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Amistades en la oficina. Foto: Getty

¿Amigas en la oficina? Cómo poner límites a la relación con compañeras de trabajo

Un buen ambiente en la oficina aumenta la cohesión del equipo, pero también puede desactivar estrategias de competitividad. Y no olvides que ante una disyuntiva económico-laboral, la amistad suele quedar atrás.

Elena de los Ríos

Es difícil no llegar a un punto en el que algunas compañeras de trabajo, personas con las que pasas tantísimas horas cada día y mantienes relaciones de complicidad, se conviertan en amigas. Es, muchas veces, un tránsito inevitable, sobre todo en entornos profesionales en los que no existe una competitividad exagerada o se requiere cierto trabajo en equipo. Influye, también, la predisposición personal: algunas personas no tienen ninguna necesidad de establecer vínculos más allá de la cortesía de la convivencia, mientras que otras inevitablemente van a conectar y a empatizar con quien las rodea. Y, sin embargo, las amigas de oficina necesitan estar en una categoría excepcional, limitada necesariamente por pura salud mental. Lo vas a entender.

Un ambiente positivo hace más fácil el logro de los objetivos e incrementa la productividad hasta un 12%, según Bizneo HR, compañía experta en software de recursos humanos. Confirmada la rentabilidad de un buen ambiente en la oficina, incluso de que se estrechen lazos de amistad para aumentar la cohesión de equipo, parece lógico que se vayan desactivando las estrategias que buscan la excelencia por medio de la competitividad. Sin embargo, no conviene perder de vista que estas relaciones de cierta intimidad son importantes, pero no dejan de estar mediatizadas por el entorno profesional. De hecho, rara vez traspasan la jornada laboral y alcanzan el fin de semana o el tiempo que compartimos con familia y amigos.

Un buen ambiente en la oficina aumenta la cohesión del equipo, pero desactiva estrategias de competitividad

Las amistades de la oficina nos permiten descargar el estrés cuando la presión aumenta o contar con una opinión externa sobre nuestras cuitas personales, pero nos cuesta dejarlas entrar en el espacio de lo estrictamente privado. Más que amistades en toda regla, estamos ante relaciones de confianza basadas en un mutuo interés profesional. Esta cuestión del mutuo interés por conseguir objetivos, progresar o directamente sobrevivir en un entorno laboral complicado es clave: hace el vínculo pueda romperse rápidamente si cambian las circunstancias. En situaciones complicadas (negociaciones, procesos de selección, traslados, despidos), pueden, además, añadir una presión extra: ante una disyuntiva económico-laboral, la amistad profesional suele quedar atrás.

Ante una disyuntiva económico-laboral, la amistad profesional suele quedar atrás

Otro aspecto sobre el que alertan los expertos en recursos humanos es la tentación del ‘colegueo’, una versión de la amistad de oficina que puede producir cierta disminución en la productividad y otros menoscabos a las relaciones profesionales. "Solemos ver pérdidas de tiempo, favoritismos, establecimiento de bloques (amigos frente a no amigos), parcialidad...", enumera Pilar Jericó, presidenta de la consultora especializada en liderazgo y transformación Be-Up.

Además, muchas personas encuentran dificultades a la hora de moverse en la difusa frontera que separa lo personal de lo profesional, un espacio que personas con ética débil o directamente deshonestas pueden aprovechar para recurrir al chantaje emocional. "Cuidado, porque se puede apelar a esa amistad laboral para protegerse ante determinadas situaciones complicadas de trabajo", advierte Jericó.

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