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By WomenNow

1, Febrero, 2021

La líder de Myanmar Aung San Suu Kyi en la Corte Penal Internacional de la ONU en 2019. / Getty.

Aung San Suu Kyi: la líder de Myanmar y Premio Nobel de la Paz se enfrenta ahora a un golpe de Estado militar en su país

En sus 75 años de vida, Aung San Suu Kyi ha vivido el exilio, la lucha por la libertad y un arresto domiciliario de 15 años que la alejó de su familia. Ahora, la mujer que desde hace décadas lidera una transición democrática en Myanmar (con sus luces y sombras) ha sido detenida tras un golpe de Estado ejecutado por los militares del país.

El 8 de noviembre de 2020, la Liga Nacional para la Democracia, el partido que lidera Aung San Suu Kyi, ganó las elecciones de Myanmar con un 83% de los votos. Durante los meses siguientes, la cúpula militar del país se negó a aceptar los resultados de los comicios y finalmente, este 1 de febrero de 2021, el mismo día que debía formarse el nuevo Parlamento, los militares se han alzado en un golpe de Estado. Las fuerzas militares han impuesto el estado de emergencia en el país al menos durante un año (hasta que haya nuevas elecciones) y han detenido a varios líderes políticos, entre ellos a Aung San Suu Kyi, una de las mujeres protagonistas de la historia reciente de Asia.

- Este nuevo giro de los acontecimientos en Myanmar (antigua Birmania) se une a los muchos reveses a los que ha tenido que hacer frente la líder birmana a lo largo de su trepidante biografía. Nacida en Rangún, la capital birmana, en 1945, se educó y trabajó en Europa y Estados Unidos. En 1988 decidió regresar a su país para liderar un movimiento en pro de la democracia, ya que Myanmar estaba gobernado por una junta militar. Desde entonces, la vida de Aung San Suu Kyi ha sido un pulso continuo contra las fuerzas militares represivas de su país.

- Entre 1989 y 2010, Aung San Suu Kyi estuvo, de forma intermitente, en arresto domiciliario durante 15 años. Esto le impidió, incluso, despedirse de su marido, Michael Aris, que falleció de cáncer de próstata a los 53 años, ya que la junta militar no le permitió entrar en el país. También la ha mantenido alejada de sus tres hijos, que viven en Reino Unido. En 1991 le fue concedido el Premio Nobel de la Paz por su lucha no violenta (es seguidora de los principios de Mahatma Gandhi) a favor de la democracia en Myanmar. "La lucha de Suu Kyi es una de las más extraordinarias muestras de valentía civil en Asia en las últimas décadas. Ella se ha convertido en un símbolo importante en la lucha contra la opresión", dijo el Comité del Nobel. El 13 de noviembre de 2010, Aung San Suu Kyi fue liberada definitivamente de su arresto domiciliario.

- En 2015, Myanmar celebró sus primeras elecciones democráticas en 25 años. El partido de Aung San Suu Kyi, Liga Nacional para la Democracia, arrasó, pero la líder no se pudo postular para la presidencia del país porque la Constitución, de 2008, prohíbe concurrir a ese puesto a las personas que sean madres de extranjeros, y sus hijos tienen pasaporte británico. Aún así, se convirtió en la líder del país de facto, ya que en ella recayeron cuatro ministerios: Exteriores, Energía, Educación y la Oficina de la Presidencia. Mientras, los militares controlan los de Interior y Defensa.

- La biografía de Aung San Suu Kyi está llena de luces y de sombras. Por un lado, ha tenido el apoyo de la comunidad internacional por su lucha en favor de la democracia en su país. Figuras como el ex secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon, o el Papa Juan Pablo II, exigieron el fin de su largo arresto domiciliario. Sin embargo, el papel que la política ha tenido con respecto a la etnia Rohinyá ha decepcionado a muchos, que, incluso, han dudado de que Suu Kyi tenga la legitimidad para mantener el Nobel de la Paz. En 2019 tuvo que declarar ante el Tribunal Internacional de Justicia de Naciones Unidas para defender a su país, acusado de genocidio contra esta etnia.

- Este grupo étnico es una minoría musulmana en Myanmar y desde hace años ha sido, supuestamente, víctima de limpieza étnica en el estado birmano de Rakáin. Unos 700.000 Rohinyá se han visto obligados a pasar como refugiados al vecino Bangladesh hasta que, en 2020, este estado decidió trasladarlos a una isla desierta en la costa. La posición de Aung San Suu Kyi en el conflicto con esta etnia ha llegado a ser, incluso, negacionista.

 

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