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Londres: los lugares que harán que conozcas el verdadero espíritu de la ciudad

Muchos son los visitantes que recibe cada día la capital británica y pocos los que conocen realmente cómo se vive en la ciudad. Te damos las direcciones de los lugares imprescindibles para sentirte como un londinense por unos días.

María Villar

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A poco más de dos horas en avión de Madrid, en Londres se respira un ambiente que mezcla la innovación y la vanguardia con la tradición. Dicha combinación está presente en cada calle de la ciudad, desde los altos edificios que se alzan frente a la Torre de Londres, hasta emblemáticas edificaciones como el Palacio de Buckingham o la abadía de Westminster.

Esta mixtura peculiar pero atractiva ha funcionado siempre, como el imán que atrae irremediablemente el metal, ante los ciudadanos del mundo. Hay muchos Londres por descubrir y no importa las veces que se haya disfrutado la ciudad, siempre se abandona con la promesa de volver. Y es que la capital británica tiene la capacidad de dejarse conocer un poquito más cada vez que se vuelven a transitar sus rincones. 

La city es tan grande y alberga tantas opciones que quedarse sin plan no es una opción, el problema vendrá para decidir qué aplazar para la próxima visita, y sí… para llegar a un acuerdo de plan que convenza a todos miembros del grupo -en este sentido, no hay duda de que viajar sola es una ventaja-. A continuación, descubrimos algunos planes para disfrutar de la capital británica que se salen de los más típicos y comunes. Planes para aquellos que no quieren ser un turista más, sino llegar al corazón de esta histórica localización y sentirse como un londinense por unos días.

Con mucho arte

El Museo de Ciencia Natural, la National Gallery, el Museo Británico… Todos ellos son visitas imprescindibles que cuentan la historia de Gran Bretaña y la historia de Europa, pero la ciudad acoge un arte que va mucho más allá de las galerías convencionales. Son expresiones creativas que llevan el concepto de arte por otros derroteros y que muestran el Londres menos encasillado. La galería God’s Own Junkyard hará las delicias de todas aquellas que busquen volver con el carrete del móvil lleno de originales fotos (-¡y de paso, colapsar su cuenta de Instagram!). Está construido a base de laberínticos pasillos repletos de carteles con luces de neón que crean un ambiente luminoso y peculiar. Se encuentra en un antiguo parque industrial en la parte nordeste de Londres. Esta zona se está tratando de reurbanizar y cuenta con este tipo de locales para convertirla en un atractivo para la gente más inquieta. Caminando por sus salas podrás ver objetos de lo más incoherentes, desde galerías de fotos a una tienda de atrezzo de cine y fotografía. Este museo alternativo también cuenta con una cafetería donde tomar un descanso rodeada de la inspiración más creativa. ¿Café o cóctel? ¡Eso queda a tu elección! 

La sintonía de la ciudad con el arte urbano se manifiesta, por ejemplo, en el hecho de haber legalizado localizaciones 

Pero ni siquiera hace falta entrar a ningún local para disfrutar del arte en la city. Londres es uno de los centros más reconocidos a nivel mundial para el arte urbano o si no, que se lo digan a Banksy. El arte callejero, está compuesto de obras efímeras, pero hay determinadas localizaciones que ya se han hecho un nombre en este círculo y son una apuesta segura para disfrutar de este tipo de expresión artística. El túnel de Leake Street, debajo de la estación de Waterloo y cerca del London Eye y el Big Ben, es uno de los sitios preferidos del citado artista para dar rienda suelta a su creatividad, pero en este lugar también se encuentran obras de otros graffiteros menos renonocidos. La sintonía de la ciudad con el arte urbano se manifiesta, por ejemplo, en el hecho de haber legalizado localizaciones como este espacio descubierto por Banksy en 2008.

El vecindario de Shoreditch, al este de Londres, es otro punto imprescindible para los amantes del arte urbano. Artistas de toda Europa se congregan en este lugar para crear o simplemente para contemplar todas las manifestaciones artísticas que allí se congregan. Es un lugar donde se puede ver gran parte de la obra de Banksy, aunque muchas de ellas han sido distorsionadas, eliminadas o, directamente, robadas.

Para aquellas con alma curiosa se hace imprescindible la visita a Welcome Collection, un pintoresco lugar donde se puede encontrar desde el cepillo de dientes de Napoleón, hasta juguetes eróticos asiáticos y europeos que datan del siglo XVIII. Es una galería que trata de explorar la conexión entre el mundo de la medicina y el arte a lo largo de la historia, de ahí los curiosos objetos que alberga en su amplia colección permanente. Además de esta, cuenta con una biblioteca que almacena una colección de documentos y objetos que muestran la evolución de la medicina y la historia, para que investigadores, artistas y curiosos puedan dar material a sus insaciables mentes.

El té de las cinco

Ir a Londres y no participar en la ceremonia del té de la tarde es casi un sacrilegio. Es algo tan típico que no te costará nada encontrar un lugar donde te ofrezcan las experiencias, lo complicado es hallar uno donde puedas experimentar este ritual como lo hace un londinense y no como un turista. La tradición data del siglo XIX, cuando la duquesa de Bedford le pidió a su sirviente que le trajera algo de picar junto al té de la tarde. Con el tiempo, este aperitivo que se servía para el té se fue sofisticando y poco a poco se convirtió en una excusa para socializar y para llevar invitados a casa. En la actualidad, dentro del hogar puede ser algo tan simple como acompañar esta bebida caliente con unas galletas o un trozo de tarta, pero en los salones de té sigue siendo toda una ceremonia que merece la pena disfrutar al menos una vez en la vida. 

