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Crédito: Getty.

Cinco pueblos en flor para disfrutar de la explosión de la primavera

Manzanos, ciruelos, almendros… Disfrutar del exuberante espectáculo floral típico de estas fechas mientras visitas alguno de los pueblos más bonitos de España es un plan imbatible para estrenar la primavera.

Carolina Rodríguez

La primavera ha llegado y como cada año, nos deja escenas dignas de un cuatro de Monet. Una explosión floral que en algunos rincones de nuestro país es especialmente impresionante gracias a los árboles frutales que transforman el paisaje de nuestros pueblos solo durante unos días. Y porque hay mucha primavera más allá del Jerte, te proponemos cinco pueblos con encanto en los que asistir a este efímero espectáculo natural mientras disfrutas de una escapada rural. ¿Alguien da más?

1. Guadalest (Alicante)

Cualquier época del año y cualquier excusa es buena para visitar este pequeño municipio alicantino. Para empezar, porque es uno de los pueblos más bonitos de España, pero también porque una vez al año sus laderas de almendros florecen convirtiéndose en un manto blanco y trayendo al pueblo un tenue olor a almendra dulce. Pero sus  frutales no son su único reclamo turístico. Desde lo alto de una montaña, el Castell de Guadalest preside un valle que da paso a un impresionante embalse de color azul turquesa.

2. Tejeda (Gran Canaria) 

El primer pueblo de las Islas Canarias en formar parte de la Asociación Pueblos Más Bonitos de España, se sitúa en un enclave único, custodiado por el Roque Nublo, una formación rocosa de origen volcánico. El paisaje lunar y abrupto del entorno consigue que la floración sea más impresionante aún: el blanco de los almendros combina con el de las casas encaladas, pero contrasta con el suelo anaranjado de origen volcánico. También puedes visitar la iglesia de Nuestra Señora del Socorro y disfrutar de las vistas desde las callecitas de Tejeda.

3. Selva (Mallorca)

Considerada patrimonio de la humanidad, la Sierra de Tramontana suma a su extraordinario paisaje natural la explosión de la primavera en sus valles y laderas. Aunque cada vez son menos los cultivos de almendros en la isla, el espectáculo primaveral se puede disfrutar en Selva, un pueblo del interior arropado por almendros que también tiene una  iglesia gótica del siglo XVII que merece una visita.

4. Nalda (La Rioja)

Durante la primera semana de abril, este pueblo riojano celebra el Día del Ciruelo en Flor, una cita anual que añade al espectáculo natural un componente local, festivo y gastronómico. A tan solo 18 kilómetros de Logroño, este municipio de poco más de 1.000 habitantes tiene mucha historia: dólmenes, una ermita de estilo barroco y una iglesia parroquial del siglo XVI y estilo renacentista.  Si a todo eso le sumamos el fucsia intenso de los ciruelos en primavera, este lugar es una visita obligada para los amantes de esta estación.

5. Villaviciosa (Asturias)

Conocida como la "capital asturiana de la manzana", este pueblo de la comarca de la sidra es el emblema de una región conocida por la producción de esta fruta y que da lugar a una floración espectacular en esta época del año. A principios de mayo, se celebra la ‘Semana de la Floración del Manzano’, un cita perfecta para justificar una escapada en el puente de mayo.

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