepcional de histeria colectiva por la crisis del Covid-19 se une a una realidad más profunda: las enfermeras aún deben enfrentarse a una enorme desigualdad en sus puestos de trabajo.

Según la OMS, las mujeres representan el 70% del personal sanitario, pero solo el 25% ocupa puestos de responsabilidad. Además, el 69% de las organizaciones sanitarias mundiales están dirigidas por hombres, y el 80% de los presidentes de consejos ejecutivos son hombres. 

Además, ellas deben enfrentarse a prejuicios, discriminación y a la lacra del acoso sexual. “Esto puede afectar a sus carreras, provocarles un estrés extremo y minar su ánimo. Muchos países carecen de leyes y de protección social, que constituyen la base de la igualdad de género en el trabajo; además, es más probable que los hombres que trabajan en el sector de la salud se sindiquen para defender sus derechos que las mujeres”, dicen desde la OMS.

 

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