Quizás pueda parecer por el nombre, que el afternoon tea es una comida ligera, pero nada más lejos de la realidad. Por lo general, consiste en una selección de finger sandwiches (emparedados cortados en tiras) y una variedad de dulces servidos en las típicas bandejas de dos o tres pisos. Entre ellos no pueden faltar los típicos scones, unos bollitos dulces que pueden ser solos (plain) o con pasas (fruit scone), sobre estos se pone clotted cream, una especie de nata espesa. Evidentemente, estos manjares se acompañan de una selección de tés, los más comunes son Earl Grey o English Breakfast Tea. En los salones más selectos el servicio se suele hacer en menaje de porcelana fina, un detalle que dota de clase y tradición a esta merienda. De este servicio, que es el más tradicional, han derivado otros, como el Champagne Afternoon Tea, que incluye el burbujeante caldo francés y otros en los que ofrecen hasta cócteles. 

En los grandes almacenes Fortnum and Mason, en Piccadilly Street, se puede degustar uno de los servicios de té más reconocidos de Londres. En su planta baja se ubica el restaurante The Gallery donde se puede optar por la versión completa o por el cream tea, una variación más ligera y más económica. Subiendo hasta la primera planta, encontraremos The Parlour, una espectacular heladería donde también podremos pedir afternoon tea o un delicioso helado. Pero es sin duda en la cuarta planta donde más disfrutarán los sibaritas. Allí está Diamond Jubilee Tea Salon, donde se puede paladear un exquisito afternoon tea tradicional. 

Una opción más alternativa que conquistará a las más fashionistas es el té de las cinco del hotel Berkeley. En su servicio de té, conocido como fashionista tea, los dulces están diseñados por creadores y firmas de moda como Gucci y Dolce y Gabbana, ¿alguna vez pensaste que se podrían comer sus creaciones? Este es un lugar que es conocido por ser escogido por las celebridades para tomar esta merienda.

Y cómo no mencionar una versión del afternoon tea que respira espíritu londinense por todos los poros. Es posible tomarlo a bordo de un crucero surcando las aguas del Támesis. Se trata de dos de las experiencias más típicas de la ciudad que a una mente ingeniosa se le ha ocurrido juntar. Apreciar el atardecer de la ciudad, mientras degustas la clásica bebida es un recuerdo que quedará para siempre en el recuerdo de los más románticos. 

El mapa de los mercadillos 'vintage'

La venta de ropa de segunda mano es otro de los grandes atractivos de la ciudad y una de las imágenes que más se asocian a la misma, sobre todo por los fans de la moda. El auge de la sostenibilidad ha provocado un gran aumento de las ventas de segunda mano, y es que no hay que pasar por alto que la industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo, solo por detrás de la del petróleo. En este sentido, Londres es una ciudad que tiene mucho que ofrecer, ya que lleva cultivando este tipo de compraventa durante décadas. Las piezas adquiridas en alguno de sus mercadillos dotan de un aire único y muy personal a los estilismos y si hay algún sitio para encontrar auténticos tesoros vintage esa es la ciudad de Londres. 

La venta de ropa de segunda mano es otro de los grandes atractivos de la ciudad y una de las imágenes que más se asocian a la misma

Uno de los mercadillos menos conocidos entre el gran público y, por tanto, donde más posibilidades hay de encontrar prendas de valor es Greenwich Market. Lleva abierto desde 1737 y está rodeado de tiendas independientes y boutiques. Es perfecto para quien busca encontrar piezas diferentes y atrevidas, o simplemente dejarse sorprender en una tarde de compras entre amigas. Además de ropa, es posible encontrar muebles, libros y antigüedades. También cuenta con gran variedad de puestos de comida.

Dentro de la antigua fábrica The Old Truman Brewery se encuentra uno de los mercadillos más reconocidos en el sector de la moda, Brick Lane Vintage Market, donde se pueden adquirir prendas y accesorios muy especiales. Los más suertudos podrán salir de allí con el tocado de una flapper de principios del siglo pasado, pues allí se pueden comprar piezas que datan desde 1920 hasta los años 90.

Las más alternativas se sentirán como pez en el agua en Hackney. El bullicio y la alegría de la gente joven son el hilo musical de este mercadillo donde se puede adquirir ropa de segunda mano, objetos decorativos, antigüedades y flores frescas, una imagen de lo más instagrameable. Una costumbre entre los ciudadanos de la city es hacer picnic en el parque London Fields, muy cerca del mercadillo, tras la mañana de compras.

Los lugares más peculiares

Para quien, a pesar de no ser la merienda más popular de la ciudad, no pueda pasar sin un buen café, The Attendant es un lugar que no dejará indiferente. Se trata de una cafetería que se ubica en unos baños de caballeros victorianos en desuso y su dicotomía radica en que es el lugar de reunión de los círculos más modernos y alternativos de la ciudad. Entre sus interiores, con orinales y cisternas decoradas, se puede tomar un café sin sentir culpa por rechazar el clásico té. Además de los urinarios, en este espacio verás obras de arte iluminadas con bombillas colgantes y serás testigo de cómo un inodoro se puede convertir en un funcional mueble.

Además del té, la degustación de la pinta es otra actividad que no puede faltar en la visita a esta ciudad. La recomendación es huir de los lugares más concurridos para poder disfrutar de este fruto de la cebada con tranquilidad. Wilton’s Music Hall es una cervecería que no goza de demasiada popularidad y se encuentra muy cerca de la Torre de Londres, por lo que es ideal para hacer un alto en el camino durante la ruta turística. Cada noche es una sorpresa en este lugar, donde se puede disfrutar de una pinta mientras se disfruta de una película  o de un buen concierto. El local tiene más de 300 años de historia y ha evolucionado desde pub victoriano, centro de reunión de marineros, a un almacén, hasta el lugar imprescindible que es en la actualidad.  

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