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El abrazo del oso: cuando el ascenso soñado pone en peligro la carrera profesional de las mujeres

En teoría, un ascenso siempre es una buena notica. Pero también puede conllevar ciertos riesgos. Por ejemplo, el de aceptar un puesto sin contenido bien definido o con objetivos imposibles de alcanzar. Te explicamos en qué debes fijarte para evitarlo.

Elena de los Ríos

Sucede en las profesiones más competitivas, en las industrias donde la jerarquía es más importante y en las grandes empresas: los ascensos y, en general, la movilidad de un puesto a otro se juegan en algo muy parecido a lo que sucede en 'Juego de Tronos'. Las alianzas, lo que llamamos networking en el entorno profesional, son importantísimas, pero no lo es menos analizar cómo se alcanza un ascenso, quién lo propone y por qué. Puede que nuestra carrera dependa de ese proceso de reflexión y de las decisiones que tomemos a continuación.

Desaprovechar la posibilidad de un ascenso suele ser una mala política, pues muestra poca disposición o escasa confianza en las propias capacidades. Sin embargo, las mujeres nos vemos obligadas a considerar cuidadosamente este tipo de ofertas, debido a los clichés que suelen penalizar nuestra progresión. Si la cultura de una empresa permite que los ascensos de las ejecutivas se relacionen con imposiciones de lo políticamente correcto o por la necesidad de ‘nombrar mujeres’, las profesionales se encontrarán una traba extra a la hora de hacer valer su talento. Tendrán que trabajar y demostrar más y les costará mantener su autoridad. Si debido a estos prejuicios no logran resultados, su carrera peligrará.

"Si te proponen un ascenso, es conveniente analizar quién lo hace y por qué".

Otro motivo que puede poner en peligro la carrera profesional de las mujeres: el llamado acantilado de cristal. Un fenómeno muy actual que subraya cómo las ejecutivas  tienen muchas más posibilidades de liderar proyectos cuando las circunstancias son adversas, en medio de una crisis o cuando hay más probabilidades de fracasar. Cuidado, porque fracasar en una de estas misiones de salvación puede dificultar muchísimo moverse a otra posición.

Por último, no podemos perder de vista la posibilidad del llamado abrazo del oso. Alerta con las posiciones de responsabilidad con contenido poco definido: cualquier ejecutiva con talento y ambición puede verse ahogada en tareas con poco brillo, imposibles de resolver o que conduzcan a callejones sin salida.

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