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Foto: Netflix.

'365 días. Aquel día': ¿es la secuela del 'thriller' erótico de Netflix tan polémica (y machista) como la primera parte?

Era una de las películas más esperadas de la plataforma de 'streaming'. Pero el estreno de la segunda parte de '365 días DNI' viene precedido por la polémica que causó la problemática cinta original. ¿Ha conseguido Netflix limar los aspectos más conflictivos del 'thriller' erótico?

Ixone Díaz

Fue uno de los grandes éxitos de Netflix en 2020. '365 DNI' se estrenó el primer verano de la pandemia sin demasiadas expectativas por parte de la plataforma de streaming. Al fin y al cabo, era una película de producción polaco-italiana con actores desconocidos y basada en una trilogía erótica (igualmente desconocida) de la escritora polaca Blanka Lipińska. Pero, misterios del algoritmo, logró colarse en el primer puesto de los contenidos más vistos de la plataforma. ¿Su secreto? Fácil: el sexo. Y solo el sexo. Porque todo lo demás (la interpretación, el guion, la producción, la música...) eran pura serie B sin complejos. La cinta formaba parte de la apuesta de Netflix por el porno para mamás que representan otros títulos como Sexo/Vida y que recogen el guante de la exitosa 'Cincuenta sombras de Grey' y sucedáneos.

Además, la historia era terriblemente problemática. No hay más que atender a su sinopsis: Laura (Anna-Maria Sieklucka) trabaja en un hotel de Varsovia cuando conoce a Massimo (Michele Morrone), un capo de la mafia que desarrolla una peligrosa obsesión con ella. Tan peligrosa que termina secuestrándola y anunciándole su escalofriante plan: le da 365 días para enamorarse de él. Le promete (porque es todo un caballero) no violarla en el proceso. La profecía se cumple y ella se enamora. Todo aderezado de mucho sexo, en diferentes escenarios, un yate incluido. Y pese a todo, quizá lo más perturbador es que la cinta fue codirigida y co-escrita por mujeres, además de estar basada en la trilogía de una escritora.

Pese a todo, Netflix decidió producir dos secuelas más. La primera, que acaba de estrenarse en la plataforma, mantiene el sexo (y de hecho añade más protagonistas a las escenas eróticas que a ratos rayan el porno), pero lima los demás aspectos de la trama. Y tiene su explicación. La primera cinta, fiel a la novela de  Lipińska, fue adquirida por la plataforma, que no tuvo nada que ver (ni qué decir) en la producción. Tras el éxito de la primera entrega, Netflix se ha asegurado de corregir los aspectos más problemáticos de la original (como la violencia sexual y las dudas sobre el consentimiento en varias escenas) tomando el control creativo de la saga aunque eso signifique no seguir al pie de la letra al material original. O como explicó recientemente Deadline aplicando un "enfoque más cauteloso de algunos de los temas más controvertidos de la primera película".

¿En qué se traduce eso? Simple (y sin entrar en spoilers): hay tanto sexo o más que en la primera, pero las tramas conflictivas están más contenidas, aunque el afán controlador de él sea puro machismo de manual, por mucho que ahora estén (¿felizmente?) casados y ya no sean secuestrador y secuestrada. 

Y aunque menos ofensiva, la crítica especializada afirma que es peor (más burda, más hortera, con menos guion y peor interpretación) que la primera. Dicen, también, que a ratos es tan mala que resulta desternillante. Y quizá esa sea la mejor razón (o la única) para verla.

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