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Crédito: Getty.

Cómo convertir tus redes sociales en una plataforma para desarrollar tu marca personal

Cada vez es más habitual restringir el uso de las redes sociales al ámbito profesional. Es una estrategia inteligente que permite poner los omnipotentes recursos de estas plataformas al servicio de nuestra propia marca personal. Solo hay que saber cómo hacerlo...

Elena de los Ríos

El 2022 es el año en el que decimos definitivamente NO al uso ingenuo de las redes sociales. Ya no podemos, a estas alturas del marketing de influencia, seguir utilizándolas como escape, entretenimiento o mero exhibicionismo. Ni siquiera tras el candado que resguarda nuestros excesos. Si estos espacios digitales convierten nuestras publicaciones en el producto que venden a las marcas, solo nos queda valernos de ellos para contribuir a nuestra propia marca personal. Por eso, si nos hemos acostumbrado a saber de amigos y familiares a través de las redes sociales, lo ideal es encontrar otros métodos a distancia para esos encuentros (videollamadas, correos electrónicos, mensajería instantánea). Dejemos las redes para asuntos estrictamente profesionales: sirvámonos de ellas, ya que ellas se sirven de nosotras.

Presencia digital inteligente

Otro factor decisivo a la hora de girar las redes sociales personales hacia la estrategia de marca personal es la centralidad del espacio digital. La nueva normalidad sigue necesitando cierta distancia y la vida se traslada, necesariamente, hacia estos espacios inmateriales e inmunitarios. Urge tener una presencia digital, aprovechando además la posibilidad de construirnos que nos ofrece. La pregunta es: ¿Cómo edificamos, a estas complejas alturas del siglo XXI, nuestra marca personal? Gemma Fillol, emprendedora y experta en comunicación emocional y experiencial para empresas, propone su método en 'SÉ É.P.I.C.A.' (Zénith), un libro que interesará a emprendedoras y, también, a profesionales que busquen activamente una presencia digital inteligente.

Para Gemma Fillol, una marca personal que deja huella, una marca personal épica, es aquella que realza la singularidad, que es auténtica. Pero, cuidado, tras un minucioso proceso de reflexión en el que cada una descubre cuál es la esencia que desea poner al servicio de la comunidad. "Sin ese valor contributivo no hay emprendimiento ni marca personal", explica Fillol en su libro. "El fallo del boom de los influencers o de esas personas que salen en televisión y adquieren muchos seguidores, es que no tienen un modelo contributivo detrás. Solo monetizan su visibilidad, que además tiene fecha de caducidad. Esto no es una marca personal. Una marca personal tiene muy claro la contribución que aporta. Si no hay contribución, no hay marca personal".

Sinceridad con filtro

La propuesta de Fillol está clara: se trata de no estar en las redes por estar. Y una vez hemos decidido la razón por la que intervenimos en el espacio digital o, dicho de otra manera, cómo vamos a contribuir con nuestra presencia a la comunidad, podemos plantearnos nuestro estilo de comunicación. Fillol también tiene claro cómo elaborar nuestros mensajes. "Una comunicación auténtica, épica, es sincera, pero eso no quiere decir que no tenga filtro. Nuestros mensajes deben ser auténticos, pero siempre sin dañar a las personas. Partimos de la base de que nadie se sitúa por encima de nadie. Nadie juzga a nadie porque todos somos iguales. Comunicar sin dañar es básico. No hacer juicios de valor es básico. Creo que cuando quieres contribuir de manera humilde todo se puede decir".

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