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La conciliación durante el confinamiento ha caído en mayor medida sobre los hombros de las mujeres. / Getty.

Las consecuencias psicológicas de la pandemia son peores en las mujeres que en los hombres

Dos estudios elaborados por varias universidades analizan las consecuencias psicológicas de la pandemia. Las conclusiones de ambos trabajos señalan que las mujeres están sufriendo más ansiedad y estrés que los hombres.

Las consecuencias psicológicas del Covid-19 y el confinamiento son peores en las mujeres que en los hombres. Desde que empezó la pandemia del coronavirus, se han publicado diversos estudios que demuestran que, por género, las mujeres están siendo las más afectadas por la pandemia. Y desde todos los puntos de vista: físico, laboral y emocional. Precisamente, dos trabajos elaborados por diversas universidades españolas y publicados recientemente ahondan en este último aspecto. Ambas investigaciones ponen de manifiesto que las mujeres están sufriendo durante la pandemia más ansiedad, estrés y, en general, más problemas psicológicos que los hombres.

El primero de ellos, elaborado por la Universidad del País Vasco (UPV) y otras cinco instituciones más (las universidades de Barcelona, Murcia, Elche, Granada y la Universidad Nacional de Educación a Distancia-UNED) se basa en encuestas y entrevistas a casi 6.800 personas adultas (mayores de 18 años). Las consecuencias psicológicas de la Covid-19 y el confinamiento, que puedes leer aquí, ofrece conclusiones muy claras sobre el impacto desigual de la pandemia en la salud mental dependiendo del género.

El 44% de las mujeres encuestadas por la UPV han notado que aumentaban los ataques de angustia y ansiedad, frente a un 25% de hombres.

El trabajo señala que las mujeres encuestadas han tenido más problemas que los hombres para desconectar de las preocupaciones (un 37% frente a un 26%). Además, ellas han notado que aumentaban los ataques de angustia y ansiedad (un 44% de mujeres frente a un 25% de hombres) y los sentimientos depresivos (un 48% contra un 36%). También las mujeres experimentaban más sentimientos de culpa, cambios de humor y tenían más problemas de insomnio. De hecho, según el estudio, el 59% de las mujeres encuestadas ha tenido problemas para conciliar el sueño durante el confinamiento, frente al 46% de los hombres.

Otro dato revelador del estudio es que, durante el confinamiento, ha aumentado más el consumo de tabaco y psicofármacos entre las mujeres que entre hombres.

La trampa de la conciliación

La segunda investigación publicada estos días, elaborada por la Universidad Complutense de Madrid y la empresa de servicios sociales Grupo 5, ha analizado también los efectos que la situación de alarma y el confinamiento están teniendo sobre la población española. La primera oleada del estudio se realizó entre los días 21 y 29 de marzo y la segunda, cuyos resultados se han conocido ahora, entre el 13 y el 27 de abril.

El estudio pone de manifiesto que, comparando ambos periodos, en el segundo han aumentado la sintomatología depresiva. Y mientras en el primero, la juventud era el grupo social que peor lo estaba pasando, en el segundo la depresión, la ansiedad y el estrés postraumático se han cebado con el género femenino.

La carga de la casa ha caído especialmente sobre los hombros de las mujeres durante la pandemia.

Según los autores del estudio, este hecho está “probablemente relacionado a la mayor carga que puede suponer el combinar el trabajo o el teletrabajo junto al cuidado de hijos y otros roles de género durante la pandemia”.

No es nada nuevo. Diversas investigaciones que se han llevado a cabo durante las últimas semanas señalan, precisamente, que la carga de la casa ha caído especialmente sobre las mujeres durante la pandemia. Un estudio de la Universidad de Valencia señala que la conciliación real para las mujeres durante el confinamiento está llena de estrés y carga mental y física. En un mundo de niños sin colegio y teletrabajo, ellas se encargan de llevar sobre sus hombros la mayor parte del peso de la casa, hasta el punto de restar horas al sueño para poder trabajar en el hogar.

Ellas, en primera línea de la enfermedad

A todo ello se une el hecho de que las mujeres están librando en primera línea la guerra de la pandemia. Si hablamos de cifras, en mayor número que los hombres: el 70% de los profesionales de la salud son mujeres. Y al agotamiento y el miedo al contagio se unen el estrés, la desigualdad y las agresiones. Así lo ponía de manifiesto el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) el 12 de mayo, el Día Internacional de la Enfermería.

Pero a los problemas del sector sanitario se añade una realidad más amplia: la mitad femenina del mundo está sufriendo mucho más las consecuencias de la pandemia también desde el ámbito laboral y económico. El 1 de mayo, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ya alertaba de que, mientras la Covid-19 golpea, las mujeres tienen mucho más riesgo de pobreza y de contagio. El 42% de las mujeres tiene empleos informales, frente al 32% de los hombres. Y este tipo de trabajadores tienen un riesgo inminente de perderlo todo por la pandemia.

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